Universidad de Barcelona de Geografía e Historia  

 

 
 

 

Nuestrocine

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 
   
 
             
 
      ATRÁS.  
 
 
  ABARRÁN  
 
Algunos días antes de la toma de Abarrán, Mohamed Ukarach, uno de los jefes Tensamani que vivía en la zona que los españoles pretendían ocupar había informado personalmente al comandante Villar de la presencia de una gran harka de beniurriagueles de unos 3.000 hombres a pie y a caballo, por lo que le aconsejó el empleo de tres columnas muy bien armadas para la ocupación del monte Abarrán. Lo lógico en este caso hubiera sido suspender la operación hasta hacer un reconocimiento profundo de la zona antes de iniciar la ofensiva, sin embargo el mando hizo caso omiso a los avisos y mantuvo los preparativos para realizar una ocupación por sorpresa. Sin embargo, la táctica hispana resultó un tremendo fracaso puesto que a las 23:00 horas las elevaciones frente a Annual se llenaron de hogueras encendidas por los rifenos que avisaban sobre lo que los españoles estaban maquinando.
     
  SUBIDA AL MONTE ABARRÁN.  
     

El 1 de junio el comandante Villar parte desde Annual, al frente de 1.461 hombres con la orden de tomar la cota de Abarrán (525 metros de altitud), lo hace de una forma pacífica, sin disparar un solo tiro. Abd-el-Krim no da señales de vida y finalmente, tras la ocupación, se deja una guarnición de unos 300 hombres que comienzan de inmediato a fortificar la posición. El terreno por su configuración no ayudaba para la construcción de un parapeto que ofreciera garantias. El caid El Hach Haddur Boaxa, que acompañaba a la columna española, aconsejó al comandante Villar no instalarse en la posición y que regresara toda la columna a Annual, sin embargo el consejo del caid es desoido por el comandante Villar..

Los españoles comenzaron a levantar los parapetos sobre Abarrán, parapetos que se demuestran como inservibles desde el primer momento (como ejemplo señalar que la posición que se le había otorgado a los cañones los hacía prácticamente inoperantes). Mientras esto ocurría las lomas que rodeaban Abarrán comenzaban a llenarse de rifeños que observaban interesados la construcción de las fortificaciones.

Cuando el comandante Villar consideró finalizados los trabajos de defensa comenzó a repartir entre los "rifeños amigos" el material militar prometido (Silvestre se había comprometido a distribuir armas y munición a las tribus leales), tras es reparto comenzaron inmediatamente los preparativos para el regreso del grueso de la columna.

Al mando de la posición de Abarrán queda el capitán Juan Salafranca Barrios. Los soldados que regresaban hacia la posición de Annual lo hacen deprisa, casi corriendo, temerosos y presintiendo la emboscada. Sin caminos que pudieran auxiliar la posición en caso de ataque, con pocos víveres y municiones, sin un plan de antemano que previera el rescate de los defensores en caso de ataque rifeño, la nueva posición era una invitación abierta para ser atacada por los moros. La noticia de la toma de la posición de Abarrán sin efectuar un solo disparo complació enormemente a Silvestre, que se encontraba en ese momento en Annual, y que calificó la operación como "un rotundo éxito". El propio Silvestre, antes de partir hacia Melilla, se puso en comunicación con Berenguer para trasladarle la feliz noticia, a la vez que le comunicaba sus futuros proyectos, proyectos que pasaban por la toma de Beni-Melul, Cudia Afelún y Tizi-Terresich.

     
   
     

Algunos rifeños tensemanis, considerados amigos por los españoles y que habían pedido armas a Silvestre habían conseguido por parte del general la promesa que se les facilitarían una vez la posición de Abarrán fuera tomada y consolidada, comprometiéndose, por su parte, en quedarse allí para apoyar el contingente hispano. De esta manera un grupo de tensemanis acompañó a los soldados españoles en su acción, apenas esta hubo concluido y la posición acabó de ser fortificada, fueron entregadas las armas y el grueso del destacamento partió de regreso hacia Annual. Cuando la columna española no había llegado ni siquiera a su destino comenzó el sitio de la posición de Abarrán, atacada por los hombres de Abd-el-Krim.

En un primer momento las fuerzas indígenas se mostraron fieles y acudieron prestamente a los parapetos para defender el puesto. El heliógrafo se puso inmediatamente en contacto con Annual: "Nos atacan por todos lados, imposible sostener la posición", en ese momento los antiguos aliados indígenas que hasta ese momento se habían mantenido leales se vuelven contra la guarnición española, inmediatamente aparecieron en su apoyo fuerzas de Beni-Urriaguel a las que se unieron en el combate la policía nativa del cuerpo de regulares del ejército español, que se levantaron contra sus oficiales. La posición es arrasada tras tres horas y media de combate y la mayoría de sus defensores muertos, tan solo algunos pocos pueden llegar hasta Annual y Sidi Dris.

"No oímos ya nada -comunica el telégrafo desde Annual a Melilla-, solo vemos algo de humo, deben de haber perecido". Comenzaba a demostrarse la inoperancia del contingente expedicionario español, y muy en particular de sus jefes, que habían sido incapaces de poder auxiliar a la posición asediada sencillamente porque a nadie se le había ocurrido hacer un plan al respecto ya que no consideraron que eso fuera necesario o posible. A partir de este punto observaremos como se iran fraguando un auténtico cúmulo de despropósitos que culminarán con los hechos de Annual y los posteriores de Monte Arruit.

Abd-el-Krim, ahora más fuerte que nunca, aprovecha esta victoria para declarar la jihad (guerra santa) contra los españoles: "Oh, musulmanes, nosotros hemos deseado hacer las paces con España, pero España no quiere. Solo desea ocupar nuestras tierras para arrebatarnos nuestras propiedades y nuestras mujeres y para hacernos abandonar nuestra religión. No podemos esperar nada bueno de España... El Corán dice que: "el que muere en la guerra santa va hacia la gloria" . Pese a la emotividad que tiene esta arenga no es nada precipitado ni realizado sin pensar. Abd-el-Krim había estado preparando a sus fuerzas con todo sigilo (incluso había construido algunos depósitos ocultos en el desierto donde escondía armas). Ahora, tras la espera, era el momento preciso para que sus tropas atacaran a las españolas.

Este fue el inicio formal de la ofensiva rifeña hacia el cuerpo expedicionario español, al mando de la misma se encontraban Mohamed Abd-el-Krim y su hermano Ahmed. La respuesta a la llamada del líder rifeño para luchar contra el invasor fue unánime y Abd-el-Krim formó una harca nutrida por sus propios beniurriaguelíes, así como grupos de Temsamán, Ammart, Beni Tuzín, Gueznaya, Targuist, Ketama, etc.

A Silvestre no le afectó demasiado este contratiempo, le pareció algo aislado y sin la menor importancia, un revés que en ningún momento podía truncar su victoriosa campaña por las tierras del Rif destino a Alhucemas. Muy lejos de haber estimado de manera objetiva la capacidad y las posibilidades de las fuerzas rebeldes con las que se debería de enfrentar, se dedicó de forma descabellada a tomar nuevas posiciones en Talilit, Mehayast, Igueriben etc, mientras seguía proyectando el plan para continuar su decisivo avance hasta Alhucemas. Mientras tanto, su retaguardía seguía sin estar fortificada haciendo imposible organizar una retirada escalonada y en orden si eso fuera preciso..

Abd-el-Krim vuelve a mover ficha y lanza un ataque generalizado sobre Sidi Dris, posición que había establecido Silvestre en la costa con el fin de poder apoyar Annual y que se encontraba mandada por el comandante Benitez. Afortunadamente para la posición, resistió gracias al apoyo marítimo (desembarco de tropas del cañonero "Laya"). Después de veintiséis horas las tropas de Krim se repliegan definitivamente.

Al conocer lo ocurrido en Abarrán, el general Berenguer se desplaza inmediatamente a aguas de Sidi Dris, allí se reune con Silvestre el 5 de junio de 1921, después de la entrevista Berenguer telegrafía desde Tetuán al Ministerio de la Guerra: "Estimo puede considerarse la situación casi restablecida, y que actualmente nada ofrece que pueda ocasionar mayor alarma ni inquietud".

Sin embargo las cosas eran muy diferentes de lo que los dos generales españoles pensaban, la línea del frente del ejército español mostraba una absoluta fragilidad y el mantenimiento de las mismas se convertía en un riesgo añadido, las fortificaciones, si así podían llamarse, estaban muy alejadas entre sí y pésimamente abastecidas (especialmente de agua, lo más importante en aquellos sofocantes días del verano marroquí). Silvestre había conseguido una gran cantidad de nuevos territorios en su avance por el Rif sin recibir una cantidad de refuerzos que aseguraran lo conquistado. Lo acontecido en Abarrán no le había enseñado nada, muy al contrario no dejaba de ser para Silvestre algo meramente anecdótico, sin embargo no todos pensaban igual las palabras del conde de Jordana, jefe del Estado Mayor de Berenguer describen precisamente todo lo contrario: "Aquel hecho de Abarrán, aparentemente casual, fue la cristalización de errores de conducta y de claudicaciones de autoridad, que no supieron corregirse tampoco a tiempo; porque después de aquel hecho fatal, no debió seguir al frente de la Comandancia General de Melilla un día más el general Silvestre, caballero, militar valeroso y ejemplar, a quien debe España los primeros triunfos de Marruecos; pero que en esta etapa y en las sucesivas -embriagado, sin duda, por sus anteriores éxitos y no midiendo bien la enorme fortaleza del enemigo, tan distinto al que hasta entonces tuvo enfrente- incurrió en el grave error de sobrepasar el límite de elasticidad de sus fuerzas, y en el imperdonable de realizar su osado plan a hurtadillas de su general en jefe, que él entendía era demasiado absorvente, achacándome a mí, como jefe de Estado Mayor, cuanto fuese indicio de autoridad sobre él" .

Después del fracaso rifeño sobre el puesto portuario de Sidi Dris el jefe rifeño Abd-el-Krim retira sus tropas de la zona y reconsidera su situación en el mapa, es el momento en que vuelve sus ojos sobre la posición española de Igueriben, situada en un lugar muy dificil de defender y donde sus hombres pueden interceptar la aguada si obran con la astucia que les ha faltado a los españoles -cosa que comienza a ser preocupantemente la norma de la campaña hispana en Marruecos-. Krim considera que ese golpe, si es certero y bien planificado, puede ser decisivo antes de atacar el campamento de Annual, tanto para elevar la moral de sus tropas como para reivindicarse a nivel mundial (una de las pretensiones secretas de Krim es la de construir una "República Rifeña" y que esta sea reconocida por otros paises). De esta forma el día 19 de julio los rifeños lanzaron un ataque a Igueriben (lugar donde los españoles estaban construyendo una fortaleza)

GENERAL SILVESTRE.

En palabras del historiador Abraham Reolid: "Los trágicos sucesos acontecidos en Abarrán no dejaron de ser una demostración palpable de la incompetencia de Silvestre para comandar las fuerzas españolas del Rif. Cualquier otro militar hubiera destinado sus máximos esfuerzos a consolidar ferreamente las posiciones conquistadas al enemigo antes de aventurarse en pleno territorio hostil, solamente a un necio se le podía ocurrir continuar su ofensiva sin haber afianzado debidamente su retaguardía. Con esta acción Silvestre se lo jugaba todo a una carta, convirtiéndose en imposible realizar un repliegue en caso necesario, entre Igueriben/Annual y Melilla no había otra cosa más que desierto."

Y continua diciendo: "Abd-el-Krim, con menos formación castrense demostró ser más militar que Silvestre,[...] él si que supo sacar el máximo partido a sus posibilidades -aún siendo estas tanto en hombres como en material infinitamente menores-.[...] Conocía perfectamente a los españoles y al enemigo que se enfrentaba [se refiere a Silvestre] y, sin dejar de valorarlos sabía de sus puntos más débiles y precisamente allí es donde fue a asestar el golpe."

 
 
         
  ATRÁS.   SIGUIENTE.