Universidad de Barcelona de Geografía e Historia  

 

 
 

 

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  HITLER, EL HOMBRE Y EL MITO
 
 
Desde las ruinas de la Primera Guerra Mundial un líder germano se levantó para predicar entre sus compatriotas sobre el patriotismo, la prosperidad y la pureza de raza. Puso en marcha los mecanismos para crear un imperio que debería durar mil años, sentando las bases de una tragedia que el mundo no había vivido jamás.
     
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Es posible que Adolf Hitler, más que ninguna otra persona en la historia, nos halla obligado a pensar en la naturaleza misma del mal, que nos halla obligado a recapacitar sobre el horror que el ser humano es capaz de infligir de manera premeditada a otro ser humano. La aterradora magnitud de las acciones de este hombre ha tejido, aún en el siglo XXI, una leyenda de proporciones casi míticas.

Adolf Hitler ha quedado oculto bajo un manto de conjeturas y misterios superior a cualquier otro personaje histórico. Incluso cuando las ruinas de su malogrado Reich se mostraban palpablemente hundidas bajo los escollos de Berlín, el poder de su leyenda era tal que muchos se negaron a creer que hubiera muerto (entre ellos el propio Stalin). Y no fueron pocos los pensaron que Hitler había escapado ante las narices del Ejército Rojo.

  BERLÍN EN LLAMAS.

 

Pero para los soldados rusos que entraron en el bunker de Hitler, la escena que presenciaron hablaba por si sola. Elena Rjevskaya, única soldado superviviente de los soviéticos que entraron en las dependencias del Führer y actual historiadora escribió al respecto: 'En aquellos momentos toda la ciudad de Berlín estaba en llamas. La guerra daba sus últimos estertores, los disparos habían cesado pero el humo persistía en el aire. Se respiraba con dificultad, los dientes rechinaban por el polvo de los escombros y los cristales pulverizados. Cuando nuestras fuerzas entraron en la cancillería del Reich fuimos recibidos con ráfagas de disparos de ametralladora de algunos oficiales de las SS que se resistían a ser tomados prisioneros. Hitler disponía de un pequeño refugio anti-bombardeos de dos pisos de altura y muy bien fortificado. En la parte de atrás tenía una pequeña salida, de modo que, aunque bombardearan el refugio, Hitler podía huir de entre los escombros.

Cuarenta pasos por debajo de la superficie la oscuridad era total. No había electricidad. El suelo estaba mojado y no había ventilación. En el despacho de Hitler había un sofa de flores blancas, más tarde en ese mismo sofa nos enteramos de que se había consumado el suicidio.

CADÁVER DE GOEBBELS  

Saliendo del bunker, junto a la puerta trasera yacía el cadáver de Goebbels. Su cuerpo estaba ennegrecido por el fuego, pues había mandado personalmente que se quemaran sus restos.

Hitler fue incinerado junto a Eva Braun, pero su cuerpo no quedo reducido a cenizas como había sido su deseo, con lo que habría seguido viviendo en la mente de sus seguidores' .

¿Qué tenía este hombre que inspiró a un pueblo, inteligente como el alemán, tal devoción fanática? Físicamente no destacaba, su apariencia era bastante vulgar, aunque él prefería ser percibido así. Era un hombre del montón que adoraba a los niños, a la familia y por encima de todo a Alemania.

 

Sin embargo, pese a su imagen sencilla, Adolf Hitler era un individuo muy complejo; un estricto vegetariano que estaba radicalmente en contra de las matanzas de animales, si bien esto no le impidió ser el responsable directo de la muerte de más personas que cualquier otro dirigente en la historia. ¿Qué tenía este hombre para influenciar a tanta gente tan diferente?

Heinz Kuehn, un ciudadano alemán que asistió a algunas reuniones multitudinarias del partido nazi en Nuremberg explicó en una entrevista: 'Su voz [la de Hitler] tenía algo hipnótico, a mi me apabullaba. De repente me vi chillando y gritando con el resto del grupo. Una extraña fuerza se había apoderado de mí y ya no la podía controlar. Quedé cautivado por esa voz'

Todos sus discursos eran un alarde de control de masas, empezaba lentamente en un tono más grave, para ir aumentando la carencia y paso a paso acelerar hasta llegar a sumir a la muchedumbre en una especie de trance.

 

Hitler ofrecía toda una serie de clichés nacionalistas a sus seguidores que escondían un claro discurso antisemita y otorgó a los alemanes un fuerte sentido de identidad y la esperanza de un futuro glorioso (futuro que pasaba por rechazar los Tratados de Paz de Versalles que, tras la Primera Guerra Mundial, habían dejado a Alemania en la ruina absoluta).

El general retirado de la OTAN y estudioso de la historia de la Segunda Guerra Mundial, Johanness Steinhoff, comentó en una entrevista a la BBC: '[Hitler] era listo, inteligente y tenía el poder de influir en las masas. Este era su mayor talento, tener la capacidad de influir sobre la gente'.

En agosto de 1914 Hitler era un pintor desconocido que malvivía en Munich. Ese mismo mes comenzó la Primera Gran Guerra. Nuestro hombre se enroló inmediatamente bajo las banderas del rey Luis III de Baviera con la perspectiva de tomar parte en una batalla gloriosa para los intereses de Alemania. De aquellos cuatro años de combates en un frente de trincheras Hitler aseguraba que habían sido la época más feliz de su vida.

Durante el conflicto estuvo destinado en el regimiento 'List' (nombre del coronel que lo mandaba), en el frente occidental. Uno de sus compañeros era Rudolf Hess.

En el conflicto se mostró como un soldado normal (lejos de la cobardía y el heroismo que quisieron mostrar seguidores y detractores años después). El 1 de noviembre de 1914 Hitler fue ascendido a cabo de enlace y condecorado con la Cruz de Hierro de Segunda Clase el 2 de diciembre de 1915, en mayo de 1918 recibe el diploma de 'bravura excepcional' y el 4 de agosto de ese mismo año vuelve a recibir la Cruz de Hierro, esta vez de Primera Clase. El 16 de octubre de 1916, en Ypres, Hitler fue alcanzado con gas. Para él se terminó la guerra.

En 1918 el derrotado ejército alemán regresa a casa encontrándose a un país en la absoluta ruina económica y social.

Al año siguiente, mientras trabajaba en Munich como informador del ejército, Hitler se afilia a una de las mil formaciones políticas que pululaban en Baviera: el Partido de los Trabajadores Alemanes. Su carnet tiene el número 555 solamente, porque el pequeño partido, para aparentar, ha empezado a numerar a sus afiliados desde el 500.

Con el tiempo esta formación será el Partido Nazi cuya masa de afiliados saldrá directamente de entre las masas de oprimidos y desempleados.

 

A comienzos de 1920 los carnets distribuidos por el Partido de los Trabajadores son cerca de cien. Entre los nuevos afiliados tenemos nombres como Hermann Goering, los hermanos Otto y Gregor Strasser, el arquitecto Alfred Rosenberg y Rudolf Hess.

El 7 de diciembre de 1921, con un préstamo de 180.000 marcos, Hitler compra el bisemanario 'El Observador Popular'. Cambia definitivamente el nombre al partido convirtiéndolo en el 'Partido Nacionalsocialista de Trabajadores Alemanes' con las siglas NSDAP. Crea una unidad paramilitar, las SA (abreviatura de 'Sturmabteilungen', Secciones de Asalto), enmascarándolas bajo el nombre de 'Unidad Gimnástica del NSDAP' y diseña personalmente el emblema del partido, colocando una cruz gamada, la antigua cruz rúnica, en medio de un disco blanco sobre una bandera de fondo rojo.

Hitler siguió sumando apoyos, de manera que en 1923 se cree lo suficientemente fuerte para tratar de dar un golpe de Estado contra el gobierno de Munich. Finalmente el golpe fracasa y Hitler es encarcelado.

 

 

 

En la cárcel Hitler comenzó a redactar una incoherente autobiografía que tituló 'Mi Lucha'. En sus páginas el futuro Führer presentó por primera vez la visión completa de sus futuros planes para la restauración de Alemania, la sumisión de los eslavos y un sobrecogedor avance de lo que estaba aún por llegar.

Tras permanecer menos de nueve meses en la cárcel fue liberado, inmediatamente empezó a recomponer el partido. Decidido a conquistar el poder, esta vez por vías legales, bajó el tono de su retórica y se presentó como un hombre sensato que solo quería lo mejor para su patria y sus compatriotas. Obtuvo más dinero de aquellos que después le seguirán financiando; los Krupp, los Thyssen, Bosch etc. Como observa que las SA se le están descontrolando, especialmente desde que las mandaba Ernst Roehm, Hitler forma en noviembre de 1925 las SS (abreviatura de 'Schutz-Staffein', Escalones de Protección), que mandados por Heinrich Himmler, representan su 'Guardia de Corps'. En 1928 el NSDAP cuenta con 110.000 afiliados. En las elecciones de aquel año los nacionalsocialistas consiguen 810.000 votos y consiguen 12 escaños en el Reichstag.

  GELI RABAUL  

Hitler siempre se rodeó de mujeres atractivas, pero la mujer a la que realmente amó siempre la mantuvo oculta. Su nombre era Geli Rabaul, hija de su hermanastra Angela, lo que la convertía en su sobrina. Con Geli pasó muchos momentos felices descansando en Baviera. En 1929 Hitler alquiló un lujoso apartamento en Munich y alojó a su sobrina en una estancia contigua. Dos años más tarde, después de haber tenido una pelea con Hitler, Geli se suicidó con una de las pistolas de su tio (algunas fuentes aseguran que en esa última discursión el futuro dictador alemán la amenazó con abandonarla si persistía con sus celos). Lo cierto es que Hitler quedó profundamente turbado, durante años fue incapaz de hablar de ella sin romper a llorar. Mantuvo la habitación de su sobrina como si fuera un mausoleo y jamás volvió a entrar en ella. En los juicios de Nuremberg Hermann Goering declaró que Hitler no volvió a ser jamás el mismo tras la muerte de Geli, y que aquel suceso cambió su relación con respecto a la gente.

   

Hitler necesitaba un desastre para que su partido acaparase la atención nacional y lo encontró. En 1929 la depresión económica alcanzó furiosamente a Alemania y el marco alemán perdió prácticamente todo su valor, momento que aprovechó nuestro hombre para lanzar por todo el país un discurso férreo pero esperanzador sobre la recuperación económica alemana.

En 1933, el octogenario Presidente Hindenburg aceptó a regañadientes nombrar Canciller a Hitler. Tanto Hindenburg como los demás miembros del gobierno esperaban capitalizar el apoyo popular de Hitler. Von Papen, vicecanciller se atrevió a asegurar a muchos miembros del Reichstag para tranquilizarlos: 'Hemos atado a Adolf a nuestro carro'. Estaban convencidos de que iban a ser capaces de manejarlo pero se equivocaron, y cuando murió el Presidente Hindenburg un año después, la cancillería y la presidencia fueron unidas en un solo cargo, convirtiendo a Hitler en el único gobernante de Alemania.

   

Hitler ya obtuvo con Hindenburg vivo las llamadas 'leyes de urgencia', gracias a las cuales separó del Parlamento a los diputados socialdemócratas y comunistas, declaró al NSDAP partido único, suprimió la libertad de expresión y de prensa y el 'habeas corpus' e inició la persecución de los judíos -que codificó como ley de Estado en 1933- y eliminó con la 'purga de sangre' del 30 de junio de 1934, el peligro de las SA (lo que le ganó el favor del ejército).

Los desfiles, los coloridos y los rituales pasaron a ser una parte importante de la nueva Alemania de Hitler. A lo largo de todo el país se extendió un profundo sentimiento de orgullo nacional y la creencia de la superioridad de la raza aria. Los ciudadanos, después de mucho tiempo, estaban orgullosos de ser alemanes.

El control de Adolf Hitler sobre Alemania era absoluto y su pasión y dedicación por el país estaba fuera de toda duda, aunque paradojicamente este hombre fuera realmente un inmigrante. Ya que de hecho, el dictador germano nació y creció en Austria.

 
     
     
                         
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