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Universidad de Barcelona de Geografía e Historia |
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ENTREVISTANDO
A TONY CURTIS |
Tony Curtis nació en 1925, seis matrimonios le contemplan y una vida de auténtica película. Su verdadero nombre es Bernard Scwartz y nació en Nueva York, aunque procedente de una familia húngara. Tras servir en la Marina durante la II Guerra Mundial, fue descubierto por Hollywood mientras trabajaba en una producción teatral en Nueva York. Así que, con tan solo 24 años, nuestro hombre firma su primer contarto con la Universal.
Es uno de los últimos mitos vivos de Hollywood (y realmente ya quedan muy pocos de los de verdad...), un mito que acaba de ver publicada su autobiografía en la que habla sin tapujos de sus relaciones, su estrellato, las drogas, las mujeres y la depresión...
El actor de películas como 'El gran Houdini' (1953), 'Trapecio' (1956), 'Chantaje en Broadway' (1957), 'Fugitivos' (1958), 'Con faldas y a lo loco' (1959), 'Espartaco' (1960), 'Taras Bulba' (1962), 'El estrangulador de Boston' (1968) o 'Reflections of evil' (2002, y su última película hasta el momento), concedió esta entrevista a la periodista Nicole Graydon en el año 2008. Entrevista que trascribimos a nuestra página por su interés.
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Tony Curtis se acerca en silla de ruedas, vestido con una camiseta blanca sin mangas y unos blancos pantalones cortos, muy cortos.
- Encantado de saludarle -dice.
Toma mi mano, la roza con sus labios y, de forma casi imperceptible, me examina de arriba abajo. A los 83 años, a pesar de la calvicie y la barriga, el legendario galán de Hollywood todavía sabe hacer gala de su encanto. Se disculpa por la silla de ruedas, que sigue necesitando después de que una neumonía en 2006, inexplicablemente, afectara a sus piernas.
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Tony Curtis en 2008 |
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Estamos en el salón de su casa en Henderson, un barrio residencial a las afueras de Las Vegas. Cinco perrillos no dejan de ladrar a nuestros pies. Jillie, su esposa desde hace diez años, una rubia escultural 46 años más joven que él, teclea en su ordenador sobre la mesa de la cocina. Por todas partes hay grandes lienzos apoyados sobre las paredes: enormes desnudos tumbados sobre la hierba, bodegones y flores, figurativos, pero modernos.
Nos hemos citado para hablar de su autobiografía.
'American Price', un libro que causa impresión y en el que Curtis no se esconde a la hora de hablar de su niñez, sus aventuras, el estrellato, la adicción a las drogas, la depresión, las mujeres y el sexo. Del sexo en cantidad. Un impactante recorrido por la era dorada de Hollywood, en la que Curtis, con su pelo negro y espeso y sus ojos luminosos, prácticamente inventó el estrellato tal y como hoy lo conocemos.
Sin embargo, y de forma inesperada, antes de que pasemos a hablar de la fama y las conquistas de Hollywood, Tony comienza a referirse a la muerte de su hermano Julius, atropellado por un camión a los nueve años de edad.
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Tony Curtis y Marilyn Monroe en una secuencia de 'Con faldas y a lo loco' |
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- Fue un viernes, Julius quería andar con mi pandilla, pero yo ya tenía 13 años y le dije que se fuera a jugar con los suyos. Y él en realidad no tenía amigos. Si no lo hubiera echado de mi lado de esa forma... Tuve que ir a identificar el cuerpo. Julius tenía la cabeza tan negra e hinchada que solo pude identificarlo por un diente que tenía. Desde entonces siempre tuve muy claro que las cosas pueden torcerse en el momento más inesperado. Él estaba vivo, y poco después era cadáver. Me acuerdo de él todos y cada uno de los días.
Le digo que tras haber leído su libro, no sabría decir si su vida ha sido una bendición o una maldición
- Bueno, podríamos decir que, por una parte, he tenido mucha suerte... Y que, por otra, se diría que he sido víctima de una maldición -contesta sin la menor traza de autoconmiseración.
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Las memorias de Tony Curtis |
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Su niñez recuerda a los personajes de Dickens: pobreza, privaciones y violencia en los bloques de viviendas del Lower East Side de Manhattan. Su padre fue sastre con talento, pero nunca ganó el dinero suficiente para aplacar a su madre, diagnosticada como esquizofrénica, que solía 'darles para el pelo' a sus dos hijos con el menor pretexto. En la escuela, a la que no siempre podía ir, los demás niños le pegaban por se judío. Curtis sufre depresiones intermitentes desde que tenía diez años.
- ¿Cómo se las arregló para salir adelante y seguir gozando de esa 'pasión por la vida' a la que se refiere en su autobiografía?
- Yo quería ser una estrella. Quería dejar las huellas de mis pies en Hollywood para la posteridad, lo que con el tiempo conseguí. Quería salir en las portadas de todas las revistas, ir a fiestas en limusina y con una belleza al lado... Hice todo eso y más, me considero afortunado por ello. Todos los días, la gente me recuerda quien soy. A las mujeres les encanta verme... y a mí también me encanta verlas. Lo cierto es que tengo una afinidad especial con ellas.
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Tony Curtis junto a su hija y actual actriz, Jamie Lee Curtis |
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Lo de afinidad es un débil eufemismo que hace referencia a su voraz apetito sexual, saciado con centenares de féminas, literalmente hablando. El actor se casó con seis.
- ¿Cómo se las arreglaba para seguir ese ritmo?
- Gracias al amor. Yo todos los días me enamoraba de alguien. Estoy enamorado por completo de las mujeres, de todas ellas. Siempre andaba en busca de la conquista, del afecto físico... de la eyaculación. Se lo digo con toda sinceridad. Qué ojos más bonitos tiene...
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