Universidad de Barcelona de Geografía e Historia  

 

 
 

 

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      ATRÁS.  
 
 
  AVENTUREROS EN ÁFRICA.  
 
El teniente Mizón encabeza a los nativos, que hacen suya la bandera de Francia, durante su expedición en África Central en 1892. Ilustración publicada en la publicación gala LE PETIT JOURNAL, el día 9 de julio de 1892.
   
   
   

La concepción francesa de sus colonias se formuló bajo la perspectiva paternalista. En la foto de la derecha una imagen propagandística en donde se señala que la máxima preocupación de los galos era el de enseñar a la gente a leer y escribir.

Si el racismo fue una consecuencia lógica del hecho colonial, la razón de ser misma del colonialismo era la explotación económica de los recursos naturales de los territorios coloniales y la expansión del comercio -por mucho que trataran de decir los europeos-. La introducción de la moneda y de todo lo referente a las relaciones mercantiles transformaron la mentalidad de los africanos, que hasta entonces venían rigiéndose por el trueque.

   
   
   

En la foto el explorador español más interesante de esta época, que, aunque en un principio no fue demasiado tomado en cuenta por las autoridades hispanas, acabó siendo decisivo para la configuración de las fronteras de lo que se convirtió en la colonia española de Guinea Ecuatorial, es el vasco Manuel Iradier, que conoció a Stanley de paso por Vitoria, en 1873, cuando éste cubría la guerra carlista para el New York Herald. Tras la entrevista, el joven Iradier, que había fundado una sociedad llamada La Exploradora y abrigaba el ambicioso proyecto de cruzar África de Norte a Sur, decidió seguir el consejo del experto y comenzar por explorar el fragmento de la costa de Guinea que se extendía frente a la isla española de Fernando Poo. Iradier empezó su viaje en 1874, con sólo veinte años, acompañado de su mujer Isabel y de su cuñada Juliana, ambas de 18.

Exploró la isla de Corisco y la desembocadura del Río Muni y punta Botika en el continente, adentrándose por la tierra de los guerreros fang. Residía en la isla de Elobey Chico, en una chabola, con una pobreza extrema, desdeñado por las autoridades, desafiando a la enfermedad y al olvido. En un segundo viaje en 1884, en una misión oficial de carácter político, logró comprar la sumisión de los jefes tribales de la zona de Río Muni. Gracias a su esfuerzo, España acudió a la Conferencia de Berlín con un pie en el continente africano.

   
   
   

Richard Francis Burton (1821-1890). Estudió en Oxford. En 1842 se alistó en el ejército de la Compañía de las Indias Orientales, y sirvió en Sind, India, durante siete años. Durante este tiempo se dedicó al estudio de las lenguas orientales -aprendió 25 lenguas a lo largo de la vida-. En 1853, disfrazado de peregrino afgano, fue en peregrinación a las ciudades de Medina y La Meca. El siguiente viaje lo realizó por tierras de Somalilandia, región en la que muy pocos europeos habían estado y que exploró en el año 1854 en compañía del también explorador británico John Hanning Speke. Después de prestar servicio en la guerra de Crimea, volvió de nuevo a África en 1856. En esta ocasión intentó, en compañía de Speke, descubrir el nacimiento del río Nilo, y juntos encontraron el lago Tanganica el año 1858; pero más tarde, esta vez en solitario, Speke localizó el lago Victoria -comenzando sus problemas con Burton-. A partir de 1861 nuestro hombre fue miembro del servicio diplomático británico en lugares como Fernando Poo, en África; Santos, en Brasil; Damasco, en la actual Siria, y Trieste, en Italia. Se le concedió el título de sir en 1886.

   
   
   
MUERTE DE GORDON.

Charles George Gordon o Gordon Bajá  (1833-1885). En 1874, trabajó para el jedive de Egipto, con la aprobación del gobierno británico. El jedive le designó para el cargo de gobernador de todo Sudán. El primer ministro británico William Ewart Gladstone ordenó a los egipcios abandonar Sudán tras una serie derrota conta el Mahdí, encargó a Gordon la evacuación. Llegó a Jartum en 1884 y evacuó aproximadamente a 2500 mujeres y niños, además de enfermos y heridos, antes de que los soldados de Mahdí llegaran a rodear la ciudad. En marzo, Gordon solicitó ayuda para contener a Mahdí. El gobierno británico se negó por no estar acorde con sus intereses. Gordon resistió durante diez meses. Finalmente, se enviaron tropas en noviembre de 1884, pero llegaron tarde, Gordon había muerto dos días antes, el 26 de enero de 1885, durante la caída de Jartum.

   
   
   

Postal alemana sobre Liberia. Liberia debe su existencia a la Sociedad Norteamericana de Colonización, fundada en 1816 para establecer en África a los esclavos norteamericanos liberados. Los Estados Unidos consiguieron el territorio y colonos, dirigidos por Jehudi Ashmun comenzaron a asentarse en 1822 cerca de su futura capital, Monrovia. Se establecieron nuevos asentamientos a lo largo de la costa durante los siguientes 20 años. Los conflictos pronto estallaron entre los nuevos colonos y la población nativa. En 1841 Joseph Jenkins Roberts se convirtió en el primer gobernador negro con la intención de dar a los colonos el control total del gobierno. Se promulgó una Constitución inspirada en la de Estados Unidos y Liberia se convirtió en una República independiente en julio de 1847. Roberts fue su primer presidente, manteniéndose en el poder hasta 1856. Gran Bretaña reconoció a Liberia en 1848, Francia en 1852 y en 1862 Estados Unidos.

   
   
   
El hombre blanco, desafortunadamente, no ha estado siempre a la altura de lo que se esperaba de él. En la foto un tratante de esclavos junto con uno de sus "cargamentos" de muerte, práctica habitual e incomprensible en los territorios que conquistaron y dominaron los europeos en África.
   
   
   

 

En la foto el mítico Sir Henry Morton Stanley, explorador y periodista angloestadounidense, exploró gran parte de África central a mediados y finales del siglo XIX. Stanley pasó muchos años viajando a través del continente. Fue el primer europeo en descender todo el río Congo y el segundo en atravesar el centro de África.

   
   
   
En 1869,  James Gordon Bennett, editor del Herald, mandó a Stanley en busca del misionero y explorador David Livingstone, que había desaparecido en África. Stanley llegó a la isla de Zanzíbar en enero de 1871. Desde allí pasó al continente, y el 21 de marzo se adentró en las tierras interiores con unos dos mil hombres. El 10 de noviembre se encontró con un deteriorado Livingstone en Ujiji, una aldea en el lago Tanganica , y según se cuenta lo saludó diciendo: "El doctor Livingstone, supongo". Stanley cuidó de Livingstone y después exploraron juntos la zona norte del lago Tanganica. En 1872, Stanley regresó a Europa.
   
   
   
El doctor escocés David Livingstone fue uno de los más grandes exploradores de África además de un enemigo declarado de la esclavitud. Cuando en el curso de sus exploraciones desapareció sin dejar rastro, su ausencia se convirtió en una preocupación internacional, por lo que en 1869 el New York Herald envió en su busca al explorador Henry M. Stanley, quien finalmente lo localizó en noviembre de 1871.

   
   
   
El pueblo xhosa, que habitó en las zonas costeras del sureste de África, se enfrentó en una serie de guerras a los colonos holandeses y británicos. Las guerras, llamadas guerras de Kaffir, comenzaron cuando los asentamientos blancos empezaron a desplazar a las tribus xhosa de sus tierras nativas. Las tribus fueron finalmente derrotadas y prácticamente exterminadas.

   
   
   
Mapa de África con los diferentes asentamientos europeos en el "continente negro".
   
   
   

A la par que se producía entre las potencias mundiales una carrera para adueñarse de nuevos territorios en África que les proporcionaran los recursos imprescindibles para su crecimiento, los misioneros acompañaban a los exploradores y colonizadores para ir desplegando su evangelización -católicos o protestantes... también ellos competían- por "esas tierras sin Dios".

   
   
   
Los exploradores europeos que llegaron a África fueron, en muchas ocasiones, los primeros en interesarse por la etnología de los pueblos del "continente negro". Fruto de este interés son la realización de varios dibujos como el que tenemos a nuestra derecha.
   
   
   
El ejército de los países colonizadores fue, en conjunto, otro de los grandes exploradores africanos. Muchos militares europeos fueron los primeros en llegar a lugares donde hasta ese momento no había llegado ningún hombre blanco. En la imagen podemos contemplar un grabado donde un soldado de la Legión Extranjera Francesa compra en un zoco argelino.
   
   
   
John Hanning Speke (1827-1864), explorador británico en 1854 se unió a una expedición para explorar Somalilandia, conducida por sir Richard Burton . Más tarde la Real Sociedad Geográfica financió (1856) una expedición de Speke y Burton cuyo objetivo era buscar las fuentes del río Nilo . En 1858 descubrieron el lago Tanganica. Después, Speke continuó viaje en solitario y se convirtió en el primer europeo que llegó al lago Victoria , que él creía era el nacimiento del Nilo. En una nueva expedición, esta vez con James Grant, descubrió (1862) unas cataratas en el lugar en que el Nilo abandona el lago, a las que llamó cataratas Ripon. Además cruzó el río Kagera, que más tarde se pudo comprobar que es el único tributario importante del lago Victoria. Speke y Grant descendieron por el Nilo hasta Juba, donde se encontraron con sir Samuel Baker y su esposa, que estaban haciendo el camino contrario. Speke negó de forma concluyente que el lago Victoria fuera el nacimiento del Nilo, en el debate público sobre el tema con Richard Burton, con quien había roto relaciones. Murió en circunstancias extrañas, muchos han sospechado que se trató de un suicidio.
   
   
   

James Grant exploró junto con Speke una importante parte del río Nilo. A su vuelta al Reino Unido llegó a convertirse en un reconocido experto en asuntos africanos.

   
   
   
Muchos de los descendientes de los hugonotes holandeses y franceses que se establecieron en El Cabo en el siglo XVII se desplazaron hacia el noreste durante el periodo 1770-1780, y se hicieron agricultores y pastores. Ellos conformarian los llamados boers. En su perigranaje tuvieron que librar combates con diferentes tribus africanas.
   
   
   
El doctor Heinrich Burth (1821-1863) dirigió una expedición al África occidental en el año 1850. El interés de los europeos por la búsqueda de materias primas y nuevos mercados fue el detonante de la "carrera africana" que comenzaron las potencias europeas.
   
   
   

El matrimonio Baker constituyó un duo de exploradores muy especiales. Entre sus logros se encuentra el descubrimiento del Lago Alberto y la búsqueda, como no, de las fuentes del Nilo.

En esta imagen podemos contemplarlos junto con John Speke y James Grant.

   
   
   

Nuestro último personaje es Ali Bey (cuyo verdadero nombre era Domingo Badia Leblich), el aventurero catalán que se convirtió en el primer occidental que pisó La Meca. Es muy recomendable la lectura de su libro de viajes.

Una calle con su nombre, el de Ali Bey, le recuerda en su ciudad natal; Barcelona.

 

   
   
   
         
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