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Universidad de Barcelona de Geografía e Historia |
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DICKENS Y LA
ERA VICTORIANA 2 |
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Para Ana, que me convenció para leer 'Los papeles del club Pickwick'... |
Una casa de ediciones que había sido creada recientemente y que llevaba por nombre 'Chapman & Hall' vio las posibilidades que ofrecía el joven Dickens y le encargó un libro que sería publicado por entregas mensuales (algo muy popular por aquellos tiempos) y que serían ilustradas por un conocido dibujante de la época. Por aquellos tiempos el ilustrador era mucho más conocido que Dickens y el encargo literario se había realizado realmente para que se luciera el dibujante, pero apenas salieron los primeros capítulos los papeles se invirtieron, las ilustraciones quedaron postergadas ante la fuerza del texto. Esta obra a la que nos referimos no es otra más que : 'Los papeles póstumos del Club Pickwick'.
Dickens tenía un sueldo de 14 libras mensuales por parte de 'Chapman & Hall' mientras durara la publicación de su novela. La razón más poderosa para que nuestro hombre aceptara tal proposición es que necesitaba dinero para casarse. Su amor se llamaba Katherine Hogarth, y era hija del editor y propietario del 'Evening Chronicle'. La boda tuvo lugar el 2 de abril de 1836, dos días después de la aparición de los 'Pickwick Papers'.
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El éxito de 'Pickwick', aunque en un principio fue un tanto balbuceante, acabó siendo arrollador. En julio de 1836 se vendieron cuarenta mil ejemplares. El personaje caló profundamente en la sociedad de su época -como ejemplo podemos señalar que con el nombre de Pickwick se bautizó una marca de té, cigarrillos, tejidos, un modelo de sombrero etc-. La crítica fue absolutamente generosa con Dickens, crítica que le comparó con Chaucer (el autor de los 'Cuentos de Canterbury', y considerado como uno de los maestros en lengua inglesa). De él y su obra se dijo: 'Es una auténtica obra maestra, una ráfaga de deliciosa ironia que refleja perfectamente la sociedad de nuestro tiempo. Esperamos que este joven sorprendente [se refiere a Charles Dickens] siga dedicándonos más obras magistrales'
A raiz de su trepidante triunfo, un nuevo semanario, el 'Bentley´s Magazine' le contrató como editorialista. Fue en este preciso momento cuando nuestro hombre comenzó a escribir una de sus obras más populares: 'Oliver Twist'.
El triunfo de 'Oliver Twist' es apoteósico. Un crítico de la época llegará a decir: 'Estamos ante una de las mejores historias narradas en lengua inglesa. Desde la primera página se nota la capacidad del autor de convertir a cualquier personaje en alguien real e incluso conocido por nosotros'
Una vez acabado 'Oliver Twist, Charles Dickens se embarcará en dos nuevas novelas que aparecerán de forma casi simultánea: 'Nicholas Nickleby' y 'La tienda de antigüedades'. Sobre temas melodrámaticos y lacrimosos volvía a surgir la pasión del genio.
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Y es que esa pasión desbordante confiere a sus personajes la sensación de estar vivos; ellos, independientes a su creador, son capaces de levantar las más profundas antipatías, la piedad, la solidaridad, el afecto e incluso el odio, cuando no el desprecio. Toda una auténtica gama y abanico de sentimientos que Dickens, como nadie, sabe hacer despertar en sus lectores. Cuando en 1841 aparece la obra 'Bernaby Rudge', Dickens, gracias a su profunda imaginación y a su extraordinaria capacidad narrativa ya está considerado como el más destacado novelista de su tiempo. Sin haber cumplido todavía los treinta años.
Dickens se convierte en el escritor preferido de los burgueses -¿Quién era capaz de leer en las clases bajas?- Irremisiblemente se había ido agrandando el profundo abismo entre las clases y esa sociedad burguesa del bienestar
había dejado sin ningun tipo de escrúpulo a la mayor parte de los desfavorecidos británicos y coloniales literalmente en brazos de la miseria. Esta burguesía formada por comerciantes y fabricantes fueron teniendo cada vez mayor poder, aunque no más cultura, pero aún así fueron los nuevos mecenas para los artistas y el público lector de los escritores. Aunque dominaban el capital no podían negar que a la mayoría les separaba de la mediocridad a lo sumo un par de generaciones, por lo que a la hora de leer prefirieron las historias reconocibles –donde podían valorar la capacidad narrativa, el detalle descriptivo y la caracterización, para llegar a sencillas moralejas–, todo esto se les hubiera pasado por alto en otro tipo de narraciones. Así que, las circunstancias expuestas provocaron la moda de las escenas e historias cotidianas, y el maestro de la cotidianidad era, sin ninguna clase de dudas, Charles Dickens.
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La vida de Dickens se estabiliza, nace su primer hijo al que seguirán nueve más, hijos que no le darán tantas alegrías como le darán los nacidos de su imaginación. Poco a poco ha ido mejorando en sus residencias, hasta llegar en 1839 a alojarse en una suntuosa mansión en Devonshire Terrace. Sin embargo, dos años antes una desgracia había marcado la vida de nuestro hombre, una hermana menor de su mujer, Mary Hollarth, que había convivido con el matrimonio Dickens desde que se habían casado, había muerto de un repentino mal. El escritor, que estaba unido a ella con un íntimo cariño, sufrió un muy duro golpe.
En 1842 Dickens es un 'hombre de posibles', la difusión de su obra es ya casi universal, necesita un descanso y no se le ocurre otra cosa más que marchar hacia los Estados Unidos en compañía de su esposa.
En América tiene un clamoroso recibimiento, Dickens espera encontrar en el Nuevo Continente a una serie de ciudadanos libres de prejuicios y tradicionalismos que son, según entiende él, una rémora para el desarrollo de las clases menos favorecidas y de la sociedad en general. Pero no tarda en decepcionarse, el 'joven mundo' no es mejor ni de lejos que el 'viejo'; la corrupción política, la esclavitud, el caciquismo, la sumisión absoluta de los norteamericanos al dinero hacen que nuestro hombre desee volver a Europa. Ya de regreso, en el otoño de 1842, un nuevo título viene a engrosar su producción literaria, nos referimos a 'Martin Chuzzlewit', una caricatura muy mordaz de una serie de tipos americanos observados durante su estancia en los Estados Unidos.
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Charles Dickens entre algunos de sus personajes |
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Conocemos de la gran capacidad de trabajo de nuestro hombre, de manera que no era nada extraño que una obra saliera inmediatamente después que otra o al mismo tiempo. Y así es con 'Cuento de Navidad' (también conocida como 'Canción de Navidad'), que se superpone a 'Martin Chuzzlewit', y es una de las mejores y más conocidas obras de Dickens. En esta narración se entiende más que en ninguna otra la filosofía personal del autor. Es, como señaló un crítico: '[...] Dickens luce hacia la simpatia, la comprensión y el amor como nudos de las relaciones humanas y este ramillete de afectividad tiene su contrapunto en la figura de Scrooge, encarnación del más bajuno interés y del más indiferente materialismo. En esta obra Dickens utiliza el soporte de su alacridad noveladora para afirmar su personalidad con un distingo claramente social, de reformador que presenta situaciones de las que se desprende un estado de cosas intolerable. Una situación social que pide clamorosamente un cambio en las condiciones de vida de ciertas clases. Dickens se ha identificado con los humildes de su país y su obra seguirá una línea llana, nada intelectual y en constante defensa de los desvalidos contra los poderosos, de los sencillos contra los opulentos'.
Por su parte, Hippolyte Taine apuntó: 'En el fondo, todas las novelas de Dickens se resumen en una frase, y es esta: sed buenos y amad; no hay verdadera alegría más que en las emociones del corazón; la sensibilidad es todo en el hombre. Dejad la ciencia a los sabios, el orgullo a los nobles, el lujo a los ricos; tened compasión de las miserias humildes; el ser pequeño y menospreciado puede valer tanto como millares de seres poderosos y soberbios'.
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Ejemplar de 'Cuento de Navidad'. |
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En el año 1844 sus ansias viajeras se reactivan y sin dudarlo embarca con toda su familia rumbo a Italia. Estará en ese país durante un año, visitando sus principales ciudades. De este viaje nace 'Pictures from Italy' y otro relato navideño -será habitual que Dickens escriba uno de ellos cada año-, pero sus ansias de conocer no acaban en la península transalpina y su estancia en el extranjero se ampliará casi un año más viajando entre Lausana y París. En este periodo se gesta 'Dombey and Son'. |
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