Universidad de Barcelona de Geografía e Historia  

 

 
 

 

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Estaba claro que el "Levantamiento de Pascua" estaba condenado al fracaso antes de ser ejecutado, los rebeldes se habían basado fundamentalmente en el envio de armas por parte de Alemania, armas que nunca llegaron porque, aunque fueron enviadas, no alcanzaron el sitio donde se las esperaba. También se aguardaba un levantamiento masivo en toda la isla pero órdenes y contraórdenes por parte de los diferentes jefes locales hicieron que al final nadie supiera lo que tenía que hacer.

Después de la rendición varios grupos de rebeldes pasaron a las cárceles británicas, ya hemos comentado que en pocos días comenzarón los fusilamientos de los cabecillas. Sin embargo, esta medida fue contraproducente. En palabras de Doireann MacDermott: "La opinión pública empezó a alarmarse. El levantamiento nunca había sido popular, pero la muerte a sangre fría de aquellos valientes iba demasiado lejos. Incluso en Inglaterra se alzaron voces de protesta, tanto en la prensa como en el Parlamento. [...] El propio Bernard Shaw escribió al Daily News: "... los hombres fusilados a sangre fría después de su captura o rendición eran prisioneros de guerra, y su muerte es absolutamente ilegal... Mientras el Castillo de Dublín no sea reemplazado por un Parlamento nacional y una Irlanda incorporada por propia voluntad al Imperio Británico, como Canadá, Australia o Sudáfrica, lo que acaban de hacer los irlandeses es lo que los ingleses harían si tuvieran la desgracia de ser invadidos y conquistados por los alemanes en la presente guerra." La incorporación de Irlanda a la Commonwealth, en las mismas condiciones que el Canada y otros dominios, era la solución que Irlanda hubiera aceptado si se le hubiese ofrecido antes. Después de los acontecimientos de mayo de 1916, la solución ya no era viable".

PATRIOTAS IRLANDESES EJECUTADOS POR LOS BRITÁNICOS.

De los 3.500 prisioneros capturados en un primer momento fueron puestos en libertad alrededor de mil, el resto fueron trasladados a Inglaterra. La falta de inteligencia británica al hacerlos desfilar esposados por las calles de Dublín rumbo a un barco ganadero que debía de enviarles a la Gran Bretaña, comenzó a ganar simpatías y adeptos entre el pueblo llano. Entre los nombres que componían aquel grupo de prisioneros se encontraba Michael Collins (que, como hemos señalado sería puesto en libertad algunos meses después.)

A su regreso a Irlanda Collins trató inmediatamente de revitalizar el movimiento de los Voluntarios, buscando nuevos integrantes para el IRB. Sin embargo, era el Sinn Fein de Griffith el que monopolizaba el nacionalismo irlandés en ese momento y, aunque Collins, no confiaba plenamente en él en un primer momento, esperó a ver con que clase de nacionalistas estaba tratando.

Mientras tanto, el galés Lloyd George había llegado a la presidencia del gobierno británico y tenía claro que era preciso llegar a toda costa a la pacificación de Irlanda (entre otras causas, y no poco importante, porque desde Estados Unidos, país lleno de irlandeses, comenzaba a mirarse con malos ojos la política que el Reino Unido utilizaba para con los prisioneros rebeldes).

Así como un ejemplo de buena voluntad, al llegar las navidades el gobierno británico mandó que se liberaran 600 prisioneros irlandeses. El recibimiento en Dublín fue clamoroso.

Durante la primavera de 1917 se convocaron elecciones parciales para cubrir algunos puestos que faltaban de miembros irlandeses en el Parlamento británico, estaba claro que la posición de la "colonia rebelde" había cambiado desde los tiempos del Levantamiento y que ahora votarían a los candidatos republicanos, aun en el caso de que estos se hallasen en prisión. Los intentos para que esto no sucediera resultó un fracaso, así, en el condado de Clare, el miembro que ganó por una aplastante mayoría no fue otro que Eamon de Valera, encerrado en ese momento en la cárcel británica de Pentonville. Por su parte, Collins apoyó y consiguió que la candidatura del prisionero Joe MacGuinness en Longford saliera victoriosa. El gobierno británico tuvo que someterse y el 17 de junio, todos los irlandeses encarcelados fueron enviados a Irlanda.

Collins organizó la elección de Eamon de Valera como presidente del Sinn Fein de acuerdo con Arthur Griffith. El Sinn Fein se había convertido en la forma de "internacional reconocimiento de Irlanda como República Independiente". Desde ese mismo instante Michael Collins comenzó a organizar una logística de inteligencia que fuera operativa. De esta manera creó una red de espías, incluso dentro del Castillo, que mantuvieran informado al Sinn Fein de cualquier movimiento británico.

     

 

 

MICHAEL COLLINS JUNTO AL COMITE DEL SINN FEIN.  
     

A principios de 1918 Collins fue arrestado por un discurso realizado en Legga, en el condado de Longford. Durante sus frecuentes visitas a Longford, Collins conoció y se enamoró de Kitty, una joven de una familia a la que Collins conocía y visitaba con regularidad. Para conseguir su amor tuvo que vérselas con su amigo y camarada en el IRB, Harry Boland.

Si antes de el Levantamiento de Pascua los jovenes irlandeses se habían alistado sin demasiados problemas en el ejército británico para luchar contra los alemanes, una vez que se produjo la represión británica de los líderes nacionalistas muy poco fue lo que consiguieron los centros de recluta con sus invitaciones a luchar por las naciones libres. Resultaba mucho mejor alistarse en los Voluntarios Irlandeses y luchar por la propia libertad. El ejército, enfurecido, pidió una leva obligada y que los irlandeses fueran mandados a primera línea del frente. Sin embargo, los políticos se mostraron mucho más prudentes, sobre todo al conocer que Estados Unidos descartaría enviar tropas si se producía una leva obligada en Irlanda.

Ante la feroz campaña anti reclutamiento de soldados irlandeses para la guerra que desarrolla el Sinn Fein, el gobierno británico decide encarcelar a todos aquellos que se opongan a las pretensiones inglesas y más aun después de la huelga general del 23 de abril de 1918. Fruto de esta política es el cierre de ventiocho periódicos y el encarcelamiento de la mayoría de los políticos irlandeses.

Aunque Michael Collins informó con tiempo, gracias a su red de espías, de los planes que tenían los británicos de arrestar a de Valera y la cúpula del Sinn Fein, éste decidió que sería políticamente beneficioso para la causa que el "gobierno" irlandés fuera encarcelado. Sean McGarry, el presidente del IRB, fue también arrestado y Collins le sucedió rápidamente como presidente de la Organización.

Con todos los "mandos" en la cárcel Collins y Harry Boland se convirtieron en los jefes reales de la organización, preparando al Sinn Fein para unas futuras elecciones generales, estas llegaron cuando Lloyd George las convocó al final de la Primera Guerra Mundial. Las elecciones fueron un triunfo para el Sinn Fein pues ganaron 73 escaños (tres cuartas partes de los elegidos). Michael Collins se impuso en su región natal en la zona sur, en el condado de Cork.

Este voto era una clara declaración de independencia y los irlandeses esperaban que en los Tratados de Versalles, que ponían punto y final a la I Guerra Mundial, se tomara en cuenta su postura (incluso el Congreso y Senado norteamericano apoyó que de Valera fuera escuchado durante las conversaciones de paz). Sin embargo, la posición británica era muy diferente, lo que provocó el hundimiento de las esperanzas puestas en Versalles; para quienes confiaban en una solución pacífica del conflicto irlandés fue una amarga decepción.

MICHAEL COLLINS Y ARTHUR GRIFFITH.

Mientras tanto, los diputados electos pertenecientes al SINN FEIN se dieron a sí mismos el nombre de Partido Republicano Irlandés y se negaron a ocupar sus escaños en el Parlamento Británico, constituyendo la llamada Asamblea de Irlanda (Dail Eireann). Su primera reunión tuvo lugar en Dublín el 8 de enero de 1919 y en ella declararon la Independencia de Irlanda y eligieron como presidente de la República a Eamon de Valera (que seguía preso en una cárcel británica) y como vicepresidente a Arthur Griffith, creador del Sinn Fein y organizador del I.R.A. (Ejército Republicano Irlandés). Formaban parte de ese primer gobierno, entre otros, Michael Collins y Desmond Fitzgerald.

El Reino Unido, vistas las perspectivas irlandesas, adopta una posición de fuerza con su colonia más cercana. En palabras del historiador Antonio del Toro: "Inglaterra no parece tener más política para Irlanda que la de la intimidación, la violencia y el exterminio. Las represiones militares son de escandalosa ferocidad..." La formación de una policia "paralela" para Irlanda compuesta por ex combatientes y ex presidiarios es uno de los capítulos más negros y bochornosos de la historia de Inglaterra.

     
   
  Tropas británicas patrullando por Dublín.  
 

 

   
 

 

 
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