VOLVER A TEMARIO  

 

   
  Universidad de Barcelona de Geografía e Historia  

 

 
 

 

Nuestrocine

 

 
- El Ascenso de la Cataluña medieval
- El campo de Auschwitz
- Cronología medieval
- La guerra civil a décadas vista
- Egipto, el Valle de los Reyes
- Cronología cátara
- La huella del Franquismo
- Mahoma y el Islam
- Por qué estalló la Guerra Civil?
- El Día de Difuntos
- Tony Curtis
 

 

 

 

 

 

 

 
     
Cromwell y la guerra civil III
     
        ATRÁS
     

Carlos I fue vagando de ciudad en ciudad hasta llegar al campamento escocés de Kelham, para los escoceses fue una noticia estupenda ya que pedían a la Cámara inglesa 200.000 libras que aseguraban que habían utilizado en su ayuda (reclamaciones que los ingleses no aceptaban). Ahora, con el rey en su poder, pensaron que las negociaciones se encaminarían de forma más propicia para sus intereses.

Y pensaron bien porque el Parlamento llegó rápidamente a un acuerdo; pagarían 200.000 libras si los escoceses entregaban al rey. A este acuerdo se le llamó 'el pacto de Judas'. Una delegación parlamentaria se dirigió al campo escocés para 'tomar respetuosamente posesión del soberano'. Carlos fue entregado a Fairfax que lo recibió con todos los honores reales, pero que lo dejó custodiado en el castillo de Holmby House.

Woodward escribe en su 'Historia de Inglaterra': "El inglés medio de entonces se hubiera contentado probablemente con una restauración del rey, siempre que se impidiera la vuelta a un gobierno arbitrario. El Parlamento habría aceptado también esa solución, pero era el Ejército y la Cámara de los Comunes los que habían derrotado al rey...".

La victoria del Parlamento en el campo militar había sido completa, pero políticamente la situación estaba complicada. Los puritanos se habían dividido en dos bandos y el fantasma del Ejército volaba sobre la Cámara.

Para tener más sujeto a un Ejército que reclamaba sus pagas atrasadas (331.000 libras), el Parlamento decretó por 136 votos contra 108 que todos los oficiales debían pertenecer a la iglesia establecida por la Cámara. Esta medida lo indispuso totalmente con Cromwell, quien, dentro del puritarismo, era partidario de la tolerancia. Se pensó mandar al Ejército a Irlanda a luchar contra los rebeldes pero los militares exigieron para ir que se les pagaran sus atrasos.

Temiendo un golpe militar el Parlamento prohibió que las tropas acamparan a menos de 25 kilómetros de Londres. Cromwell aseguró ofendido: "Esta gente no estará quieta hasta que el Ejército les tire de las orejas y los eche de aquí".

 

La situación fue complicándose, el Parlamento estaba completamente desprestigiado y el Ejército, cercano a hacerse con el poder, entra en conversaciones con Carlos I, en las que toma parte Cromwell, que trata al rey con respeto y deferencia y al que presenta una propuesta de pacificación. El monarca vuelve a demostrar su falta de tacto y su poca inteligencia y la rechaza; el rey es rey por derecho divino y toda la limitación de sus poderes es una traición al mismo Dios, quien le ha dado el poder en la Tierra.

El 27 de julio de 1647 la plebe de Londres invadió el Parlamento. El Ejército se puso inmediatamente en marcha y el 6 de agosto las tropas entraron marcialmente en Londres. Los soldados puritanos "desfilan como una procesión de sacerdotes armados". Fairfax a su cabeza, Cromwell cerrando la comitiva.

En noviembre se produjo la rocambolesca fuga del rey, todo estaba preparado para la misma, incluso el soberano logró escapar del cautiverio y dirigirse hacia la costa, dode debía de esperarle un barco que lo llevara a Francia. Pero allí no le esperaba ninguna nave y la aventura terminó en la isla de Wight, donde fue apresado por Hammond, primo político de Cromwell, el cual lo internó en el castillo de Carisbrooke.

 

Los realistas, a pesar de haber sido vencidos, no cesaron de levantarse en favor del soberano apresado. Cromwell, al frente de un Ejército, les hizo frente y en octubre de 1647 informó a la Cámara que: "Todas las fuerzas del enemigo están destruidas".

El 29 de noviembre un destacamento de tropas desembarcó en la isla de Wight y se apoderó del monarca. Cuando el Parlamento se enteró de la noticia dio un voto de censura al Ejército. A la mañana siguiente la Cámara estaba custodiada por los militares mandados por el general Pride, dejando solo acceder a la misma a los diputados que no se encontraban en una lista. Más de cien miembros quedaron excluidos y de esta forma acabó la oposición al Ejército. A esto se le llamó 'la purga de Pride', consentida por Cromwell

El problema era ahora: ¿Qué se hacia con el rey? Hasta ese momento nadia parecía haber pensado en ejecutarlo, ni el propio Cromwell, pero las reiteradas negativas del soberano a negociar motivó a que se le juzgara. Woodward escribe: "El juicio del rey fue ilegal; el tribunal que le juzgó se había constituido ilegalmente [...] no tenía ningún sentido de hecho, el conducir al rey ante sus propios tribunales"

Cuando el presidente del tribunal ordenó al rey que contestase a las acusaciones este replicó: "Inglaterra no ha sido nunca un reino elegible; hace ya más de mil años que es un reino hereditario. Decidme, entonces, en virtud de que autoridad se me ha detenido y se me ha traído aquí".

Carlos solicitó ser escuchado por el Parlamento en sesión plenaria, el coronel Downs, miembro de la Corte de Justicia, apoyó la petición argumentando que convendría oir lo que dijera el rey. Pero Cromwell no estaba dispuesto a perder un minuto y contestó a Downs: ""Lo único que deseáis es salvar a vuestro antiguo amo, pero nosotros sabemos lo que tenemos que hacer. Acabemos pues y cumplamos con nuestro deber".

   

La sentencia fue de muerte y la ejecución se fijó para el 30 de enero. A las diez de la mañana del día de la ejecución, el rey fue llevado a Whitehall y a la una fue conducido al patíbulo, donde dio muestras de gran valor, dando el mismo la señal al verdugo para que descargara el hacha.

Woodward escribe en su 'Historia de Inglaterra': "No existía ningún sustituto para el rey [...] El Parlamento era solo un 'residuo'; no había forma de clausurarlo porque unas nuevas elecciones hubieran dado a los realistas -los partidarios de Carlos II- la mayoría. Finalmente Cromwell y el Ejército resolvieron el asunto en abril de 1635 expulsando a este residuo. [...] Así se dio el último paso: ya no quedaba nada del gobierno tradicional de Inglaterra; Cromwell y su Ejército se apoderaron del poder por la fuerza".

Oliver Cromwell abolió la monarquía dando paso a la República inglesa; "pues la experiencia ha demostrado que la función del rey es inútil en este país". En Escocia, los monárquicos proclamaron rey al Príncipe de Gales con el nombre de Carlos II. Fairfax presentó la dimisión en junio de 1650 y el Parlamento le nombró jefe de todas las fuerzas organizadas, inmediatamente partió hacia Escocia, donde derrotó a los realistas.

Los combates continuaron irregularmente hasta que Carlos II y sus más fieles seguidores, tras una serie de derrotas, huyeron a Holanda, allí acabó la guerra y la carrera militar de Cromwell.

   

Acabada la guerra el Parlamento quisó destituir a Cromwell de su cargo militar, pero nuestro hombre no tenía la intención de convertirse en un general retirado y, apoyado por el Ejército, decidió acabar con la Cámara.

El 20 de abril de 1653 se presentó en el Parlamento una compañía de mosqueteros con Cromwell a la cabeza para acabar con la Cámara, en la que días después mandó colgar un cartel que decía: "Se alquila este local".

El 16 de diciembre de 1654 Cromwell era proclamado "Lord Protector de la República de Inglaterra, Escocia e Irlanda", con tratamiento de Alteza. "Cromwell -escribe Woodward- que ya firmaba 'Oliver P' (P, de Protector. N.A.), habría aceptado probablemente la corona, pero el Ejército no apoyaba tal proyecto. Sin embargo, Cromwell actuó como rey, aunque sin nombre, durante los últimos años del Protectorado, vistiéndose de púrpura y llevando un cetro de oro en las circunstancias solemnes [...] Cromwell había nombrado sucesor a su hijo Richard, murió el 3 de septiembre de 1658, pero su hijo no tenía disposición para gobernar y no consiguió imponer su autoridad al Ejército, el cual le obligó a dimitir".

   

El Ejército carecía de un candidato y bastó la presencia de un general, Monck, con suficientes fuerzas militares para que se impusiera su autoridad a la hora de restaurar la monarquía en la figura de Carlos II, hijo del rey ajusticiado. El nuevo monarca entró en Londres en mayo de 1660, mientras que Richard Cromwell abandonó el país durante veinte años.

Tras la restauración de los Estuardo, el 30 de enero de 1661, aniversario de la ejecucicón de Carlos I, fueron exhumados los restos de Cromwell y dos de sus partidarios más fieles, llevados a Tyburn, donde los esqueletos, con sus sudarios fueron ahorcados hasta la puesta del sol. Después, separadas sus cabezas, fueron sepultados en una tumba que se abrió bajo las horcas. Las tres cabezas, fijadas en pértigas, fueron colocadas en Westminster Hall, en el mismo sitio donde los regicidas habían juzgado a Carlos I.

* No hemos tocado las siniestras correrías de Oliver Cromwell en Irlanda, donde asesinó vilmente a miles de personas, esto tendrá un capítulo propio en otro apartado de esta página.

   
     
                         
    ATRÁS