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  Universidad de Barcelona de Geografía e Historia  

 

 
 

 

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GALLÍPOLI
     

Estamos en la Primera Guerra Mundial (1914-1918). Mientras que las trincheras de toda Europa permanecían estancadas en una guerra de desgaste, Winston Churchill quisó aplicar una vieja idea. Se debía atacar al enemigo más débil, Turquia, esta acción conseguiría separarla de Alemania y se establecería un cordón con Rusia.

Sin embargo, la mala planificación de la acción por parte de los mandos británicos (y en especial del primer Lord del Almiraztango, Winston Churchill) supuso uno de los fracasos mas estrepitosos que sufrió el Reino Unido en el siglo XX.

        ATRÁS
     

Faltaríamos a la verdad si dijéramos que la incursión británica de Gallípoli fue el primer golpe que los ingleses dieron en suelo turco. El 17 de diciembre de 1914 una escuadra inglesa se presentó ante el puerto turco de Tennedos y bombardeó los edificios militares y las fortificaciones, destruyendo completamente un cuartel y parte de sus fuertes. Casi el mismo día el submarino británico B-11(uno de los más pequeños y más antiguos de la flota inglesa) consiguió pasar los Dardanelos, bajo cinco hileras de minas y atacó al acorazado turco "Musudich" repetidas veces, hasta que consiguió hundirlo.

Más adelante, el 27 de diciembre, otro submarino británico, el B-9, también logró entrar en el estrecho de los Dardanelos y provocar la explosión de tres de las cinco series de minas colocadas allí para interceptar la navegación. El submarino se retiró posteriormente sin que los turcos pudieran hundirlo.

Estos hechos aislados de las fuerzas de la armada inglesa fueron indicios muy claros de las acciones navales que posteriormente se desarrollarían y que pasaremos a referir.

 

 

 
  El submarino británico B-11 con su tripulación  

Después de la batalla del Marne los alemanes hicieron un pequeño repliegue y se estabilizaron los frentes desde Yprés y los Vosgos. Como consecuencia del gran desarrollo de la ametralladora y de la artillería de todos los calibres se hizo muy difícil toda operación de movimiento, y los ejércitos se hundieron en el suelo, convirtiéndose en una especie de topos, excavando trincheras y multiplicando los recursos defensivos para librarse del fuego enemigo. Esta situación consumía todos los recursos de los contendientes sin que ninguno tomara la iniciativa. El símbolo del conflicto será la guerra de trincheras, donde ejércitos enteros murieron por conseguir unos metros de terreno que se perdían al día siguiente. Con esta situación las cúpulas militares trataron de buscar soluciones para desequilibrar el curso de la guerra.

Herbert H. Asquith había nombrado a Winston Churchill como primer Lord del Almiraztango (máximo responsable de la Armada Real Británica, la Royal Navy). Durante su ejercicio se había modernizado la marina para tratar de conservar la superioridad británica en los mares (creación del primer cuerpo aereo-naval, sustitución del carbón por el fuel-oil, creación de un Estado Mayor Naval que coordinara todas las operaciones, etc.)

Los generales germanos Hindenburg y Ludendorff habían infligido un serio correctivo a las tropas rusas en Tannenberg. Esta acción provocó que el zar pidiera ayuda al Reino Unido para combatir a los ejércitos de Alemania, Austria-Hungria y Turquía. Churchill consideró que era el momento de poner en práctica un antiguo plan que había elaborado durante las Guerras Balcánicas (1912-1913) en caso que Austria hubiera intervenido. Churchill pensó que dando unos pequeños retoques al plan originario le otorgaría la iniciativa estratégica en la zona.

   
  Tropas alemanas transportando madera para los subterráneos y las trincheras  

Churchill ideó un desembarco de tropas griegas en la península de Gallípoli (en el estrecho de los Dardanelos) y otro franco-británico menor en el lado asiático. Ambos estarían protegidos por un fuerte apoyo naval de una flota formada por acorazados y cruceros. El objetivo final de esta ambiciosa operación no era otro más que Estambul (finalmente los griegos prefirieron seguir manteniéndose neutrales en el conflicto, por lo que no enviaron tropas).

La nueva eleboración del plan recordaba lejanamente la única novela escrita por Churchill en 1898 y que llevaba el nombre de "Savrola" y en la que un grupo de buques de guerra forzaban el paso por un estrecho.

Winston Churchill eligió Turquía por considerar a ese país como el enemigo más débil de los imperios centrales y porque ya había demostrado en las Guerras Balcánicas (1912-1913) que su ejército estaba muy por debajo del resto de los ejércitos europeos.

En relación al operativo y dadas las características del enemigo, solo se emplearían buques de guerra obsoletos y participarían un reducido grupo de fuerzas traídas de diferentes frentes europeos, dado que Grecia sería la que cargaría con el peso de la aportación humana (cosa que no fue así). Este movimiento tenía dos propósitos, el primero y más claro era el de implicar a Grecia en el conflicto y el segundo era el de animar a otros países que tuviera asuntos pendientes con Turquía (como Rumanía) a que se unieran a la Entente. Churchill no descartaba que la victoria en Gallípoli y el posterior bombardeo de Estambul llevara a los turcos a pedir inmediatamente la paz.

   
  Mapa de la península de Gallípoli y el estrecho de los Dardanelos (Turquía).  

Cuando el plan de ataque fue presentado por el propio Winston Churchill al secretario de Estado para la Guerra, lord Kitchener, y al lord del Mar, el almirante Fischer, jefe de Operaciones de la Armada, ambos se opusieron radicalmente a la idea. Mucho tuvo que presionar y explicar el primer Lord del Almiraztango para que ambos hombres acabaran por aceptar el plan de ataque, aunque la leyenda asegura que Fisher, tras aceptar finalmente la intervención, acabó por decir: "Malditos Dardanelos, serán nuestra tumba..."

Un observador militar comentó al corresponsal del "Giornale d´Italia": "El intento de forzar el paso de los Dardanelos parece una obra de locos. Los fuertes exteriores no tienen por objeto detener el avance del enemigo, sino perjudicar a sus buques al dificultarles la maniobra desde que penetran en el estrecho. Hay que tener en cuenta que los turcos han mejorado las fortificaciones, además las minas son un grave inconveniente, ya que una de ellas puede hundir un acorazado. Además, si los aliados llegaran hasta Chanak tras destruir todo a su paso se verían en triple fuego cruzado de otros fuertes y la escuadra turca".

Ya en 1912, a raiz del ataque a los fuertes de los Dardanelos por la escuadra italiana, el capitán de fragata francés Sauvaire Jourdan reconocía las dificultades de la empresa y decía lo siguiente respecto de ella en "L´Illustration": "Hay que tener en cuenta que ese corredor por el que se deslizan suavemente hacia el Mediterráneo las aguas excesivas del mar Negro, tiene 51 kilómetros de longitud y una anchura que varía entre 8 kilómetros y 1.200 metros, según los puntos. [...] Los modernos cañones de grueso calibre, disparados desde ambas riberas, a tan cortas distancias, darían cuenta de los blindajes más espesos y bastaría emplazarlos con arreglo a los principios del genio militar actual para que la escuadra de ataque fuese dejando sus buques destrozados a lo largo del considerable recorrido, durante el cual presentaría blanco a los proyectiles de tierra. [...] La acción de los cañones sería secundada eficazmente por la de las minas, que pueden ser empleadas en todas sus formas. [...] Hay asimismo los torpedos automáticos, usados por los torpederos y los grandes buques de guerra, pero que también pueden colocarse a los bordes del estrecho en forma de baterías subterráneas o submarinas, indiferentes a los ataques del enemigo. [...] Además, para apoyar todos estos poderosos medios de defensa, está la flota que, con sus cruceros relativamente modernos y sus torpederos, está dispuesta a colaborar muy eficazmente en la acción de los fuertes y de las minas".

 

Para concluir, Jourdan apuntaba: "A fin de impedir todo intento de desembarco de tropas encargadas de penetrar por la garganta en las fortificaciones, se ha emplazadoen las orillas una numerosa artillería móvil y se han puesto destacamentos en varios puntos, especialmente uno de 20.000 hombres en la península de Gallípoli, del lado europeo del estrecho"

Después de evaluar la situación, a los quince o veinte días de haber comenzado la campaña, los franco-ingleses cejaron en su empeño y se retiraron temporalmente, para volver, más tarde, con nuevos refuerzos de buques, tropas de desembarco y con otro plan de operaciones, en el que se disponía una acción militar desarrollada por un fuerte ejército expedicionario y la cooperación de Rusia atacando del otro lado del Bósforo.

El 20 de febrero de 1915 el almirantazgo británico anunció el principio de las operaciones contra los Dardanelos, publicando la siguiente nota: "Ayer, a las ocho de la mañana, una escuadra británica compuesta de acorazados y cruceros, una flotilla de torpederos y una fuerte escuadra francesa, todas bajo la dirección del almirante Carden, emprendieron un ataque sobre las fortificaciones situadas a la entrada de los Dardanelos..." Las noticias turcas de ese mismo día confirmaban la nota del almirantazgo inglés y señalaban que sus defensas no habían sido dañadas gravemente por el ataque franco-británico.

  Situación de las fortificaciones de los Dardanelos  
Hasta el 24 no reanudaron la ofensiva los barcos aliados, consiguiendo ese día destruir los fuertes exteriores. El almirante Carden, jefe de las fuerzas en operaciones, ya no interrumpió el ataque en los días subsiguientes, continuando las operaciones metódicamente pra forzar el paso de los Dardanelos.
 
     
                         
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