Universidad de Barcelona de Geografía e Historia  

 

 
 

 

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      ATRÁS.  
 
 
  EL FUSIL MAUSER.  
 

Cuando hablamos del tema de las armas suelen presentarse dos posturas absolutamente antagónicas; desde la más absoluta repulsa hasta a una admiración sin límites, a pesar de todo y pese a quien pese, las armas antiguas no son más que un reflejo y un testimonio del pasado. Cada arma lleva algo de la época que le tocó "vivir", incluso en sus aspectos más superficiales se entronca con su periodo histórico y su procedencia, a la vez que está mostrando feacientemente el grado de evolución técnica de la sociedad en la que se desarrolló.

Hemos creido oportuno dedicarle al fusil "Mauser" un apartado especial en este estudio, primero por lo que significó en su momento y segundo por los años que lo hizo, ya que su estela cubre una época tan significativa y apasionante dentro de la historia de España como la de 1895 a 1960, o lo que es lo mismo, aproximadamente desde la Guerra de Cuba a la Guerra Civil española y por extensión su posguerra.

Afortunadamente ya han pasado los años en España en que cada generación tenía su "guerra", conflictos que, por norma general, se daban más frecuentemente dentro de las fronteras del Estado que fuera de ellas. Felizmente la experiencia -y para algunos no ha sido sencillo de aprender-, nos ha demostrado que la mejor manera para resolver nuestras diferencias es acudir con perioricidad a las urnas y no agarrarse a las armas tratando de imponer, por la fuerza de las mismas, nuestras propias ideas. Suponemos que a eso debe llamarsele evolución...

Antes de entrar en el estudio particularizado del fusil Mauser, verdadero protagonista de este artículo y de un longevo periodo de la historia de España, hemos creído interesante hacer un somero repaso a las armas de fuego que nutrieron las filas del ejército español con anterioridad.

En la foto-dibujo de la izquierda podemos ver el desarrollo del fusil español desde la Guerra de Marruecos de 1855 (la de las batallas de Castillejos o Wad-Ras) hasta el famoso y eficiente Remington de 1871.

La primera arma que tendremos en consideración es el llamado "Fusil Berdan", realmente no es ninguna innovación sino que es el resultado de las modificaciones efectuadas sobre el fusil rayado (modelo 1859). Toma su nombre del coronel americano Hiram Berdan (el que ideó su nuevo sistema de cierre). Su llegada a España hay que situarla en la Real Orden del 14 de diciembre de 1867, que dotaba al ejército con esta arma. Este tipo de fusil, con sus variantes españolas, fue utilizado, durante la Guerra Hispano Americana, por tropas de segunda linea, batallones de voluntarios y por los guerrilleros voluntarios.

Nuestro segundo paso debe ser obligatoriamente el del fusil Remington de 1871. Este tipo de fusil ya se estaba empezando a construir -6.000 ejemplares en la fábrica de Oviedo- y a comprar -32.000 a Estados Unidos-, antes que la Real Orden del 24 de febrero de 1871 lo declaraba reglamentario. Sus unidades fueron enviadas en un principio a las colonias de Cuba y Puerto Rico, donde se convirtió en un arma muy apreciada, aunque durante la guerra contra Estados Unidos en 1898, y ya en su declive técnico, fue utilizado por tropas de segunda línea. En la península hizo carrera en la Tercera Guerra Carlista.

El arma es del sistema Remington y, como tal, la caja la componen dos piezas de madera independientes (la caña y la culata, la caña es la parte de la caja del arma portátil de fuego en que descansa el cañón) unidas ambas al cajón de los mecanismos, al que también se une el cañón a rosca. Este tiene un punto que sirve a la vez de mira y para fijar la bayoneta, y se complementa con un alza de distancia hasta 1,000 metros, pudiéndose graduar de una manera sencilla de cien en cien a partir de 200.

En su disposición el arma cuenta con la consabida baqueta - la baqueta era y es una vara delgada generalmente de metal que servía, en un principio, para atacar las armas de fuego y hoy para desembarazar su ánima.-, tres abrazaderas abiertas con orejetas y tornillo, sus muelles, casquillo, cantonera y dos anillas para el portafusil, una en la segunda abrazadera y otra en la culata. La bayoneta tenía una particularidad muy especial pues la hoja era de tres filos.

El precio del arma por unidad era de 62.35 pesetas (8,72 de las cuales eran para la bayoneta y su vaina -ver la foto de la derecha-) en 1879 y de 54.25 pesetas (7.75 para la bayoneta y vaina) en 1886.

Una circular gubernamental datada en 26 de enero de 1875 ordenaba que el ejército (y en especial el colonial) no usase otro armamento que el Remington de 1871, y se ordenaba a todas aquellas unidades que aún no lo usaban que lo solicitaran de forma urgente.

Siguientemente pasaremos a ver en una tabla un estudio muy somero de los aspectos más importantes del "Remington español", como el lector podrá comprender perfectamente un estudio pormenorizado del arma sería muy complicado, cuando no extenso.

     
   
     

Finalmente llegamos al objetivo del artículo, nos referimos al fusil MAUSER , aquel que sirvió para armar a nuestros bisabuelos o tatarabuelos en las últimas colonias en ultramar. En su momento el arma inventada por los hermanos Mauser en Alemania fue descrita como: "[...] la mejor de todas las armas ligeras y con la que se ha alcanzado el máximo en la perfección de la ingenieria armeril." Posiblemente las palabras fueran ciertas en su momento, pero subestimaban la capacidad que tiene el hombre de crear armas para acabar con sus semejantes.

Desde 1885 España estaba muy interesada en armamento de repetición para que fuera utilizado por sus tropas. Por orden de 26 de febrero de 1885 se repartieron, no para el ejército convencional sino para unidades escogidas, unos mil fusiles de los modelos Lee, Kropatscheck y Winchester. Las tropas elegidas fueron el 14ª Tercio de la Guardia Civil, el Escuadrón de la Escolta Real y los Guardias Alabarderos.

En la foto de la izquierda se puede contemplar perfectamente el fusil de Infanteria de Marina americano, sistema Lee, con culata corrediza y depósito en la cureña.

El gobierno puso a prueba durante todo un año las armas anteriormente mencionadas y pidió un estudio exhaustivo y motivado de los resultados obtenidos.

Los resultados no fueron satisfactorios. En 1888 se creó la llamada Comisión Mixta de Armas Portátiles de Fuego, para buscar un fusil fiable por una comisión de expertos del Ejército y la Marina. Las pruebas continuaron y se estudiaron todas las opciones posibles, desde fusiles rusos hasta ingleses, pasando por todas las nacionalidades imaginables.

Las funciones de la Comisión no eran de ningún modo sencillas, una de las más arduas y curiosas era la de luchar contra las ideas decimonónicas de gran parte del ejército que argumentaba que: "[...] un arma que tirara tan rápido provocaría una nube de humo alrededor del tirador que éste no vería su nariz en media hora y que como cada disparo el arma va vaciando su depósito, pierde peso y por tanto equilibrio, y el soldado siente en sus manos un arma a cada momento descompensada y por ende poco precisa."

Finalmente la Comisión logró vencer, no sin duras oposiciones, los recelos de las partes más reticentes del ejército y continuó su sistema de evaluación de la futura arma con la que debían contar las fuerzas armadas. Definitivamente la Comisión se decantó por el fusil MAUSER, el problema es que tanto estudio y evaluación había retrasado el proyecto hasta 1892.

     
  MAUSER MODELO 1895 SOBRE GUERRERA DE RAYADILLO.  
     

La prensa del momento daba todos los detalles posibles sobre el arma escogida por España. La Revista de Sabadell del año 1893 ofrecía este interesante reportaje sobre la nueva arma:

"Hoy, que han marchado a Melilla los tiradores del regimiento de Saboya y del batallón de cazadores de Puerto Rico, encargados de experimentar en el campo de batalla el fusil nuevo modelo, creemos oportuno recordar algunos pormenosres de las pruebas que se hicieron en El Pardo desde el 17 de junio del pasado año hasta fines del mes de julio. [...] El regimiento infantería de Saboya nº 6 fue dotado de la nueva arma, cuya construcción vigiló en el extranjero una comisión inspectora. El fusil es de calibre 7,65 milímetros, con depósito fijo para cinco cartuchos, y tiene como aparato de cierre un cerrojo de movimiento combinado, con un seguro que impide disparos accidentales. [...] El cañón tiene cuatro rayas, cuyo paso de hélice es de 25 centímetros. Los cartuchos son metálicos, con bala envuelta en acero nikelado, su peso es de 28.6 gramos y su longitud de 78 milímetros. El peso de la bala es de 14 gramos.[...] El Mauser es más corto que el Remington, pesa menos que éste y tiene menos velocidad de retroceso, alcanzándola mayor el proyectil. La bala y el cartucho pesan menos; siendo mayor su coeficiente balístico."

El informe continuaba diciendo: "La bayoneta es muy pequeña, y parece un cuchillo por su forma. Los buenos tiradores de Saboya hicieron, en los días de las experiencias, 25 disparos por minuto, obteniendo el 90 por ciento de blancos a una distancia de 900 metros. [...] La pólvora que se emplea en el Mauser es sin humo, y produce una detonación seca y rápida. [...] Un día que se hicieron pruebas para ver si a 1.000 metros la infantería podía defenderse de las cargas de caballería, con descargas cerradas del Mauser, en poco tiempo de fuego recibieron los blancos 38 balazos cada jinete y 25 el caballo. Los infantes enemigos tenían 40 balazos. [...] La velocidad media del fuego oscila entre 12 y 15 disparos por minuto. Para probar la resistencia de la nueva arma se hicieron con 640 fusiles 300.000 disparos en un mes. [...] El proyectil penetra en madera de pino, á 100 metros, 1 metro; á 500 metros, 38 centímetros y á 2.000 metros, 6 centímetros. [...] A última distancia han sido muertos muchos animales."

En 1893 los cabileños, siempre hostiles, que rodeaban la zona de Melilla lanzaron un ataque contra el fortín de Sidi-Auriach. Esta acción dio paso a una serie de combates y escaramuzas con los rifeños. Enfrentamientos que duraron hasta 1894.

En Marruecos fue en el primer lugar donde se experimentó el MAUSER en completa acción de guerra -el fusil había sido declarado reglamentario por Real Orden de 30 de noviembre de 1892- y, aunque en el futuro sufriría todavía algunas pequeñas modificaciones, de forma que lo hicieran más fiable y funcional, era básicamente la "madre" del que después usarían los soldados españoles regularmente.

     
  OFICIALES DEL SEGUNDO BATALLÓN DEL REGIMIENTO DE INFANTERÍA DE LA HABANA, EN 1896.  
     

La cosa parecía estar clara, en 1893 el MAUSER había sido designado el arma del ejército español. El problema es que ahora faltaba conseguirlos (exceptuando, claro está, los que portaban algunas unidades elegidas, armas que eran de prueba).

Después del problema con las cabilas en Marruecos la necesidad del nuevo fusil se hizo imperiosa, como la fábrica que debía de construirlos en Oviedo todavía no estaba preparada, tuvieron que comprarse. España pidió a Alemania 70.000 fusiles urgentes, pero no podían servirse con la rapidez que el gobierno hispano demanaba, un verdadero problema porque la situación en Melilla no era la más adecuada para seguir utilizando el viejo Remington.

El gobierno español estaba apurado porque no sabía de donde sacar las armas que su ejército necesitaba urgentemente... y en eso que apareció Argentina. De allí vino un lote de 10.000 MAUSERS que fueron dirigidos a toda prisa hacia la zona de Melilla, un año después, cuando las cosas en África se tranquilizaron, los diez mil fusiles fueron enviados a Cuba.

México, ante las imperiosas necesidades hispanas de modernizar su fusilería también estuvo dispuesto a venderles una partida de 4.000 armas, desde Alemania comenzaron a servir el pedido demanado (desde ese país se llegaron a mandar 200.000 MAUSERS), y finalmente en 1896 sale el primer Mauser de la fábrica española en Oviedo.

El MAUSER 1893 tuvo tres descendientes directos. En 1895 nace el segundo, realmente habría que decir que se diseña el segundo, destinado a la Caballería, y de menores dimensiones. -en Puerto Rico al no existir ese cuerpo lo llevó tan solo la Guardia Civil-.

En la foto de la derecha el citado MAUSER para la Caballería. El arma no estaba dotada de bayoneta ni de baqueta. El cañón, de tres cuerpos, no sobresalía de la segunda abrazadera, cerrada en forma de casquillo y provista de orejetas protectoras para el punto de mira.

La otra abrazadera estaba abierta por el costado derecho y se apretaba por medio de un tornillo.En la caja, debajo de la garganta, tenía la anilla de suspensión, lo que lo hacia muy manejable, colocada por medio de una presilla sobre una planchuela atornillada a la madera. El alza estaba graduada de 400 a 1,400 metros, de cien en cien.

El cerrojo tiene el mango curvado. Se le llamó oficialmente Carabina, tenía el mismo calibre que del fusil y valía por unidad 66,5 pesetas.

En el año 1916 se buscó un diseño mediano entre el fusil y la carabina, no debía ser ni tan largo como uno ni tan corto como el otro. Bautizado como Mosquetón Modelo 1916, con aditivo para bayoneta y destinado tanto a tropas a pie como a caballo (lo utilizaron desde marinos a artilleros). El último hermano de la familia, el pequeño de la misma, fue el Mosquetón Modelo 1943, de calibre 7,92 milimetros con los que los reclutas de la posguerra hicieron el Servicio Militar Obligatorio.

Con estas tres armas se hicieron según el historiador Vicente Navarro: "[...] dos cosas hoy históricas: probados actos de valor cuya relación escapa a nuestros propósitos y perder las colonias. [...] Si como se dice, la diferencia entre la novela y la historia es que la primera tiene un final concreto, bien podemos convenir que la historia del Mauser español tuvo, como la más trágica de las novelas, una vida azarosa y un final previsible, superado solamente por la rueda del fluir constante que dejó obsoleto, frente a la indiscutible potencia de sus sucesores, a un fusil carismático, técnicamente perfecto, símbolo de una España en guerra y prueba de que aún nos falta mucho, por desgracia, para que un día lleguemos a ser verdaderamente el homo sapiens con el que todos soñamos."

 
  Características del Mauser 1893.  
   
     
     
     
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