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Universidad de Barcelona de Geografía e Historia |
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El día 28 de julio de 1921, el general Navarro recibe por heliógrafo la orden del alto Comisario general Berenguer para que se retire con los restos de su columna hacia el enclave de Monte Arruit (posteriormente Berenguer negará haber dado esa orden). De esta forma Navarro abandona su posición de Tistutin para dirigirse hacia esa fortificación española cercana a Melilla. El viaje es complicado ya que las tropas hispanas son continuamente atacadas, en especial su retaguardia, por los rifeños (se calcula que las bajas fueron de 1/3 parte de los efectivos que componían la columna). Las tropas de la Policía Indígena, que hasta ese momento se había mantenido fieles, se pasan al enemigo y atacan a los españoles. Muchos oficiales se quitan sus uniformes para hacerse pasar por simples soldados por el miedo a ser apresados y posteriormente torturados por los moros, otros que conservan todavía sus monturas abandonan a los soldados a sus suerte y escapan hacia Melilla. La marcha hacia Monte Arruit se convierte en una auténtica desbandada.
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Cuando la columna llega al poblado de Monte Arruit otros grupos de rebeldes rifeños la están esperando escondidos entre las diferentes casas, el fuego enemigo se intensifica y los pocos soldados españoles que aun conservan las armas responden como pueden tratando de cubrir la retaguardia. Finalmente los restos de la columna consigue entrar en el fuerte de Monte Arruit.
El 29 de julio de 1921 de los 1400 hombres que componían la columna, entran en Monte Arruit 900, muchos de ellos heridos y la mayoría desarmados. La suma de la guarnición y de los sobrevivientes que han llegado hasta ella es de 3.017 hombres, el recinto que ocupan es de 500 metros de perímetro, unos 10.000 metros cuadrados. |
Los víveres para alimentar a estos hombres se reduce a 10 sacos de garbanzos, 16 de judías, 23 de arroz, 109 litros de aceite y algo de café y azúcar. El recuento de las armas y municiones es todavía peor y en cuanto a los servicios médicos, son inexistentes.
El general Navarro, que ha conseguido llegar vivo hasta el fortín, junto con un grupo de jefes y oficiales que no han abandonado a sus soldados ordena que se organice la defensa y a los hombres que estén útiles para el servicio. El perímetro se divide por sectores correspondiéndole a cada uno una fuerza que trate de defenderlo en caso de ataque rifeño.
Las fuerzas de Abd-el-Krim tratan de utilizar las piezas de artillería que los españoles abandonaron antes de entrar en la fortificación. Afortunadamente por la defectuosa graduación de las espoletas, las granadas no llegaron a estallar. Sin embargo, ante posibles eventualidades se ordena que los soldados caben zanjas para tratar de protegerse ante los posibles disparos de artillería enemiga. Pronto los rifeños son capaces de graduar correctamente las espoletas y utilizar los antiguos cañones españoles contra Monte Arruit.
Se trata de salir del fortín con la intención de llegar a un pozo cercano para hacer una aguada, el calor es sofocante y la guarnición carece de cualquier tipo de liquido. A nadie se le ha ocurrido construir en una edificación militar un simple pozo o unos depósitos para almacenar el agua (cosas de la demostrada y contrastada planificación española). La operación resulta un éxito pero un soldado español cae en el interior del pozo donde morirá ahogado, inutilizándolo para futuras aguadas.
En Melilla mientras tanto, se conoce la situación de Monte Arruit pero apenas se tienen medios para poder socorrerla. Bueno, realmente apenas hay medios para defender la propia ciudad. Se decide, en una acción desesperada, mandar unos aeroplanos que transporten hielo y que lo dejen caer, con la esperanza que alguna barra haga blanco dentro del fortín. El problema consiste en que los aviones tienen que volar a gran altura y no consiguen acercar sus cargas a la fortificación. |
Posteriores intentos de aguada son una vez y otra abortados por el tupido fuego rifeño, fuego que se ve incrementado por el continuo cañoneo hacia el fuerte hispano. Como nos refieren Fernández de Reguera y Susana March en su libro sobre el desastre de Annual: "Los moros disparaban. Los llamaban también. Les ofrecían agua, alimentos, salvación... Los soldados escuchaban. Oían a aquel embriagador canto de sirena. Y algunos saltaban el parapeto. Corrían como locos, para caer acribillados por el fuego enemigo y por los disparos de sus propios compañeros, obligados a tirar" |
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Dos días después el cerco continua, se sucede el continuo cañoneo hacia la fortaleza. El heliógrafo de Monte Arruit se dirige hacia Nador, hacia Zeluán sigue pidiendo desesperadamente auxilio. Finalmente, el Alto Comisario, general Berenguer, ante el cariz que está tomando la situación, autoriza al general Navarro para que parlamente con los rifeños y busque una salida honrosa, sin embargo la comunicación se interrumpe y los sitiados no reciben el mensaje.
Salen de nuevo los aviones desde Melilla, en esta ocasión lanzan medicinas, hielo y munición sobre Monte Arruit. La carga cae más cercana y posibilita que los españoles salgan y recuperen parte de la misma, aunque resulta claramente insuficiente.
El día 2 de agosto los rifeños atacan directamente, casi de una manera suicida, la puerta principal del fortín, tratan de tomar la posición porque temen que puedan llegar refuerzos que salven a los españoles de su encierro, los rifeños son rechazados teniendo serias bajas en sus filas. Los moros median una tregua para retirar sus cadáveres, los españoles aceptan la petición.
Un día después se manda un nuevo permiso por parte del general Berenguer a Navarro para que se negocie la rendición de la plaza, sin embargo el mensaje no llega a la fortificación y la posibilidad de ir a auxiliarla es nula. Los aeroplanos que sobrevuelan el puesto notifican que no se ven señales de vida en el acuartelamiento.
Sin embargo un día después, el 4, el heliógrafo de Monte Arruit es visible desde Melilla. El mensaje es claro: "¿Nos enviaran una columna de socorro?" |
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Nador no es más que una pura columna de humo. En Zeluán los últimos 400 supervivientes negocian la rendición de la plaza con los moros. Entregan el armamento a los rifeños después de inutilizarlo. Reciben las garantías de que sus vidas serán respetadas y que se les permitirá partir sin atacarles. Se les permite salir y alejarse unos cientos de metros para después cazarlos y rematarlos, solamente dos soldados entre cuatrocientos lograrán salvar la vida.
El día 6 de agosto el general Berenguer anunció el envío de emisarios para que se negocie una salida honrosa y que la capitulación de Monte Arruit se hiciera en buenas condiciones, para ello el Alto Comisario contaba con el apoyo de algunos jefes tribales considerados "amigos" que podían mediar con Abd-el-Krim para buscar una salida digna de las tropas españolas. En esta ocasión el mensaje llegó hasta el fortín. |
El día 7 de agosto el general Navarro mandaba a Melilla el siguiente mensaje: "Policía y chusma que me rodea ha querido varias veces negociar entrega campamento y, como carecía garantías, me he negado y ha vuelto el cañoneo". Asimismo Navarro pedía al mando que buscara unos negociadores de confianza que hablaran con él personalmente.
Un día más tarde el general Berenguer comunicaba a Monte Arruit: "Si no han llegado emisarios le autorizo con tratar con enemigo que le rodea, a base de entrega de armas, pues mi principal deseo, una vez extremada la defensa al punto que lo han hecho, es salvar la vida de esos héroes, en los que tiene puesta la vista España entera, que los admira."
Un emisario, el comandante Villar, salió con bandera blanca a parlamentar con los rifeños. El militar español se alejó con algunos cabecillas moros y desapareció de la vista del fortín. Al día siguiente Villar envió una misiva en la que daba seguridades sobre la buena marcha de las negociaciones.
El 9 de agosto la situación parecía que estaba a punto de concluir. Un grupo de jefes tribales de importancia entre los que se contaba Ben-Chel-al (considerado un cabecilla moderado), y posiblemente llegados la noche anterior, se dirigían hacia la fortaleza para parlamentar con el general Navarro, pocos minutos después el militar español salió a negociar la entrega del campamento, entrega que se concretó con unas condiciones mínimas: los españoles no serían hostilizados en su salida, se facilitaría transporte a los heridos y los más graves quedarían custodiados por una guardia de 50 hombres, se entregarían las armas exceptuando las pistolas de los oficiales.
Pocos minutos después Navarro ordenaba que la tropa formara y se preparara para entregar el armamento. Los heridos fueron graves fueron colocados en camillas, los soldados comenzaron a entregar las armas y a salir del campamento.
Entonces ocurrió lo inesperado, mientras que las fuerzas de la guarnición de Monte Arruit seguían entregando las armas y salían en columna del campamento, un gran número de moros armados asaltaron el fortín por diferentes lugares y comenzaron a disparar contra los soldados españoles que aun permanecían dentro de él. Los soldados que aun no habían entregado los fusiles se defendieron hasta acabar con la munición. La cabeza de la columna continuaba mientras tanto su marcha aunque los soldados se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo. |
Retomamos la descripción que Fernández de la Reguera y Susana March hacen en su libro sobre el desastre de Annual: "Ahora se hallaban a cincuenta metros de la posición. ¡Cómo latirían los corazones de aquellos hombres que se alejaban camino de la libertad! Cincuenta metros... Se incorporaron de repente dos filas de moros que permanecían escondidos a la espera y empezaron a fusilar a los hombres de la columna desde todos los sitios. Los soldados se dispersaron huyendo locos de terror. Iban cazándolos a tiros o los apuñalaban. Surgieron centenares de moros que mataban y mataban, ensangrentándose las manos, las chilabas y las armas. [...] El día de la rendición había en Monte Arruit más de dos millares de supervivientes. Allí estaban ahora, todos muertos. Los cadáveres cubrían las laderas. Y la sangre empapaba la trágica colina" |

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Mientras tanto el general Navarro y sus oficiales acompañantes al contemplar lo que estaba ocurriendo protestaron enérgicamente ante los cabecillas rifeños, de poco sirvieron sus quejas, pues él mismo y sus hombres se encontraban prisioneros de los moros.
Geoffrey Regan hace unas consideraciones más que interesantes en su libro "Historia de la incompetencia militar" que paso a referir seguidamente: "Monte Arruit estaba a menos de 30 kilómetros de distancia de Melilla, pero pese a esto no hicieron ningún intento de socorrerlo. De hecho la guarnición de Melilla contaba con unos 1.600 hombres, la mayoría de ellos soldados conscriptos con escasa formación militar. Abd-el-Krim sabía que podía haber tomado también Melilla, privando así a España de la única base que le quedaba en el noreste de Marruecos. De haberlo hecho, no está nada claro que los españoles hubiesen podido recuperar la ciudad y restablecer su posición en el Rif. Pero los hombres de Krim no eran soldados profesionales; habían disfrutado con la victoria y con el botín, pero estaban cansados y deseaban volver a s us hogares. No faltaba mucho para la cosecha y eso era bastante más importante para aquellos hombres rurales que matar a unos cuantos españoles más" |
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Cuando Monte Arruit sea reconquistado por las tropas hispanas un mes después el macabro espectáculo que ofrecían los cuerpos de los prisioneros españoles torturados hasta la muerte era tan brutal que un oficial y un sargento que participaron en la reconquista se volvieron locos. Francisco Franco comandando el tercio fue uno de los que participó en la reconquista de Monte Arruit, en su libro "Diario de una Bandera" el futuro dictador lo relata de esta forma: "Rebasado Monte Arruit detenemos nuestra marcha y concentrada la columna nos dirigimos al poblado. Renuncio a describir el horrendo cuadro que se presenta a nuestra vista. La mayoría de los cadáveres han sido profanados o bárbaramente mutilados. Los hermanos de la Doctrina Cristiana recogen en parihuelas los momificados y esqueléticos cuerpos y en camiones son trasladados a la enorme fosa. Algunos cadáveres parecen ser identificados, pero solo el deseo de los deudos acepta muchas veces el piadoso engaño, ¡es tan difícil identificar estos cuerpos desnudos, con las cabezas machacadas!" |
El historiador Marvin Donovan escribe: "Nadie de los que allí llegaron [se refiere a la columna que debía de reconquistar la posición] podía sospechar lo que ahora se abría ante sus ojos. Los soldados españoles temblaban y lloraban al mirar a su camaradas muertos, incluso algunos sufrieron mareos y vómitos al contemplar lo que los rifeños habían dejado de sus amigos."
Meses después se iniciarán las negociaciones para liberar a los prisioneros españoles que quedaron en poder de Abd-el-Krim. El cabecilla rifeño pide cuatro millones de pesetas y que los prisioneros moros sean liberados. Tras 18 largos meses de vergonzosas negociaciones (por no decir regateos) los prisioneros son puestos en libertad, el pago del rescate es de 3.200.000 pesetas y 40 cautivos rifeños son excarcelados. Los soldados españoles una vez libres regresan a la península en el buque Antonio López.
Abd-el-Krim tiene las arcas llenas, hasta se permite solicitar a Rusia un técnico artillero para que enseñe a sus hombre a perfeccionar el manejo de los cañones Schneider de 95 y 105 mm capturados a los españoles. En Checoslovaquia, Francia y Reino Unido compra el más moderno material bélico de la época. Hacia mitad de 1924 era dueño de todo el Marruecos Español excepto Melilla, Larache, Ceuta, Xauen y Tetuán.
" Mi padre era un hombre ilustrado y progresista que comprendió la necesidad de civilizar el Rif. Para ello preparó a sus hijos. Yo, que era un niño, fui enviado a Málaga a un colegio, donde cursé Bachillerato y la carrera de maestro normal, siendo mandado a Madrid después a estudiar para ingeniero. Mi hermano, ya mayor, abogado y sacerdote árabe, marchó a Melilla. Mi padre, considerando que lo que se proponía había de conseguirlo con la ayuda de una nación europea, escogió a España, la más próxima y la de carácter más parecido al nuestro. Quería una unión con ella y preparaba la aceptación del protectorado, de un protectorado de verdad. Este había de ser conservando a los moros sus usos, sus costumbres y sus leyes, y la ocupación miitar poniendo las fuerzas al servicio de las autoridades indígenas. Eso esperaba mi padre, pero vio que era lo contrario. Y vio que era, además, con arbitrariedades, con abusos, con atropellos. Protestó entonces ante los gobernantes de España y de Marruecos. La contestación fue decirle que se pusiera en manos de Jordana. Se negó y encarcelaron a Mohamed. (...) Vuestros soldados salieron de Annual y tomaron Abarrán. Atacamos la posición apenas colocada, y la tomamos en el día. Los moros que estaban con vosotros se limitaron a huir. La orden de atacaros no era hasta después de tomar Annual. (...) Mi hermano dirigió el ataque, que duró cinco días. Cortamos el camino entre Annual y Sunma. En seguida vino el intento de auxilio, y al rechazarse este, la evacuación. (...) Nosotros no queríamos pasar la línea del Kert, y establecer allí la frontera; pero al ver que las cabilas sometidas se excedían en acometividad y en furia, temimos que asaltasen Melilla. Hubiera sido horrible. La Humanidad entera se hubiera horrorizado ante un saqueo así, con los incendios, las violaciones y los asesinatos consiguientes. Mi hermano lo comprendió, y envió a este con tres caídes y seiscientos hombres para evitarlo. En el Gurugú estuvieron una semana protegiendo Melilla, hasta que estableció Berenguer la línea defensiva. (...) El protectorado, que un día creímos aceptable, hoy sabemos que no lo es. Ni una posición, ni un soldado. (...) Una unión de intereses, en cambio, de modo que España quedase en nuestro territorio mejor que ninguna otra nación. Es el pueblo que más estimamos, pues sabemos que sus ideas y sus sentimientos son análogos a los nuestros. Os daríamos puntos de mercado y la preferencia para explotar las riquezas del país. Como hermanos os tendríamos entre nosotros. El Rif no ha combatido a los españoles, sino al partido imperialista que quiso avasallarle. A los trabajadores, a los comerciantes, no son a los que rechazamos, ¡son los que pedimos que vengan! "
Entrevista al hermano del Presidente Abd-el-Krim. Publicadas en el diario progresista La Libertad , (del 7 al 11 de agosto de 1923) |
El historiador español Abraham Reolid complementa perfectamente lo que hasta ahora hemos visto: "Nunca el ejército español se había demostrado tan absolutamente inoperante como en lo acontecido en Marruecos. El desastre del 98 podía ser, hasta cierto punto, disculpado ya que España se enfrentaba contra una potencia emergente, los Estados Unidos. Sin embargo, en la guerra de Marruecos se demostró su incapacidad e improvisación frente a un enemigo al que se hubiera podido vencer sin dificultad usando la planificación, la táctica y la competencia de los mandos. [...] Posiblemente el capítulo más bochornoso de todos fuera el de Monte Arruit, donde ni políticos ni militares supieron reaccionar ni estar a la altura de las circunstancias. Monte Arruit es una mácula que permanecerá de por vida en el ejército español." |
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Por su parte Marvin Donovan concluye su estudio sobre el Desastre de Annual con estas palabras: "España quiso afrontar un proyecto para el que no estaba en absoluto preparada y pagó con creces su osadía, aunque los hombres de Krim no eran soldados profesionales infligieron a España una derrota histórica dentro del militarismo colonial."
Al escuchar las terribles noticias procedentes de Annual y Monte Arruit el mariscal Lyautey, comandante francés y experto en campañas coloniales comentó: "El soldado español, que es tan valiente como sufrido, podrá conocer mejores épocas bajo otros mandos". |
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