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  Universidad de Barcelona de Geografía e Historia  

 

 
 

 

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LÍDICE 2
 
 
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Como las fuerzas nazis reunidas en el cuartel de Kladno se consideraron insuficientes para aniquilar la población de Lídice, se pidió doscientos soldados a la guarnición de Slany que sumados a los cien existentes configuraron una fuerza más que suficiente.

Las fuerzas se reunieron en el norte de Lídice e inmediatamente se convocó a reunión a los jefes de las diversas unidades dirigidas a la represalia. Un grupo fue mandado a ocupar la alquería de los Horak, otro a la escuela donde debían ser concentrados niños y mujeres. Un tercer grupo debía de capturar al alcalde obligándole a entregar los registros del padrón, los del ganado, las cuentas de caja y la de provisiones del pueblo.

A las dos de la mañana del miércoles 10 de junio de 1942, policías y soldados nazis comenzaron a recorrer el pueblo en grupos de cinco sacando a la gente de sus casas.

 
 
     

Los varones adultos fueron llevados a la alquería de los Horak. Se le comunicó al alcalde que los fondos de Lídice (un total de 716.934 coronas y 85 céntimos) quedaban confiscados. De esta suma -se comprobó a continuación-, medio millón sería destinado a trabajos de limpieza de escombros y para allanar el pueblo y 264.048, 85 coronas fueron para la Gestapo para compensar los gastos derivados de la masacre.

Los policías nazis llevaron a las mujeres y niños al colegio del pueblo, les encerraron en él e inmediatamente comenzaron a apoderarse de todas las cosas valiosas que pudieron encontar en las casas. A las cinco de la mañana los prisioneros fueron enviados a Kladno y encerrados en el gimnasio del liceo.

A las ocho de la mañana comenzaron las ejecuciones de los hombres en Lídice. En un principio fueron llamados de cinco en cinco pero pronto se reforzó el pelotón de ejecución para que se pudieran fusilar diez hombres a cada vez. Como no estaban atados, los prisioneros se iban colocando ellos mismos cada vez de diez en diez delante de sus compañeros caídos, de modo que el pelotón de ejecución tenía que ir retrocediendo poco a poco.

 
   
     

Hacia las 10.30 yacían 171 cadáveres en tierra de Lídice. Pero según el padrón, los varones adultos de la villa eran 192. Por lo que faltaban 21. Ocho de ellos ya habían sido arrestados en Kladno y fusilados en Praga. Otros once estaban fuera del pueblo por razones de trabajo, y también éstos fueron localizados y uno a uno fusilados. De esta manera solamente quedaban dos, el molinero y un operario metalúrgico que hacia turno de noche en Kladno. Ambos pudieron escapar del pelotón de ejecución pero no de la muerte. El primero prefirió ahorcarse en su molino antes de caer en manos alemanas y el segundo se cortó las venas de las muñecas antes de ser encontrado por los soldados nazis.

A las 11.30 todo el pueblo de Lídice estaba envuelto en llamas, lo último que los alemanes hicieron antes de ponerse a comer fue prender fuego a la iglesia.

Por la tarde llegó un 'kommando' de judíos internados en Theresienstadt. Ellos fueron los encargados de preparar las fosas comunes, llevar hasta allí los cadáveres de los hombres fusilados y enterrarlos colocando encima grandes terrones con hierba. Nadie debía saber dónde habían sido sepultados los cuerpos.

 
   
     

Durante todo el día siguiente, jueves 11 de junio las mujeres y los niños permanecieron encerrados esperando noticias de sus maridos y padres. Al caer la noche las mujeres fueron reunidas, contadas y enviadas a la estación de ferrocarril. Desde allí, vía Mecklenburgo, se las llevó al campo de exterminio femenino de Ravensbrück, cerca de Berlín, donde murieron 53 de ellas.

De los niños secuestrados en Lídice y sometidos al 'control de raza' para saber cuales eran 'idoneos para la germanización', los expertos escogieron dos niñas y un niño (enviados a Alemania). Los otros fueron deportados a Lodz, en Polonia, y de éstos algunos fueron selecionados y enviados, con documentos falsos, a familias alemanas. Los restantes fueron internados en el campo de Chelmno y muertos en las cámaras de gas.

La población de Lídice debía de convertirse en una finca para la viuda de Heydrich (a modo de compensación por la muerte de su marido). Por esa razón se arrasó totalmente el pueblo para que, en palabras de Karl Hermann Frank: 'ninguno recuerde nunca que existió una vez un pueblo llamado Lídice'. Sin embargo, Frank se equivocaba, las ciudades de Berlín y de Vila en Brasil, de Esperanza de Valparaiso en Chile, de San Jerónimo en México y de Stern Park Garden en Estados Unidos, cambiaron sus nombres por el de Lídice. Monumentos en recuerdo del pueblo checoslovaco surgieron el La Habana (Cuba), Montevideo (Uruguay), Tabor, South Dakota y Price (Estados Unidos). En Palestina fue fundada una ciudad con el nombre de Kfar-Lídice y numerosas niñas fueron bautizadas con el nombre de Lídice.

Cuando el Ejército Rojo mandado por el coronel Pankov, héroe nacional de la URSS, liberó el distrito de Kladno, los habitantes de los pueblos vecinos a Lídice, que habían descubierto el lugar en donde se encontraban los cuerpos sepultados enterrados por los nazis, plantaron sobre aquel 'camposanto' la bandera de Checoslovaquia. En la postguerra empezó la reconstrucción de Lídice. Llegó ayuda financiera de todas partes del mundo, de modo que en 1967 el pueblo tenía de nuevo 454 habitantes.

 
                         
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