Universidad de Barcelona de Geografía e Historia  

 

 
 

 

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     MINIATURISMO MILITAR
 
 
Fechar el momento en el cual nació el miniaturismo militar resulta un tanto complicado, si quisieramos hacerlo de una forma romántica no dudaríamos en señalar que los primeros soldados de este tipo correspondían a una tumba del Alto Egipto perteneciente al príncipe Assuit (de la dinastía XII, unos 2.000 años antes de Cristo) y que se conservan en el Museo de El Cairo. Estamos hablando de dos pelotones de madera policromada y que portan dos tipos diferente de armamento; unos espada y jabalina y otros lanza corta y escudo. Los escudos fueron pintados de forma diferente y las puntas de las lanzas, perfectamente trabajadas, son de bronce. Sin embargo no podemos señalar que este fuera una representación formal de lo que actualmente entendemos por miniaturismo militar sino que su función era más bien práctica y religiosa ya que los egipcios de cierto status social tenían la costumbre de hacerse enterrar con representaciones en forma de figurillas de diferentes clases de servidores (civiles y militares e incluso animales), de manera que trabajaran para ellos en la otra vida.
     
  CONJUNTO DE SOLDADOS EGIPCIOS.  
     

De épocas posteriores tenemos constancia que en Grecia existió una especie de juego que lo formaban un caballo de madera al que podían introducírsele una serie de pequeños soldados en su interior, suponemos que en homenaje al gran Homero y al capítulo de la Iliada en donde se refiere la caída de Troya.

También en Roma se hicieron pequeñas representaciones de figuras militares, se han conservado algunas que representan pequeñas imágenes realizadas en estaño de legionarios romanos, aunque desconocemos su verdadera función se ha sospechado desde el primer momento que bien podrían ser para representar unidades y que fueran colocadas sobre mapas a modo de estrategia, tal y como se sigue haciendo en la actualidad.

En cuanto a la península Ibérica, se conservan un buen numero de representaciones de pequeños soldados íberos, son guerreros realizados en bronce (tanto a caballo como a pie). La mayoría de ellos aparecen desnudos y dado que preferentemente han aparecido en santuarios lo más lógico de pensar es que se trataran de ofrendas realizadas a los dioses para la protección de los guerreros.

GUERRERO MEDIEVAL... FOTO DE ESTEBAN.

En la Edad Media aparecen también representaciones de figuras de caballeros medievales pero, como ocurría con los íberos, su funcionalidad era puramente religiosa, o lo que es lo mismo, sus representaciones situadas en los lugares de culto trataban de ganarse el favor de la divinidad.

Sin embargo, va a ser este el momento en el que surja el militarismo militar casi como ahora lo tenemos entendido porque, aunque debamos considerar estas representaciones como exvotos en la mayoría de las ocasiones, sabemos que paralelamente algunos hijos de príncipes y nobles organizaban una serie de torneos medievales con unos pequeños caballeros. Esteban Riambau escribe al respecto: "[...] gracias a un ingenioso mecanismo a base de ruedas y cordeles, se acometían como en la realidad y sus lanzas, de madera frágil, saltaban en pedazos cuando chocaban [...] los caballos medían 20 cm de altura por 28 de longitud y sus colas eran de crin natural; los montaban unos jinetes con armaduras que representaban, al parecer, un caballero cristiano y otro infiel. Se conservan algunos de estos conjuntos en París, y también en Bayerisches Museum de Munich."

Sabemos que el hijo de Enrique IV de Francia, el futuro Luis XIII, tenía una colección de 300 soldados de plata con los que jugaba. Luis XIII no solo conservo con cariño estos "juguetes" (regalo de su madre) sino que aumentó su colección con nuevos jinetes y máquinas de guerra realizados también en plata. Desgraciadamente no se conserva ningún ejemplar de la colección real ya que en una época de crisis del tesoro los soldados fueron fundidos para poder acuñar moneda.
El rey Federico II de Prusia fue un gran coleccionista de pequeñas figuras militares, especialmente de los modelos planos (posiblemente adquirió este entretenimiento al contemplar la colección de su abuelo, Federico I, llamado "el rey soldado"), pero si tuvieramos que destacar realmente a un personaje histórico como impulsor de este tipo de coleccionismo tenemos que señalar a Napoleón I, el magno Emperador de Francia, que regaló a su hijo, el Aguilucho, una expléndida colección de figuras que desgraciadamente el niño no pudo disfrutar con intensidad debido a su muerte prematura. El teniente coronel del ejército franco Soubeiran de Pierres, poseedor de la colección napoleónica en 1967, la describía de esta forma:
NAPOLEÓN BONAPARTE... EL EMPERADOR.
"Estos soldaditos tienen una altura de 40 mm. El juego completo consta de 120 piezas, incluido un coronel, sus oficiales, banda de música, abanderado y guardía con uniforme de gala, y dos compañías (soldados y mandos señalados en la parte superior del chacó) En su origen (1811) el regimiento representado era el 22 de Infantería Ligera, unidad de voluntarios corsos en el que el propio Bonaparte había servido en 1792.[...] Esta es la colección que el emperador Napoleón I encargó en 1811 al orfebre J. B. C. Godiot cuando nació su hijo, y originariamente estuvo totalmente chapada en oro y bellamente decorada. En 1821-22, con la connivencia de María Luisa, el conjunto fue convertido en un "regimiento austriaco" por el orfebre A. Grapin y entregado por ella al duque de Reichstandt. En 1862, Austria lo devolvió a Napoleón III, debidamente restablecida su condición francesa, el 4 de septiembre de 1870 la emperatriz Eugenia lo regaló al barón de Pierres, su caballerizo mayor (y mi bisabuelo). El juego está generosamente provisto de escondrijos secretos (falsos fondos y cavidades practicadas en el metal y selladas con cera) que mantuvieron mensajes de Napoleón para su hijo. Fueron descubiertos por el orfebre Grapin cuando en 1821-22 se procedió a la conversión. [...] Cinco pruebas realizadas por expertos apotan todas las garantías posibles, y la colección fue reconocida oficialmente en 1960 por la Casa Odiot, todavía existente como joyería en París..."
     
  SOLDADOS FRANCESES  
     

Otro emperador francés, Napoleón III, adquirió una expléndida colección de soldados de plomo para el príncipe imperial, colección que éste se llevó cuando la familia debió refugiarse en el Reino Unido al caer el Segundo Imperio. Cuando, pasados unos años, el príncipe murió combatiendo contra los zulús en África, la Emperatriz Eugenia repartió la colección entre varios aficionados.

Una vez llegados hasta este punto creemos conveniente explicar de forma sencilla los tipos de soldados de plomo que nos podemos encontrar, tenemos que distinguir entre la figura tridimensional (la que podemos ver perfectamente desde cualquier ángulo) y que tiene los nombres de "Solid" en el Reino Unido, "Full Form" en Estados Unidos, "Vollplastische" en Alemania y "Ronde-bosse" en Francia y la figura plana (más antigua) representada de perfil por uno o ambos lados es la que se llama "Flat" en el Reino Unido, "Profile" en Norteamérica, "Zinnfiguren" en Alemania y "Plat d´étain" en Francia. Existe también un tipo de figura que se encuentra a caballo entre ambos estilos, con más volumen que una plana pero sin llegar a la forma tridimensional.

TAMBOR BRITÁNICO

Si hablamos de materiales podemos señalar, además del plomo, la madera, la cartulina, la porcelana, el papel, la arcilla, la miga de pan y desde ya un tiempo atrás el plástico o las resinas. Como podemos ver, este es un "arte" que se encuentra al alcance de cualquier bolsillo.

En cuanto a las medidas, están son tan variables como los materiales, aunque podemos señalar que el plomo y el plástico han adoptado preferentemente la medida de 54 mm para la creación de sus figuras (sin embargo, no será complicado encontrarlas mayores y menores).

La llamada "Escuela Alemana" ha sido siempre la élite a la hora de confeccionar este tipo de imágenes en Europa, al impulso que a los artesanos dieron sus soberanos para que desarrollaran su trabajo hay que sumar la existencia de grandes yacimientos de plomo, antiminio y cinc en toda Alemania. En 1775 Nuremberg y Furth eran ya los centros de fabricación y comercialización de este tipo de figuras en todo el mundo. Y pocos años después ya podemos hablar de auténticas dinastías de artesanos que ganarían prestigio con el tiempo, desgraciadamente la Segunda Guerra Mundial destruyó muchas de estas factorias, como la Casa Heyde en Dresde.

La "Escuela Francesa" y la "Escuela inglesa" tambien son dignas de mención, aunque muy por debajo de los maestros alemanes. En cuanto al Estado Español podemos señalar que ya en 1827 existía una empresa dedicada a la construcción de soldados de plomo en Barcelona, pocos años después Carlo Ortelli Dotti abrió, también en la ciudad condal, un taller que se convirtió en referente tanto nacional como internacional (los moldes -los más antiguos que se conservan en el Estado- con los que se realizaban las imágenes, así como una explendida colección de soldados se encuentran en el Museo Etnológico de Barcelona).

Hemos hablado de los materiales, las medidas de las figuras y de las principales Escuelas, es el momento de hablar del miniaturista, ese artista, en la mayoría de los casos anónimo, que utiliza su tiempo libre para recrear momentos de la antigua historia militar. Nadie como John G. Garratt, un auténtico erudito en la materia, para describirlo y hacernos conocer su universo particular: "Hay todo un mundo de creación implicado en la fabricación de un modelo de soldado... Una vez consideradas y decididas las características generales, el artista inicia su investigación sobre la historia del periodo en cuestión y después la del atuendo o unifrome que ha de representar. Todo esto puede exigir el estudio de raras y muy eruditas obras de referencia... y tal vez comprobaciones sobre muestras auténticas expuestas en museos... No solo el corte y el color del uniforme han de ser logrados con escrupulosa exactitud, sino también detalles tales como galones, los botones, los puños y el cuello. La espada y su vaina, el mosquete o el fusil, la bayoneta, la pistola, el cuerno de la pólvora, el tahali, la pica o los arneses del caballo han de ser sometidos a examen crítico de coleccionistas entendidos, a menudo expertos en un tema o un periodo determinados. Otros detalles esenciales son las banderas, los estandartes o los escudos de armas, la forma correcta del casco o el tipo exacto de calzado, la verosimilitud de barbas y bigotes, el corte de cabello y la raza de los caballos".

     
  CABALLERÍA POLACA.  
     

Desde luego que no podíamos dejar pasar por alto las pinturas, un universo por la cantidad de gamas y marcas existentes en el mercado. Hablaremos de manera bastante escueta de tan solo dos tendencias opuestas entre si pero de igual trabajo e incluso de belleza, nos referimos a las mates y a las brillantes. Muchos artistas argumentan que el tono natural tanto de piel como de vestidos en el mundo real es mate y esa es la razón por la que deben de reproducirlo de esta forma, alejándose de tonos irreales y de fantasía. Por su parte, los defensores de los tonos brillantes buscan la vistosidad de sus composiciones alejándose un tanto de la realidad. Nadie puede asegurar ni defender que una tendencia sea mejor que otra... más que nunca desde aquí podemos argumentar de una forma contundente que "para gustos se hicieron los colores".

De forma peyorativa se ha tratado siempre de vincular este tipo de coleccionismo hacia los niños, nunca una idea fue tan absurda y descabellada. Si bien hay que admitir que en un principio, aunque no en todos los casos, fue una actividad orientada hacia la infancia, una reciente estadística de asociaciones de miniaturistas revela que la mayoría de estos coleccionistas son adultos y de profesiones liberales (arquitectos, abogados, profesores de Universidad, viajantes de comercio) o trabajadores especializados (orfebres, cerrajeros).

Los coleccionistas son tan variados como los tipos de figuras militares que coleccionan, algunos se especializan en épocas determinadas de la historia, mientras que otros lo pueden hacer en ejércitos y otros en cuerpos de ese ejército. Sería imposible hacer una lista de ellos pero, por mencionar al menos a uno, no dejaremos pasar la oportunidad de rendir un tributo especial a Arturo Llovera, quien cedió al Ayuntamiento de Barcelona una división completa del ejército español del 1918, formada por más de 20.000 figuras de plomo de 54 mm y dotada con todos los servicios de campaña y auxiliares. Actualmente puede contemplarse esta colección, perfectamente desplegada, en el Museo Militar del Castillo de Montjuïc.

     
  SOLDADO ESPAÑOL  
     

Concluiremos nuestro estudio hablando del DIORAMA. En ocasiones al aficcionado a la realización de figuras no le basta tan solo con ver a sus creaciones sobre una simple peana sino que da un paso más allá y las sitúa en su contexto espacio temporal, cuando eso ocurre estamos hablando de un diorama. Los soldados se ven entonces envueltos en un escenario como el que le hubiera tocado vivir. El terreno y todo lo que lo complementará se convierte en un nuevo reto para el artista que pretende que su creación sea lo más fiel posible a la realidad.

Para realizar un diorama debemos tener en cuenta que vamos a trabajar con elementos tridimensionales que deben de regirse por las leyes de la estética. El artista deberá estudiar perfectamente donde situará sus figuras y como el paisaje las complementará. La consulta de libros, documentos, fotografías o pinturas de la época y el lugar en el que va a desarrollar la composición ayudarán mucho a mejorar su trabajo, pues, como ya hemos mencionado anteriormente, el fin que persigue nuestro artesano es la mayor fidelidad histórica.

     
  DIORAMA QUE REPRESENTA A UNA UNIDAD DE CORACEROS FRANCESES EN UNIFORME DE GALA CRUZANDO UNA POBLACIÓN.  
     
Concluimos nuestro estudio, los nuevos tiempos han traído nuevos ocios y han recuperado, eso si, con transformaciones, algunos antiguos. El miniaturismo militar, primero "juego" de reyes y emperadores se ha desarrollado a través de la historia evolucionando para ser accesible a cualquier escala social, basta contemplar cualquier tienda o mercado especializado en la materia para darse cuenta a lo que nos referimos. Proliferan las figuras de toda clase, los tipos de pintura, los utensilios para trabajar, los libros que detallan los uniformes, las revistas que ayudan a la creación de dioramas o simples miniaturas sobre peana... en resumidas cuentas, todo aquello que pueda ayudar a que el artesano anónimo desarrolle su arte, paciente y de una manera milimétrica, en la soledad de su estudio.