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  Universidad de Barcelona de Geografía e Historia  

 

 
 

 

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LA CLAVÍCULA DE SALOMÓN
     
         
     

Sabemos, por otra parte, que los magos del ámbito bizantino usaban asimismo libros salomónicos, como se lee en la crónica de Nicetas Choniata, refiriéndose a Aron Sicidites. Mucho tiempo después, don Francisco de Torreblanca, que seguía casi siempre a Del Río muy de cerca, dice que por común tradición se creía que los libros del marqués de Villena, que mandó el Obispo de Cuenca, don Lope de Barrientos, fueron algunos salomónicos. Y, por otra parte, el mismo obispo se dedicó en cierta ocasión a negar su eficacia o virtud, con arreglo a un pensamiento medieval bastante arcaico, en relación con lo que pensaban otros hombres de su misma época, pero acaso más racioanl también.

Ocurrió la quema en el año 1434, según escribe el mismo autor de ella, que en su 'Tratado de la Divinanza', extractado ya por Menéndez Pelayo, ataca a la 'Clavícula', si bien le antepone, como libro mágico mal reputado, el llamado 'Raciel'. En el reino de Aragón se hicieron quemas parecidas en época aproximada.

 

 

 
  Quema de libros  

El sábado 20 de agosto de 1440, Arnau Dezvall, lugarteniente de inquisidor, entregaba al maestro Guillén de Torres, que parece le sustituía en la ciudad y obispado de Barcelona, una serie de libros y objetos que habían pertenecido a Pedro March 'magister domorum', procesado por hechicero, y entre ellos está la 'Clavícula Salomonis' y una segunda parte de la misma; todos los objetos y libros fueron quemados. Pero, como vamos a ver, el efecto purificador del fuego no fue decisivo, ya que cien y doscientos años después seguía habiendo españoles que creían en la eficacia de la 'Clavícula' y la copiaban y recopiaban, más o menos adulterada, 'corregida' y aumentada; y junto a ella otros libros de la misma catadura. A finales del siglo XV, y recién fundada la Inquisición, hubo una quema general de libros judíos de Magia que se recogieron en Salamanca y se quemaron ante el convento de San Esteban, según indica un curioso informe del inquisidor general, Pacheco, escrito ya no solo después de la expulsión de aquellos, sino también la de los moriscos.

Todavía éstos atribuían a Salomón (Sulaiman) cantidad de hechos y saberes que no aparecen en la Biblia, más si en el Corán (Sura XXVII): un poder sobre los genios y los secretos de la Naturaleza, a que se refieren diferentes tradiciones medievales, las cuales han llegado también en países musulmanes hasta nuestros días y que quedan reflejadas en los textos pseudosalomónicos que se han conservado.

   
  Grabado que recrea el posible sello de Salomón  

De todos éstos el más copiado y recopiado ha sido -como he dicho- el que se conoce con el nombre de 'Clavícula Salomonis' o 'Clavícula de Salomón', en el que se rastrean influencias griegas, babilónicas y egípcias y en el que se percibe un marcado elemento astrológico, según dicen quienes lo han estudiado desde el punto de vista de los orígenes: ante ellos el que fue erudito rabino de la comunidad hebrea hispano-portuguesa de Londres, M. Gaster, a quien se deben tantos estudios sobre folklore religioso, literatura medieval hebrea, etc.

En 1899, S.L.. Mc Gregor Mathers publicó siete manuscritos de la 'Clavícula' existentes en el Museo Británico.

Otro erudito hebráista, Hermann Gollancz, dio en 1903 una edición hebrea de la misma digna de ser rememorada, y en 1914 la Oxford University Press publicó otra, limitada a trescientos ejemplares, de un texto hebreo, escrito en caracteres italo-españoles, en reproducción facsimilar, encomendada también a Hermann Gollanz. Hay en este texto hasta veintiséis invocaciones de entidades y una serie de fórmulas y procedimientos para levantar figuras, ligar y contraligar, otras operaciones mágicas, conjuros, la descripción de los instrumentos que se han de utilizar, pentáculos, sellos y evocaciones planetarias. El libro esta relacionado con el 'Sefer Raziel' de Eleazar de Worms (el Raziel de fray Lope de Barrientos sin duda), obra llena asimismo de recetas mágicas: talismanes, figuras, caracteres, filtros, fórmulas invocatorias. La Magia hebrea medieval se recubre casi siempre de cierto aparato científico, pues en casos el mago debe realizar varias operaciones matemáticas como preliminares.

   
  El rey Salomón  

En ella el valor de las letras es inmenso, es decir, que está ligada estrechamente con la 'Cábala', una disciplina en la que también descollaron primordialmente los judíos sefardíes y que produjo gran curiosidad mucho después a eruditos y letrados del Renacimiento y del siglo XVII, incluso no judíos. Puede decirse, sin embargo, que esta curiosidad la fomentaron, en gran parte, después de los italianos, los judios hispano-portugueses asentados en Amsterdam y que el grabado de Rembrandt en que se ve al cabalista iluminado nos reconstruye una escena en que muchos españoles de los siglos XV, XVI y XVII hubieran querido tener parte. Concretándonos a lo que se decía de la 'Clavícula' en el XVI, conviene recordar que ya Martín del Río la consideraba como un producto de la tradición judeo-arábigo-española, reproducido y copiado por árabes y hebreos, quemado por los cristianos, pero sin alcanzar nunca su desaparición total. Ya veremos también cómo después de muerto el erudito jesuita se seguía utilizando dentro de España.

En los mismos siglos XVI y XVII otros autores hispanos discutieron muy despacio si debía ser atribuida a Salomón o no. El padre Pineda, en su monumental biografía del rey, alegó todos los parecidos existentes y se inclino por la no autenticidad. El doble objeto de la demostración era evidente: de un lado se quitaba la tacha infamante de la figura del rey y de otro se restaba autoridad a la 'Clavícula'. G. Naude aprovechó mucho la erudición de Pineda en su tarea de defender a Salomón del cargo de haber sido mago, y Pineda, asu vez, había seguido bastante de cerca a Del Río.

   
  La Clavícula de Salomón  

Por su parte, el obispo de Segorbe, Juan Bautista Pérez, al emitir en 1595 un parecer respecto a la autenticidad de los plomos del Sacro Monte, parecer que publicó Villanueva en su 'Viaje Literario', habla de los 'Caracteres' y de la 'Clavícula' como de libros con caracteres incógnitos, utilizados por los nigrománticos y prohibidos por los catálogos inquisitoriales. Los considera fingidos, sobre unas palabras de Flavio Josefo. El obispo alude aun texto de Petrus Comestor (magister historiarum) en que se alude ya a la invención de los caractres o signos y a un libro, 'Tractatus Exorcismorum', que solía andar impreso con el 'Malleus...', de Sprenger, en el que se alude asimismo a una obra salomónica, escrita en arábigo, hallada por Virgilio en los montes de Arabia.