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Universidad de Barcelona de Geografía e Historia |
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IMÁGENES DE LA GUERRA DE ÁFRICA 1859-1860. |
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Como no puede escapar a nadie, en este apartado nos vamos a circunscribir a cuadros y grabados para poder recrear una época -lo de la fotografía deberemos dejarlo para más adelante-. El trabajo para conseguirlo no ha sido nada sencillo ya que no existen tantas fuentes como uno podría esperar y desear, de todas formas esperamos que sean de vuestro gusto y las ponemos, humildemente, a vuestra entera disposición con el deseo que puedan seros de la mayor utilidad. En la mayoría de los casos las imágenes han sido retocadas digitalmente para tratar de conseguir la calidad deseada. |
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| En este grabado podemos contemplar un deposito de municiones transformado para convertirlo en un lugar habitable para los militares. Como ya hemos señalado con anterioridad, el ejército español no estaba lo suficientemente preparado para afrontar una guerra de estas características. |
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Campamento de Monte Negrón bajo un temporal de lluvia desatada el día 8 de enero de 1860. El cronista del conflicto Alarcón escribe: "Empieza a llover... la oscuridad es densísima. Del próximo mar solo se perciben las lúgubres lamentaciones... El cielo parece haberse desvanecido. Todo es frío y tinieblas en torno nuestro." |
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| Cadáveres moros a orillas del mar (26 de diciembre de 1859). Como puede verse por el grabado -y se verá en posteriores-, el orientalismo estaba en esa época de moda. Los ingleses, como muchas otras cosas, lo importaban de la lejana India, los franceses lo tenían en sus posesiones de África del Norte -cuando no en la propia España- y los españoles lo buscaron en Marruecos. |
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El grabado nos muestra otro ejemplo de orientalismo del que hemos estado hablando en la imagen anterior. En esta ocasión la romántica África nos regala con el interior de una tienda de campaña para oficiales. Estampa doblemente romántica, por exótica y por oriental. |
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| El cuadro nos muestra la entrada de las tropas españolas en la ciudad de Tetuán, el 6 de febrero de 1860. La señal de la ocupación fue una bandera española izada por los voluntarios catalanes en la alcazaba de la ciudad. |
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De todas las unidades combatientes la que sufrio proporcionalmente una mayor matanza entre sus filas fue la de los Voluntarios Catalanes, que perdió, solo en la batalla de Tetuán, un cuarto de sus efectivos y otro tanto en la de Wad-Ras. En palabras de Edmon Vallés: "En cambio los llamados Tercios Vascongados -en la imagen- que con los Voluntarios Catalanes encarnaban la incorporación a una empresa común de los dos principales focos del carlismo y del particularismo hispánico solo tuvieron cinco muertos en acción de guerra, ya que, por haberse incorporado en fecha tardía (el 28 de febrero), unicamente tomaron parte en la batalla final de la campaña (la de Wad-Ras). Pero, en cambio, tuvieron más de cincuenta muertos por enfermedad." |
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La imagen de la famosa arenga del general Prim a las tropas de Voluntarios Catalanes. Alarcón los describía así: "Son cerca de quinientos hombres. Visten el traje clásico de su país: calzón y chaqueta de pana azul, barretina encarnada, botas amarillas, canana por cinturón, chaleco listado, pañuelo de colores anudado al cuello y manta a la bandolera. Sus armas son el fusil y la bayoneta de reglamento. [...] La tropa toda ostenta en su fisonomía aquel aire de dureza, atrevimiento y astucia que distingue a la raza catalana."
Junto a la playa del río Martín, Prim arengó en catalán a sus paisanos. "Sublime escena" escribe Alarcón y continua diciendo el cronista: "¡Todos comprendíamos en tal instante aquel idioma extraño, todos palpitábamos al compás de aquel corazón embravecido!" |
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En la imagen podemos contemplar un grabado del Fuerte Martín, construido y destinado a la defensa de la desembocadura del GUAD el-JELÚ, o río Martín, puerta marítima que controlaba Tetuán. |
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| Edmon Vallés escribe: "Fue una guerra con un mínimo de factores extraños al hecho estrictamente militar, pues sus motivos tenían escasa entidad; el pretexto, un ultraje inferido al pabellón español. [...] el gobierno gobierno presidido por Leopoldo O'Donnell deseaba iniciar una política internacional de gran prestigio y la ocasión parecía buena, tanto más cuanto que, en torno a una empresa de viejas raices ibéricas (la guerra contra el moro), era posible lograr la unanimidad del país." |
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En este grabado podemos contemplar a un moro sospechoso de colaborar con España ahorcado y lapidado en Tánger por el populacho descontrolado. Los desórdenes se multiplicaron en toda la ciudad el día anterior a que las tropas hispanas entraran en la misma; grupos de moros asaltaron y saquearon el barrio judío -llegando a cometer varios asesinatos- y a algunas casas de musulmanes ricos. |
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| Combate de tropas españolas contra marroquís, la pintura nos recuerda un tanto a las obras del pintor francés Delacroix, encarnación máxima de la pintura romántica de la época. El cuadro rebosa de orientalismo, de exotismo, de desbordante fantasia , que según el propio Delacroix: "es la primera cualidad del artista." |
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A la derecha, detalle del cuadro del catalán Fortuny -un simple comentario, el apellido no se lee tal y como se escribe, su transcripción fonética sería "Fortuin"-. El título de la obra es "La Batalla de Tetuán" y en el cuadro se condensan los principales episodios de la lucha como si hubieran acaecido de forma simultanea: así vemos a Prim y a O'Donell juntos pero en actitud muy diferente, mientras el primero se encuentra en plena carga el segundo parece dirigir el combate. |
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| El grabado -otra vez con claros tintes orientalistas- nos muestra la muerte de uno de los comandantes españoles del Regimiento Montado de Cazadores de Albuera, durante la batalla de Samsa. |
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Los "moros" siempre se mostraron como extraordinarios jinetes y su caballería, en particular, como uno de los cuerpos más temidos de las tropas del Sultán. |
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Los pintores "orientalistas" no se conformaron con mostrarnos simplemente momentos de la guerra sino que pretendieron enseñarnos costumbres del pueblo marroquí. En este cuadro puede contemplarse un momento del llamado "juego de Barud" que simulaba una acción militar. |
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Leopoldo O'Donnell (1809-1867), político y militar español, presidente del gobierno (1856; 1858-1863; 1865-1866), uno de los principales protagonistas del reinado de Isabel II.
Formó parte del gobierno presidido por Espartero -jefe del progresismo y con cuyas ideas políticas no coincidía- desempeñando el cargo de ministro de la Guerra desde el 30 de julio de 1854. Creó su propio partido, la Unión Liberal, suma de disidentes moderados y progresistas. El 14 de julio de 1856 sustituyó a Espartero al frente del gabinete.
Volvió a la presidencia del gabinete y al Ministerio de la Guerra el 30 de junio de 1858, dando inicio a cinco años de gobierno (hasta el 2 de marzo de 1863) en los que destacó por su actividad exterior. Obtuvo el éxito en la guerra de Marruecos (1859-1860), donde participó personalmente, lo que le valió el título de duque de Tetuán y la Grandeza de España. Otras actuaciones militares españolas lejos de sus fronteras fueron las protagonizadas en Cochinchina (1858-1859); en México (1862), donde el general Juan Prim obtuvo un acuerdo con el gobierno de Benito Juárez; y en la República Dominicana, anexionada en 1861. |
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| En el doble grabado para los amantes de los uniformes militares, en él podemos contemplar a un soldado del Regimiento de Ingenieros en traje de campaña (a la izquierda) y a un tambor moro que participó en la batalla de los Castillejos (a la derecha). |
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La batalla de Tetuán se libró el día 4 de febrero, tras una noche fría y lluviosa, al entrar los españoles en la ciudad se encontraron, según el cronista Yriarte, con multitud de cadáveres en mitad de las calles y judíos suplicantes que "besaban los pies de los jinetes" . Los españoles tuvieron que socorrer, como aparece en el cuadro, a muchos tetuaníes. |
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| El general Prim ataviado de una forma un tanto extraña a como normalmente vestía. En palabras de Alarcón, esta era la indumentaria del general: "El héroe de los Castillejos montaba un caballo árabe cogido a un jefe moro. Vestía, como casi siempre, ancho pantalón rojo, levita azul sin más adorno que dos grandes placas; kepis de paño, con la visera levantada al estilo francés y con los dos entorchados de teniente general, y un sable muy corvo, parecido a una cimitarra." |
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Detalle de un cuadro que representa la Batalla de Tetuán. El corresponsal francés en el conflicto, Yriarte escribe al respecto: "La trinchera estaba literalmente sembrada de cadáveres, los cañones maculados de sangre; los artilleros enemigos, valientes hasta el suicidio, se habían hecho matar junto a sus piezas." |
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