La Antropología es el estudio de los seres humanos desde una perspectiva biológica, social y humanista. La antropología se divide en dos grandes campos: la antropología física, que trata de la evolución biológica y la adaptación fisiológica de los seres humanos, y la antropología social o cultural, que se ocupa de las formas en que las personas viven en sociedad, es decir, las formas de evolución de su lengua, cultura y costumbres. Este segundo aspecto es el que vamos a tratar en este apartado.
Desde tiempos remotos, viajeros, historiadores y eruditos han estudiado y escrito sobre culturas de pueblos lejanos. El historiador griego Herodoto describió las culturas de varios pueblos del espacio geográfico conocido en su tiempo; interrogó a los informantes clave, observó y analizó sus formas de vida —al igual que los antropólogos modernos—, e informó sobre las diferencias existentes entre ellas, en aspectos tan importantes como la organización familiar y las prácticas religiosas. Mucho más tarde, el historiador romano Tácito, en su libro Germania (hacia el 98 d.C.), reseñó el carácter, las costumbres y la distribución geográfica de los pueblos germánicos. A ellos podríamos considerarlos como los primeros historiadores-antropólogos de occidente.
El campo de las leyendas y mitos ha sido profundamente estudiado por los antropólogos a lo largo de los años, intentando dar una explicación de la respuesta humana hacia unos fenómenos 'sobrenaturales'. En los orígenes del hombre, éste se veía rodeado de fuerzas que para él eran dioses y diablos, todo hombre, mujer y niño desempeñaba un papel activo en el esquema general del mundo. Como amenaza constante había un grupo de demonios siempre dispuestos a apoderarse de los hombres, por ello existían normas específicas no solo para protegerse de estos espíritus malignos, sino para tratar de influir sobre ellos.
Lo misterioso y lo oculto ha formado siempre parte de la tradición ancestral del hombre, indiferentemente de la civilización que tratemos o el momento en que estos hechos sean estudiados. Todo aquello que ha sido incomprensible para el conocimiento se le ha tratado de dar una respuesta basada en la magia o lo demoniaco, mejor eso que quedarse sin respuesta (debían pensar los antiguos). Esta será la materia en la que nos adentraremos en este capítulo, aunque siempre desde un punto de vista rigurosamente antropológico y huyendo de interesados videntes, inmorales tarotistas o brujas de sospechosa aptitud y actitud. Esperamos conseguirlo... |