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Universidad de Barcelona de Geografía e Historia |
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De todas maneras los efectos de la tradición no quedaron anulados en la conciencia popular y aun erudita. Lucien Wolf hubo de defender todavía en nuestro tiempo, frente a lo que parece defendía Leite de Vasconcellos, en opúsculo que no he visto, que las fórmulas mágicas 'salomónicas' son de origen medieval. Desde el medievo viene siendo condenadas en Roma.
Parece ser que la 'Clavícula' como tal fue mandada quemar ya en tiempos de Inocencio VI (1352-1362). Desde el siglo XIV hasta el XX ha ido descendiendo en la estimación de las gentes. El que fue texto fundamental para letrados metidos en negocios de Magia se ha convertido en mísera explotación de impresos de 'libros de cordel', de editores sin pretensiones de ninguna clase.
A este descrédito han contribuido no poco, como siempre, los escritores satíricos, poetas y novelistas. Folengo y Bandello ya hablan de la obra como de algo muy conocido, pero sin respeto. Le Sage, en 'Le diable boiteux', da a entender que en su época la 'Clavícula' era popular, y no es con muestras de terror precisamente con las que se refiere a ella. |
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Clavícula de Salomón |
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En efecto, en Francia sus edicines se multiplicaron, se utilizó con otros grimonios hasta época moderna, en ediciones callejeras, como he dicho, de las que llaman de 'colportage'. Hay incluso derecho a suponer que algunos de los que la amnerjaron en España, durante los siglos XVII y XVIII usaron de ediciones impresas en Francia que venían de contrabando y que se guardaban con mayor riesgo cuanto más humilde era la persona que quería retenerlas. Porque, en efecto, en la reimpresión conimbricense del índice expurgatorio de Pablo IV, publicada en 1559 y estudiada por I. S. Révah, ya aparece prohibida la 'Clavicula Salomonis', y en los índices de la Inquisición española, impresas en esta misma época, también. Así, se prohibe en 1551 en dos índices y en 1559 en otro, que, a lo que le parece, se debió a la diligencia del inquisidor Valdés y sus colaboradores, en la época del cual se persiguió más sistemáticamente que antes, si cabe, alos que poseían libros o textos mágicos. Puede que la persecución estuviera condicionada por lo mucho que se multiplicaron éstos, merced a la imprenta y a la actividad de ciertos humanistas editores de obras herméticas, etc., que a la par tenían alta reputación.
Los índices expurgatorios la tienen, pues, condenada y prohibida desde antiguo, y hay que advertir que aún lo está en los que se han impreso en España durante el siglo XIX. Resulta, pues, difícil imaginar que se haya impreso aquí hasta fecha bastante reciente. Pero insisto en que la prohibición no tuvo todos los efectos que se pretendían y acaso lo malo que se contaba de ella era acicate para muchos.
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Grabado que recrea el posible sello de Salomón |
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Asi, por ejemplo, en la 'Reprovación de las supersticiones y hechicerías' de Pedro Ciruelo, se hallan descritas las figuras y oraciones de la 'Clavícula', por cuyo uso, según él, habían sido arrebatados algunos escolares, en torbellino, por el Diablo.
Ignoro a qué escolares se refería concretamente el matemático aragonés. Lo que si que puedo decir es que hubo, en efecto, muchos a los que les metieron en la cárcel los señores inquisidores por denuncias que se hicieron de que la poseían y utilizaban para diversos fines, tanto a mediados del siglo XVI como a fines, a comienzos del XVII y cayendo ya aquella centuria. He aquí algunos datos que no pretenden ser más que expresivos del hecho, pero no de su intensidad, partiendo de los allegados por la señora Lamb.
Los procesos del Santo Oficio aluden con cierta frecuencia a la 'Clavícula de Salomón'. Son, por lo general, magos a lo culto de los siglos XVI y XVII los acusados de poseer y manejar el texto condenado, quemado y prohibido una y otra vez. Vamos a demostrarlo recordando algunos ejemplos de los que parecen más significativos y que no siempre salen de los fondos de la Inquisición toledana; es decir, los más fáciles de estudiar. Así vemos, por caso, que en las Palmas de Gran Canaria, el 15 de abril de 1527, el inquisidor Luis de Padilla recibió en audiencia al jardinero portugués Bastián Gonçalez, el cual le hizo entrega de la copia de un libro que le había dado para su custodia el capellán de la iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, Sebastián de la Rosa. El libro manuscrito en cuestión resultó ser una copia de 'La Clavícula de Salomón', que aún hoy en día se conserva en los fondos de la Inquisición canaria que, en un tiempo, estuvieron en poder del marqués de Bute y que ahora están otra vez en Las Palmas. Lo ha editado -como digo- la señora Lamb. Aunque el jardinero era analfabeto y quiso mostrar mucha candidez ante el inquisidor, parece cierto que hizo copiar el texto que le confiara Sebastián de la Rosa a un tal Pedro Marsel, que estaba retraído en el monasterio de San Francisco a causa de una muerte; lo cual indica, aunque dijera lo contrario que creía que lo que allí se decía era algo más que puras 'borracherías'. Su insistencia en puntualizar que era cristiano viejo es acaso significativa, pues podría imaginarse que entre los conversos de judíos y moriscos corrían más textos tales.
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Tribunal de la Inquisición |
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El análisis que hace de este texto la señora Lamb lo divide en dos partes. En la primera -dice- trata de las jerarquias de los cielos y la invocación de los espíritus buenos para que ayuden al mago.. Hay en el texto una influencia evidente del Cristianismo, pues se habla de la Santísima Trinidad, de los doce apóstoles, de los cuatro evangelistas, de la Virgen María, de Cristo, de los martires y los confesores... Es decir, que estamos ante un texto romance sin 'pureza' alguna, muy tardío y popular. Los conjuros que siguen para que aparezcan los príncipes de los demonios, situados en los cuatro puntos cardinales, son cosa ya menos 'cristianizada' y las fórmulas en las que se mezcla el nombre de Cristo con los de 'Adonay Sabaot', 'Emanuel Saday', reflejan un raro sincretismo.
En la segunda parte están las recetas para satisfacer pasiones; muy sutiles son las observaciones de la señora Lamb acerca de las recetas mágicas en general y de la Magia, que ilustra con opiniones de psicoanalistas como Leo Kaplan y especialistas en psicología infantil, cual Karl Zeiniger. Según el primero, el estado de narcisimo en que vive el niño se establecen correspondencias y correlaciones lógicas entre causas y efectos que se pueden desarrollar después y dar lugar a la concepción mágica y a hechizos. Los deseos del niño se convierten en realizaciones por un puro acto de demostración de interés. Los del mago siguen este esquema dado en la infancia.
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Grabado titulado 'El diablo siempre cobra sus favores'. |
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Entre 1551 y 1552 fue procesado y penitenciado el bachiller Esteban López de Yela, vecino de Torrejón de Ardoz por retener la 'Clavícula', ya que estaba entre los libros prohibidos de las listas inquisitoriales. Del procesado no sabemos muchos detalles, a parte de que era un hombre de treinta y dos años, de mala salud y cumplidor con la Iglesia. El asunto debió cogerle por sorpresa y asustarle un poco. El proceso es relativamente breve y corto en cantidad de páginas o folios. El 17 de noviembre de 1551 se mandaba al bachiller que se personara en Toledo. Pero no cumplió, por lo que fue declarado en rebeldía. Algo después, sin embargo, hizo el bachiller justificación de su ausencia alegando larga enfermedad y escribió una carta en la que reconocía que, en efecto, un fraile le había dado la 'Clavícula' antes de embarcar hacia las Indias. El inquisidor conminó al bachiller a que, mientras se hicieran nuevas averiguaciones, no saliera de Toledo, so pena de excomunión y de cincuenta ducados.
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