Universidad de Barcelona de Geografía e Historia  

 

 
 

 

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    HITCHCOCK Y LAS MUJERES  
         
 
         
     
 

Podríamos calificar la vida de Hitchcock como una eterna búsqueda, por una parte la búsqueda de un cierto nivel de vida, de una comodidad que le garantizara el confort que tanto anhelaba, pero fue también una incansable búsqueda de la mujer ideal a la que adorar, el sueño de un muchacho gordo y frustrado, retrato melancólico y aislado que le acompañó durante toda su vida.

El padre de Hitchcock comenzó desde muy joven a sufrir de mala salud, esto hizo que la figura materna adquiriera una fuerza que sería determinante en la vida del muchacho. Cada noche a su regreso a casa, Alfred tenía que situarse de pie a los pies de la cama de su madre y contestar a sus preguntas. "Era algo que siempre me obligaba a hacer. Era un ritual. Siempre recordaré estas confesiones vespertinas", evocaría años después. Aquello se convirtió en una verdadera tradición y persistió a lo largo de los años, después incluso de que dejara la escuela y comenzara a trabajar. . Todo esto, unido a una férrea educación católica configuró el particular carácter del director.

sello conmemorativo de alfred hitchcock

Hitchcock conoció a su futura mujer, Alma, en el trabajo. Desde un principio la confesó: "Soy muy tímido en lo que a las mujeres se refiere...", pero su actitud no dejó de ser estrictamente profesional. Nada de compartir tiempo libre, ningún cortejo o síntoma de que pudiera sentir nada por ella. Hitchcock confesaría más tarde que la observaba casi constantemente cuando ella no estaba mirando. "Pero a un británico le resulta impensable admitir que una mujer tiene un trabajo más importante que el suyo, y yo aguardé hasta tener una posición superior... la de ayudante de dirección".

Finalmente se declaró: "El día que me declaré a Alma ella estaba tendida en la litera superior del camarote de un barco. El barco se estaba agitando del modo más desesperado, e igual estaba Alma, tremendamente mareada. Estábamos regresando a Londres desde Alemania. Alma trabajaba a mis órdenes. Yo no podía arriesgarme a ser demasiado florido por temor a que en su desdichado estado pudiera pensar que yo estaba discutiendo un guión. Cuando terminé, ella dejó escapar un gruñido, un asentimiento de cabeza y un eructo. Fue una de mis mejores escenas... tal vez con poca fuerza en su diálogo, pero magníficamente representada y sin exageraciones".

Se casaron en diciembre de 1926, cuando él ya había dirigido tres películas. "Primero deseaba convertirme en director y después en marido", confesaría tiempo después el propio Hitchcock.

Su matrimonio no dejó de sufrir un constante y marcado deterioro, siempre estuvo teñido de un mutuo resentimiento que el propio Hitchcock reconoció en más de una ocasión, y siempre había algo de hostilidad infantil en sus relaciones mutuas. Incluso sexualmente no fue una pareja complementada, Alma nunca se sintió una mujer deseada por parte de su marido y en su fuero interno siempre supo que su figura nunca podría competir con la figura de su suegra. Alma Reville fue una mujer desgraciada a la sombra de una madre mucho mas poderosa que ella.

Cuando Alma dio la noticia a su marido de que iba a ser padre la idea no le desagradó demasiado,pero con el tiempo, cuando ella empezó a engordar, comenzó a odiar su apariencia, sintiéndose constantemente irritado con ella... mirándola como algo deforme.

Con el tiempo, Hitchcock puso un anuncio en la prensa de Londres buscando una secretaria personal. La elegida fue Joan Mary Harrison, que se convirtió en su mano derecha. Durante un cierto tiempo un buen número de asociados de Hitchcock en el Reino Unido y en América tuvieron la idea de qué Hitchcock sentía hacia su ayudante unos sentimientos no correspondidos (y cada vez más profundos). No sabemos si el director la planteó claramente sus sentimientos pero lo que si podemos asegurar es que él la siguió cortejando incluso cuando ella contrajo matrimonio. Finalmente, ella le abandonó para comenzar su carretra como directora de cine. Desgraciadamenteno ha pasado a la historia del cine por su capacidad, posiblemente, y la historia está llena de ejemplos muy significativos, ser un buen segundo no significa que se deba ser un buen primero.

HITCHCOCK CON SU ESPOSA, ALMA.

Su primera "relación" indeterminada con una de sus estrella fue con Madeleine Carroll. Ciertamente él la adoraba pero pensaba que debía de mantener su ventaja sobre ella: "Nada me proporciona un mayor placer que eliminar el orgullo de mis protagonistas respecto a su condición de tales... Por eso privé deliberadamente a Madeleine Carroll de su dignidad y encanto en "39 escalones". He vuelto a hacer exactamente lo mismo con ella en "Agente secreto"... ¡donde el primer plano de ella la muestra con el rostro cubierto de cold cream"

Este contradictorio trato que mantuvo con la Carroll, admirada y tratada cruelmente al mismo tiempo, fue una constante y un hábito en sus relaciones con sus primeras actrices, una atracción y una repulsión simultánea marcó el resto de sus relaciones con ellas.

En "Encadenados", Hitchcock demuestra su pasión por uno de sus inalcanzables mitos sexuales, Ingrid Bergaman. En el film también aparecen sus relaciones filio-maternas, los propios traumas que desde hacia tanto tiempo habían acompañado a Hitchcock (representadas en la película por Claude Rains con su madre). El conflicto es más evidente en la loca pasión que siente Rains por la Bergman (la misma que sentía el director) y que halla su rival no en Cary Grant, sino en la madre... mucho más celosa de lo que podría estar cualquier esposa. No sabemos si el director llegó a confesar a la actriz sus verdaderos deseos (aunque dejó correr una elaborada e increible historia donde señalaba que había tenido relaciones con ella), si sabemos que ella confesó a algunos amigos íntimos que llegó a sentirse acosada e incómoda por Hitchcock. Sea como fuere, cuando ella, después de tres films, le "abandonó" para marcharse con Rossellini, él se sintió tremendamente disgustado y traicionado.

Su relación con otro monstruo cinematográfico, Marlene Dietrich, fue muy diferente, con ella se mostró cauto y respetuoso. "Marlene era una actriz profesional... y también era camarógrafa, directora de arte, motadora, diseñadora de vestuario, peluquera, maquilladora, compositora, productora y directora"

La Dietrich era una pieza inalcanzable para el director, en su relación profesional ella fue la dominante, fue a la única actriz a la que permitió total libertad creativa en el plató. Ella aparecía cada mañana y procedía a dar diferentes instrucciones al director de fotografía respecto a la mejor iluminación para su persona. Cuando se comunicaban estos aspectos a Hitchcock siempre ordenaba a los técnicos que la dejaran hacer y cumplieran sus órdenes. Posiblemente Hitchcok se sintiera atraído por la figura de la Dietrich, una personalidad como la de ella era arrolladora, sin embargo, su timidez impidió que el director pasara a algo más.

Hitchcock descubrió a Grace Kelly gracias a John Ford. Ciertamente ella ya había aparecido en dos películas en blanco y negro, pero sus papeles habian sido insignificantes (lo más destacable es que fue la novia del sheriff, Gary Cooper, en "Solo ante el peligro" (1952)). Con Ford la Kelly grabó "Mogambo" (1953), y aunque no es la mejor película del genial director de origen irlandés, en cuanto Hitchcock la vio la contrató inmediatamente para "Crimen perfecto".

Hitchcock auparía a Grace Kelly a la más alta sociedad de Hollywood, la llevó a fiestas, la presentó a todo el mundillo cinematográfico del momento, mimó su imagen dentro y fuera de la pantalla y valoró su capacidad como actriz, su promiscuidad legendaria dañó al director, que la amó sin conseguirla (como ocurrió con Ingrid Bergman). Se sintió traicionado cuando le "abandonó" para casarse con el príncipe Rainiero de Mónaco y más aún cuando anunció su retirada definitiva de las pantallas (le había prometido seguir trabajando con él después del matrimonio).

GRACE KELLY

Los intentos seductores de Hitchcock hacia sus actrices continuaron con Vera Miles, a la que llegó a repudiar cuando se quedó embarazada del actor que por aquel momento hacia de Tarzán en el cine, Gordon Scott. Los fracasos sentimentales continuaron con Kim Novak y Janet Leigh. La Novak llegó a decir: "Nunca más volveré a trabajar con Hitchcock, es un hombre insufrible y un auténtico tirano".

La última gran "victima" del director fue una mediocre actriz llamada Tippi Hedren, la descubrió en una campaña publicitaria y se volcó totalmente con ella. Para comenzar la hizo un contrato para hacer siete películas (de las que al final solo rodó dos) y trató de controlarla de manera que no ocurriera lo mismo que sucedió con Grace Kelly. Finalmente, la propuso directamente mantener relaciones sexuales, proposición que la actriz rechazó. Desde ese momento Hitchcock la ignoró totalmente, incluso se hizo de intermediarios para darle las órdenes en el rodaje para no hablar directamente con ella. La negativa y el "abandono" de Hitchcock por parte de la actriz le llevó a una depresión. Desde ese momento pareció perder interés por sus actrices principales, posiblemente porque Doris Day y Julie Andrews (las dos más importantes que trabajaron en sus últimos films) podrían ser muchas cosas, pero nunca iconos sexuales del tipo fetichista, por los que el director solía mostrar su máxima atención.

   HITCHCOCK, ALMA Y SU HIJA PAT

Para concluir este apartado resumiremos, basándonos en el estudio del psicólogo y psiquiatra William Charles Norton de los diferentes tipos de mujer que aparecen en la vida de Hitchcock y por los que parece inclinarse constantemente. Norton los divide en cuatro apartados:

El primero correspondería a la ESPOSA. Un tipo de mujer sumisa y colaboradora, capaz de satisfacer sus más mínimos deseos. Es la mujer del hogar, el reposo del guerrero. Esa sería su propia esposa, Alma (y posteriormente su hija Pat) y si tuvieramos que buscar un papel equivalente en una de sus películas tendríamos que ir a "Rebeca" y Joan Fontaine o a Ingrid Bergman en "Sospecha". Ella representa esa idea de mujer abnegada y sacrificada.

El segundo grupo lo representarían las MUÑECAS SEXUALES, a las mujeres que deseó y no pudo conseguir, nombres como Grace Kelly, Ingrid Bergman, Kim Novak, Vera Miles o Tippi Hedren. Las películas representativas de este grupo son las que ellas protagonizaron.

Un tercer grupo lo representaría el que Norton llama simplemente el de LA MUJER, en éste se encontaría Marlene Dietrich, una mujer con una personalidad lo suficientemente formada y fuerte como para no caer en las garras del agrio, manipulante y cruel carácter de Hitchcock. Una mujer a la que respeta e incluso teme porque en el fondo sabe perfectamente que está muy por encima de él.

El último grupo lo conformaría LA MADRE. Representa en sí mismo la parte más negativa de la mujer. El control despótico y tiránico hacia el hijo al que humilla y reprime. Por supuesto, la primera personalidad que nos viene a la cabeza en relación a este cuarto grupo es la madre de Norman Bates en "Psicosis", aunque no podemos dejar pasar por alto otro ejemplo también muy significativo representado en la madre de Claude Rains en "Encadenados".

Las mujeres fueron una continua fuente de frustración en la vida sentimental de Alfred Hitchcock, él las amó, las endiosó y las despreció según el momento, demostrando su inmadurez sentimental, inmadurez propiciada por una madre manipuladora y obsesiva, una buena colección de complejos físicos y una educación católica totalmente asfixiante y represiva. Juzgar al director y a sus actos sin tener en cuenta estas últimas consideraciones sería precipitado a la vez que injusto.