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  Universidad de Barcelona de Geografía e Historia  

 

 
 

 

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MAHOMA 3
     
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El escritor francés Victor Hugo dijo: "El Corán es un bazar, pues hay de todo en él". Pero bajo esta sencilla afirmación y este aparente desorden se esconde la regla del Islam: la Unidad. Un solo Dios, un solo Libro, una sola Ley, una sola Lengua, un solo Pueblo. El Islam es la religión más sencilla de todas. Su Dios: "Alá, el Único, el Dios de Abraham", es el Dios de los Cristianos y el de los Judíos. Su dogma se reduce a la siguiente afirmación: "No hay más Dios que Alá y Mahoma es su Profeta".

Los cinco pilares del Islam se reducen a:

La profesión de fe: reconocimiento de Alá, y, después, de su Profeta y por extensión sus libros, sus ángeles y de un Juicio Final, donde los hombres serán juzgados.
La plegaria, cinco veces al día, en dirección a La Meca.
El ayuno durante el mes del Ramadán
La caridad obligatoria
La peregrinación a La Meca

Solo la profesión de la fe es estrictamente obligatoria. El que la pronuncia dos veces ante testigos ya puede ser considerado como musulmán. Sin embargo, los otros cuatro mandamientos comportan amplias tolerancias. "Si omites la plegaria arrepientete". "Si no puedes ayunar haz una ofrenda". "Si no puedes ayudar a tu hermano, dirígile una palabra amable". "Haz la peregrinación una vez en la vida si tus medios te lo permiten [...] Si eres demasiado pobre para realizarla, conténtate por rezar por aquellos que la hacen".

 

 

 
  Musulmán en uno de los momentos de oración  

En el Corán no hay una exposición sistemática de lo que los musulmanes deben creer y obrar, si bien -tomado en su conjunto- presenta un cuerpo consistente de doctrina y obligaciones. Hya un sexto precepto discutido y discutible que es la "Jihad". El Corán insta frecuentemente a los musulmanes a "comabatir en el camino de Dios contra quienes os combaten, pero no seáis agresivos y combatidlos hasta que no haya persecución alguna, y la religión sea solo para Dios". A los musulmanes devotos se les exhorta de continuo a la "Jihad" (que se esfuercen en el camino hacia Dios), aunque algunos no han llegado a comprender que no se trata de hacer una guerra total contra los infieles, sino una guerra santa contra el enemigo interior, enemigo que no es otro más que los bajos instintos del hombre.

Mahoma es el profeta principal pero no el único. Los hombres recibieron desde los primeros tiempos la palabra de Dios a través de los profetas, hombres piadosos y modelos de buena conducta. No obraban milagros más que cuando Dios consideraba oportuno de que así lo hicieran. El Corán menciona veintiocho de ellos (de los que veintiuno aparecen también en la Biblia). Entre ellos destacan: Adán, Noé, Abraham, David, Jacob, Job, Moises y Jesús. En cuanto a este último, el Dios de los Cristianos, el Corán acepta que naciera de una virgen y sus milagros, aunque niega su pretensión de la divinidad.

   
  Mezquita de Sinán  

En cuanto a los Libros sagrados (donde se encierran las enseñanzas y palabra de Alá). El Corán nombra y reconoce las escrituras de Abraham, la torah de Moisés, los Salmos de David y los Evangelios de Jesús como auténticos libros revelados por Dios.

La trompeta anunciará el Juicio Final, cuando los hombres se levantarán de entre los muertos para presentarse ante Dios y rendir cuentas de sus actos. Quienes se hayan creído a los profetas y siguieran los preceptos que Alá había determinado serán llamados para entrar en el paraiso, en el que vivirá para siempre, en un hermoso jardín con corrientes de agua fresca, mujeres hermosas e inmaculadas, copas rebosantes, frutas deliciosas... aunque todo eso no será nada si se compara con la felicidad de poder contemplar a Dios. Quienes hayan ignorado los mensajes y hayan seguido a otros dioses serán arrojados al infierno, donde arderán en los infiernos, beberán agua hirviendo, comerán del repugnante árbol "zaqqum" y sufrirán todo tipo de tormentos sin poder esperar morir o liberarse de ellos. Sin embargo hay un punto de esperanza, Alá es misericordioso y debe esperarse toda su clemencia.

La oración es el recuerdo que hace el hombre del poder de Dios sobre la Tierra. Hay que practicarla cinco veces (al levantarse, a primera hora de la tarde, al final de la misma, al ponerse el sol y antes de acostarse). También se recomiendan otras plegarias espontáneas y la llamada Plegaria ritual, que se hace junto con otros musulmanes en la primera hora de la tarde cada viernes.

El creyente debe de mirar hacia La Meca, hace un ritual de reverencias prescritas en el tiempo de oración para poner, inmediatamente después, sus manos a ambos lados del rostro mientras recita "Alá es el más grande". El musulmán seguira haciendo todo un ritual de humildad demostrando con las palabras y sus gestos el significado de la palabra "islam", que es "sumisión".

"¡Labbaika! ¡Labbaika!" gritan los creyentes cuando ven la Kaaba en la Mezquita de La Meca. "Aquí estoy yo (Dios)". Es uno de los momentos clave en la vida de un musulmán. Todo creyente cuerdo y sano y capaz de poder costear los gastos debe realizar la peregrinación, al menos una vez en la vida. Los ritos que deben de realizarse se fundan en el Corán y en las prácticas del profeta Mahoma. Son ritos que recuerdan acontecimientos de la vida de Abraham, de Hagar (su mujer) y de Ismael (su hijo). Una vez en La Meca todos deben vestir igual y obrar de forma similar ya que para Alá no es importante la condición, origen, clase social sino que mira al hombre como algo igual, sin diferencias.

   
  En más de una ocasión el Islam se ha mezclado peligrosamente con la política. En la foto, mujeres en la revolución iraní.  

Cuando el niño acaba de nacer, se le susurra en la oreja derecha la llamada a la oración, y se recita el comienzo de la misma sobre su oreja izquierda. Siete días después, en una ceremonia llamada "aqiqah" se le impondrá el nombre. Al niño se le afeita completamente la cabeza y su equivalente en peso se da a los pobres (también es corriente sacrificar un animal)

Dos son las ceremonias que marcan la adolescencia: la "basmala", cuando un niño es preparado para iniciar sus estudios (después de los cuatro años) y la segunda es la circuncisión, que se le practica a los niños entre los siete y los doce años (aunque también puede realizarse a los ocho días de nacer). En algunos países islámicos se prectica la ablación a las niñas, aunque en el fondo no es nada más que el mantenimiento de una costumbre preislámica.

El matrimonio entre los musulmanes se considera una bendición: "El hombre es salvado de los pecados, su mente se serena y su corazón no vacila. Cuando el siervo de Dios se casa, realiza la mitad de su religión" El matrimonio es un contrato, no un sacramento. Pese a lo cual no se contrae a la ligera. Se pone gran énfasis en la importancia del amor y el respeto mutuo. A un hombre, siempre que pueda mantenerlas, se le permiten hasta cuatro esposas. En cuanto al divorcio, aunque se permite es sabido que a Mahoma no le agradaba.

   
  Un musulmán se quita sus zapatos antes de entrar en la mezquita.  

La ceremonia puede realizarse en la mezquita o en una de las casas de los novios. Es esencial que en la ceremonia se encuentren dos musulmanes adultos que sean testigos del intercambio de promesas que se realizarán los novios.

Cuando el musulmán muere su cuerpo es lavado de inmedito, se le amortaja y se le lleva a la mezquita, donde se celebrará el servicio fúnebre. Después el féretro es llevado rapidamente a enterrar; el Profeta dijo que era bueno llevar al justo cuanto antes a la felicidad. El cadáver es sepultado con el rostro vuelto hacia La Meca. Cuando el cuerpo es bajado a la sepultura los presentes deben decir: "Te entregamos a la tierra en nombre de Alá y en la religión del Profeta".

Se recomienda a los musulmanes que no se entristezcan demasiado ya que la muerte no es el fin de la vida, sino que por la Gracia de Alá, todos los verdaderos creyentes gozarán de la vida después de la muerte.

 
     
                         
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