En nuestro afán de recorrer los mejores museos del mundo y mostrar sus obras maestras, en este capítulo hacemos un repaso a la Galería Palatina de Florencia.
El museo se encuentra en uno de los palacios más representativos de la ciudad, se empezó a construir en el siglo XV, cuando Luca Pitti, un rico banquero del círculo de los Médicis, le encargó el proyecto de su casa a Filippo Brunelleschi.
Posteriormente, el edificio sufrió numerosas ampliaciones y cambios, especialmente después de que los Médicis lo compraran, convirtiéndolo en su residencia. Tras la austera fachada de piedra almohadillada se crearon entonces fastuosos apartamentos de representación, decorados con frescos de Pietro da Cortona, Salvator Rosa, Sebastiano Ricci y otros conocidos artistas.
Entre estos apartamentos cabe distinguir el que ocupa en la actualidad la Galería Palatina , donde en otros tiempos residía la familia granducal.
Durante la segunda mitad del siglo XVIII, Pietro Leopoldo reunió en dichos aposentos las obras que anteriormente estaban esparcidas por el palacio, con el fin de resaltar el aspecto fastuoso de las salas y buscar una correspondencia temática con la decoración al fresco de las bóvedas.
En efecto, al ubicar las obras no se siguió el orden cronológico como en los Uffizi, sino que lo que se buscó fue crear refinados efectos decorativos con la ayuda de los marcos, el mobiliario y los candeleros.
En 1.828 la colección, que hasta entonces era particular, abrió sus puertas al público, ofreciendo un panorama más bien amplio de la pintura europea de los siglos XVI y XVII. |