Universidad de Barcelona de Geografía e Historia  

 

 
 

 

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      ATRÁS.  
 
 
  LOS DIRECTORIOS CIVIL Y MILITAR.  
 

Ya hemos visto que desde la complicada Capitanía general de Cataluña, con sede en la ciudad de Barcelona, Primo de Rivera asaltó el poder el 13 de septiembre de 1923 , lo curioso es que el golpe triunfó más por una falta de oposición hacia el mismo que por los apoyos que suscitó. El general pretendía "salvar" el país de los problemas sociales, económicos y políticos que lo envolvían. El Rey, aunque no colaboró activamente en los acontecimientos si que los aceptó: "Dios quiera que aciertes, te voy a dar el poder."

PRIMO DE RIVERA POSA JUNTO AL REY Y OTROS MILITARES.

En su "aventura golpista " Primo de Rivera estableció contactos políticos con todo tipo de compañeros de viaje para conseguir sus objetivos: radicales, liberales, catalanistas moderados e incluso socialistas... Con respecto al Ejército jugó con doble baraja, por una parte y en un principio obtuvo el apoyo de los llamados "junteros" con sus ideas de abandonar el territorio de Marruecos -estos militares estaban en contra de la política de ascensos y remuneraciones que conseguían los militares destacados en África-, más tarde se ganó el apoyo de los conocidos como "africanistas" traicionando sus propias ideas al mantener: "No veo forma humana de ir abandonando el territorio sin dar al enemigo una pujanza vergonzosa para nosotros. Malo fue ir allí, pero en estos momentos retroceder es difícil"

El tiempo en que el general Primo de Rivera ejerció el poder en España, durante el cual se suspendió la vigencia de la Constitución de 1876, ha quedado dividido, como ya hemos mencionado anteriormente, por la historia en dos etapas muy bien definidas: la del Directorio Militar (1923-1925) y la del Directorio Civil (1925-1930), diferenciadas ambas por los dos gobiernos distintos designados por él.

Alfonso XIII definia de esta manera a Primo de Rivera algunos años después: "Poseía todas las cualidades y todas las limitaciones del oficial de carrera, educado y ascendido dentro del Ejército. Honestidad perfecta y falta absoluta de móviles egoístas eran sus virtudes características", con esta perspectiva el soberano nombró al militar jefe de gobierno, el 15 de septiembre de 1923 se formó un Directorio Militar.      

EL DIRECTORIO MILITAR (1923-1925)-

El Directorio Militar -el Gobierno- estaba compuesto por él mismo como Jefe de Gobierno y otros nueve miembros del Ejército en calidad de vocales. "El conjunto era una representación colegiada de las respectivas Armas." Este Directorio establecía, muy claramente, dos niveles muy bien diferenciados: el "status" propiamente ministerial solo alcanzaba al Presidente mientras que los otros miembros del Gobierno, los vocales, tenían el carácter de funcionarios administrativos. Los antiguos ministerios perdieron su funcionamiento habitual y pasaron a ser ejercidos por meros funcionarios sin atribuciones verdaderamente gubernamentales. En aras del control social sacrificó el sistema democrático mediante el uso de la censura de prensa, la persecución política o el cierre del Parlamento.

Los gobernadores civiles fueron sustituidos por otros militares y se disolvieron inmediatamente los ayuntamientos y las diputaciones -a cuyo cargo se situó a personajes de confianzas adeptos al régimen-. Con ello se pretendía también controlar la fuerte influencia de los caciques, uno de los problemas que habían preocupado desde un principio a los "regeneracionistas".

El partido creado para dar una cierta ideología al régimen, la Unión Patriótica, y que existió mientras existió la dictadura, pretendía aunar a todos aquellos sectores descontentos en torno a las ideas que ellos consideraban básicos; la Patria, la Religión, el Orden... Los sectores "españolistas", como ha sido y es una constante en la Historia de España, atacaron y presionaron directamente a Primo de Rivera para que actuara contra Cataluña, el dictador cogido entre la espada y la pared actua en consecuencia, prohibe el catalán y clausura la Mancomunidad.

La respuesta a esta política "españolista" por parte de aquellos sectores moderados catalanes, que se sentían traicionados por el nuevo régimen, fue inmediata y todos aquellos moderados empezaron a radicalizarse hasta llegar al independentismo. A partir de ese momento el referente catalanista será Francesc Macià, líder de Esquerra Republicana de Catalunya.

     
  VIÑETA DEL LIBRO DE JAN, "NOSOTROS LOS CATALANES".  
     

El "Expediente Picasso" sobre las responsabilidades del Desastre de África quedó reducido a algunos casos muy concretos ya confiados al Consejo Supremo de Justicia Militar, así los militares daban carpetazo con una acción de corporativismo a los problemas que podráin originar las acciones derivadas de sus actuaciones durante el Desastre de Annual; Cavalcanti que estaba bajo proceso por un acto que había puesto en peligro la posición militar en la que se encontraba quedó absuelto, libre y honrosamente reincorporado al seno del Ejército, también el general Navarro resultó absuelto y en cuanto a Berenguer, su condena quedó reducida a separarle del servicio. Pero como observó Gabriel Maura: "Al Gobierno menos que a nadie convenía la ejecución de una sentencia capaz de producir, con las polémicas que suscitaba, los máximos efectos disociadores, dentro de su propio partido: no, claro es, la Unión Patriótica, sino el Ejército."

De aquí que, apenas transcurrida una semana, publicase el Gobierno una amnistía que comenzaba diciendo: "Cuando España toda da muestras de quererse regenerar y ofrece sus voluntades y energías a una obra de resurgimiento, cuando el Gobierno alienta la esperanza de reducir en breve el problema de Marruecos a términos en que sin intranquilidad, zozobra ni peligro de ruina se desenvuelva con normalidad en lo futuro esta acción de personalidad nacional fuera de sus fronteras, cree el Directorio prudente y acertado proponer a V.M. amplísimo indulto, aplicable no solo a los sentenciados o procesados por causas originadas en el desastre de 1921, sino a otros que están encomendados a la justicia por delitos políticos o de prensa, y aun comunes..."

Mientras tanto, el problema de Marruecos continuaba. Carlos Seco Serrano escribe: "Su visita [la de Primo de Rivera] al Protectorado y su toma de contacto con la oficialidad allí destacada -muy particularmente con los mandos de la Legión, en Ben Tieb- lograron convencerle de que la opinión unánime de los mandos combatientes era radicalmente opuesta a repliegues o abandonismos." Sin embargo la situación era tan complicada en la zona que Primo de Rivera ordenó un repliegue táctico de los efectivos españoles. Abd-el-Krim envalentonado por sus triunfos contra los peninsulares y creyendo que era una retirada definitiva, cometió un tremendo error, atacó a los franceses en su protectorado.

Aquello supuso el principio del fin del cabecilla rifeño, españoles y franceses se reunen para tratar sobre los Protectorados y deciden que deben de unir sus esfuerzos para derrotar de una forma definitiva a Abd-el-Krim. El resultado de esto es el "Desembarco de Alhucemas", en septiembre de 1925. La operación bajo el mando supremo de Sanjurjo, requirió un despliegue naval en que participaron acorazados y cruceros de ambas nacionalidades. A comienzos de octubre los soldados españoles tomaban la ciudad de Axdir, capital de la efímera República Rifeña de Krim. En mayo de 1926 el cacique rifeño se rendía a los franceses.

     
   
     

Los triunfos militares primorriveristas del año 1925 marcaron el zenit del régimen. Ese hubiera sido el momento adecuado para ejecutar, por parte del dictador, una retirada gloriosa del mundo de la política, sin embargo, en vez de eso Primo de Rivera dio paso al llamado DIRECTORIO CIVIL al considerar que el breve paréntesis de suspensión constitucional bien podría prolongarse.

EL DIRECTORIO CIVIL (1925-1930)-

El DIRECTORIO CIVIL se constituyó el 3 de diciembre de 1925, en plena euforia por el éxito del desembarco de las tropas españolas en Alhucemas. El nuevo gobierno llegó coincidiendo con un momento de prosperidad económica generalizados en una Europa que luchaba por salir de las consecuencias de la Primera Guerra Mundial. Esa prosperidad también era palpable en España, acabado el problema africano, el nuevo Gobierno se planteó toda una política de obras públicas, reformas sociales y administrativas.

Aquella bonanaza se dejó sentir en España gracias especialmente a la labor de José Calvo Sotelo -procedente de las filas mauristas-, ministro de Hacienda desde 1925 y calificado por algunos como el primer hombre que planificó con futuro la economía española. Entre sus ideas destacan la de la emisión de bonos con garantías del Estado, de esta manera se sanearon las arcas, que por primera vez alcanzaron el superávit. Con los ingresos se invertió en infraestructuras (solo en 1926 se emitió un empréstito de 3.450 millones de pesetas destinados a red viaria y obras públicas), otro de los logros de Calvo Sotelo debemos encontrarlo en la recaudación; gracias al control de las empresas se incrementó en un 49% en impuestos directos y en un 44% en los indirectos. Con el control del gasto y de la inflacción y con la inversión se reavalorizó la moneda. Si en 1926 una libra esterlina obtenía al cambio 33,6 pesetas, en 1928 era tan solo de 25. Calvo Sotelo potenció mecanismos financieros, algunos ya existentes, pero poco desarrollados. Entre sus medidas destacan la creación del Banco de Crédito Industrial (para empresas), el Banco Hipotecario (con peso en las grandes ciudades), el Banco Exterior de España (para financiar el comercio exterior) y el Servicio Nacional de Crédito Agrícola (con el que se pretendía poner fin a la usura en el ámbito rural).

     
  PLAZA DE ESPAÑA DE BARCELONA, REEDIFICADA PARA LA EXPOSICIÓN UNIVERSAL DE 1929.  
     

Después de la estabilización de los precios, la industria recibe un extraordinario impulso. La Confederación Hidrográfica del Ebro es un hecho y puede servir de pauta para el futuro, la electrificación pasa del índice 624 al 1.373, con un total de 2.609 millones de kw. La producción de hierro y acero sigue ascendente, la producción de hulla salta del índice 189 al 253 en 1929. Es la época de la aparición de los monopolios como Telefónica y CAMPSA

El conde de Gudalhorce, ministro de Fomento, se lanza hacia la construcción de una operativa red de carreteras, culminando su trabajo con dos grandes exposiciones, la Iberoamericana de Sevilla y la Internacional de Barcelona (ambas simultaneas en el año 1929).

La oportuna colaboración del PSOE a través de Largo Caballero propició una época de paz social gracias a los "Comités Paritarios", instrumentos de conciliación entre patronos y obreros.

Los años de la Dictadura se amoldan muy bien al término generalarizado por el que se los conoce: "Los felices 20". Las actividades lúdicas y culturales se multiplican, es la época del fútbol de Ricardo Zamora, del boxeador Paulino Uzcudun, del tenor aragones Miguel Fleta y de Hipólito Lázaro, de la primera radio que emite en España (Radio Barcelona), del teatro intimista de Adrià Gual, del viaje del avión "Plus Ultra" pilotado por Ramón Franco, del desarrollo de la industria cinematográfica española (que dará obras de tanta importancia como "La aldea Maldita" de Florián Rey, del año 1930), de la creación de la Residencia de Estudiantes de Madrid -lugar de encuentro y desarrollo de la famosa "Generación del 27"- ...

Primo de Rivera había asegurado que su Dictadura sería tan solo una medida provisional para reconducir el país, sumido en esos momentos en una profunda crisis, antes de devolverselo a los ciudadanos. Sin embargo, después del año 1925, esa provisionalidad comenzaba a ponerse seriamente en duda por diferentes sectores de la población española (en especial políticos e intelectuales e incluso a algunos militares). El régimen desde siempre había tenido detractores con el Directorio Militar y continuó teniéndolos aun más en el Directorio Civil, que había constituido un lavado de imagen de la política del Dictador. Ciertamente como dice Carlos Seco Serrano: " [...] la pacificación de Marruecos constituyó un timbre de honor para el marqués de Estella, con el que se haría acreedor de la gartitud, bien justificada, de sus compatriotas. Pero en tanto ese éxito no se hizo evidente -incluso hasta que no fueron recogidos los últimos frutos- las críticas o las reservas de todo género no se escatimaron. [...] El desplazamiento de militares por civiles en diciembre de 1925 no fue muy bien visto por las castas castrenses que no veían las razones por las cuales los militares debieran seguir implicándose en el sostenimiento de una "Dictadura Civil""

La continuación de una "dictadura con traje civil" vino a estimular a algunos militares descontentos para conspirar contra el régimen de Primo de Rivera. En el año 1926 estalla un levantamiento contra el general llamado "la Sanjuanada" -por haberse realizado el día de San Juan, el 24 de junio-. En un principio el general Aguilera, el coronel Segundo García y el teniente coronel Bermúdez de Castro pensaban sublevarse en Valencia, pero varios de los comprometidos son detenidos antes de alzarse contra la capitanía general. Los restantes intentos golpistas en las ciudades de Tarragona y Barcelona también fracasan, aunque no dejan de ser un claro anuncio y aviso a la política de Primo de Rivera.

En la "Sanjuanada" participaron personas de muy diversas ideologías. El historiador Julio Fernández señala: "Si el levantamiento programado para el 24 de junio de 1926 y conocido popularmente por la "Sanjuanada" hubiera triunfado, los problemas derivados sobre quien sería el que debiera ostentar el poder o que directices debería seguir el nuevo Gobierno hubieran sido imposible de consensuar..." Y es que los conspiradores eran tan diferentes y las causas para acabar con el régimen tan variadas que hubiera sido realmente muy complicado ponerles de acuerdo. Entre los confabulados podíamos encontar: dirigentes republicanos, anarquistas, sindicalistas, viejos políticos como Melquíades Álvarez y el conde de Romanones, coroneles de Cataluña, Valencia, Aragón, Madrid y Cádiz, además del gobernador militar de Tarragona, general Batet, el capitán general Weyler y Aguilera...

El historiador Carlos Seco Serrano nos explica: "Es evidente la falta de sentido común que presidió toda la trama, como resulta desconcertante la continua vacilación de Weyler, estímulo inicial y liquidador en último término del "movimiento". El marqués de Tenerife tenía demasiado apego a su imagen de general "no golpista" para comprometerla en una intentona con tan escasas garantías, aún bajo la cobertura de una "restauración de la libertad". Pero no desdeñaba que otros hicieran el "trabajo sucio", para acudir a poner el broche político. [...] El fallo mayor de los conjurados -aparte de la evidente inconsciencia de todo lo que creían "bien atado"- fue su excasa sensibilidad para percibir que la coyuntura histórica -y el ambiente social- no jugaban a su favor. Pocas fechas antes, Abd-el-Krim se había rendido; se tocaba ya la pacificación definitiva del Protectorado. La popularidad del marqués de Estella, que acababa de librar a los españoles de una pesadilla de tantos años, rayaba en lo más alto. [...] Sin embarogo, no puede negarse que aun habiéndose liquidado con generosidad muy típica de don Miguel el frustrado golpe -los implicados en él solo sufrieron sanciones pecuniarias- las consecuencias de la "sanjuanada" fueron graves."

Ciertamente Carlos Seco Serrano tiene razón, los militares quedaron muy resentidos por los acontecimientos y lo que sucedería en junio de ese mismo año, con el arma de artillería no suavizaría las tensiones.

El gobierno había determinado cambiar el reglamento del arma de artillería para impedir que sus oficiales aceptaran ascensos extraordinarios, postergando a otros más antiguos. La reacción de los artilleros es violenta, en Segovia se acuartelan "por si son enviadas tropas de Madrid" , lo mismo sucede en otras guarniciones. El 5 de septiembre, Primo de Rivera, declara el Estado de Guerra "en todo el territorio de la península y archipiélagos de Baleares y Canarias" . El 7 son suspendidos de empleo y sueldo 2.800 oficiales de artillería y se ordena que los cuarteles de esa arma sean ocupados por tropas de infantería. Como los intereses que los artilleros defienden son exclusivamente suyos el problema tiene excaso eco en todo el país y como el ejército no puede prescindir de toda el arma de artillería, pronto se dará carpetazo al asunto.

     
  EL REY Y LA IGLESÍA FUERON DOS DE LOS PUNTALES EN LOS QUE SE AFIANZÓ EL RÉGIMEN DE PRIMO DE RIVERA.  
     

Desde 1926 la Dictadura busca una salida legal y estable a su régimen. Los noventa días de los que había hablado Primo de Rivera cuando llegó al poder se habían convertido en años, unos meses antes, en noviembre de 1925, el dictador ya había hablado de una Asamblea Consultiva y de una posible reforma constitucional. Un año después y posiblemente animado por los éxitos de Marruecos el propio Primo de Rivera se manifestó en contra del parlamentarismo y del régimen de partidos en un discurso pronunciado en Alcalá de Henares. En una entrevista concedida a un diario francés el dictador señala: "España estaba en 1923 enferma; estaba anémica, a causa de un gobierno fatídico sufrido durante muchos años [...] España es un enfermo. Mis colaboradores y yo somos los médicos, y cuidamos a este enfermo hasta su completa curación. Estamos, además, animados en nuestra obra por la mayoría del país..."

El 5 de septiembre de 1926 Primo de Rivera vuelve a lanzar la idea de una Asamblea Consultiva. "No se trataría de volver lisa y llanamente a lo antiguo. La solución era la de encomendar a una Asamblea Nacional temporal la determinación de cuál normalidad se había de tener por más perfecta, excluida la pasada, cuyo restablecimiento no podía ocurrírsele a nadie que no estuviese loco..."

Para Sánchez Guerra y toda la clase política la idea de Primo de Rivera significaba, pura y llanamente, la ruptura definitiva con la legalidad suspendida en 1923. Una aceptación por parte del Rey implicaría, a su vez, su ruptura con los partidos dinásticos. Así desde la fecha de 5 de septiembre de 1926 todo el futuro quedó en la sanción o no del proyecto por parte de Alfonso XIII.

El soberano se reunió con Sánchez Guerra para tratar de convencerlo, sin embargo la respuesta del político fue clara: "La Asamblea, cualquiera que sea su forma, constituye para mí la derogación definitiva y total del régimen parlamentario y de la Constitución. [...] Yo, ante la convocatoria que se anuncia de una Asamblea que no tenga su origen en el sufragio universal, no tendría más remedio que marcharme al extranjero o ir a la cárcel."

     
  PRIMO DE RIVERA A CABALLO (EN EL CENTRO) PASEANDO POR LA FERIA DE ABRIL DE SEVILLA.  
     

Romanones por su parte apuntaba: "El régimen constitucional es el resultado de un pacto entre el Rey y el pueblo; un pacto por el que este acepta la soberanía de aquel, representada, en España, por las Cortes. Si la Asamblea no es hechura del pueblo, si se le confiere nominalmente la representación del país... sin que la tenga real y efectivamente, la soberanía desaparece, el pacto constitucional está roto, se eclipsa el ciudadano para dar lugar al súbdito... y la Monarquía... ha dejado de ser Monarquía constitucional."

Pero Primo de Rivera no se amedrentaba, pensaba que había que : " [...] conocer las opiniones de los hombres nuevos, y no de aquellos que tuvieron en sus manos la gobernación del Estado y no la hicieron nada eficaz", por otra parte, apuraba al rey para que firmara el decreto de convocatoria, aunque el soberano trataba de darle largas. El dictador, cansado de las continuas críticas que sufría su proyecto y convencido que la opinión del publo le respaldaría masivamente sus ideas, decidió cortar por lo sano su largo forcejeo con el Rey.

Como explica Carlos Seco Serrano: "[...] aprovechó una concentración de Uniones Patrióticas en Medina del Campo para manifestarse. Tras hacer alusión, en forma de parábola, a la democrácia y a la libertad, engendradoras de la demagogia "en manos de los viejos gobernantes" afirmo que "contra ese mal" (la demagogia) "es contra el que va la Unión Patriótica; pero no contra sus padres, democracia y libertad, que son buenos". Y se congratuló de que fuese Medina del Campo el escenario en que iba a anunciar la constitución de la Asamblea Consultiva, "que está en proyecto hace tiempo y que tendrá realidad en fecha próxima". Y en efecto, el 27 de junio se anunció en un artículo de "La Nación" que la Asamblea sería convocada el 13 de septiembre."

Esta Asamblea la componian un representante municipal y otro provincial por cada una de las provincias españolas, un representante por cada organización provincial de la Unión Patriótica, representantes del Estado a quienes se confería el carácter de asambleístas, representantes por derecho propio por los cargos que ejercían u ostentaban y, finalmente, representantes de la cultura, la producción, el trabajo, comercio y otras actividades básicas en la vida nacional.

PRIMO DE RIVERA.

El factor considerado determinante era el PSOE, del cual se esperaba su colaboración. Besteiro deseaba acudir y Prieto era contrario a ello. El propio Julián Besteiro comentó: "Prieto es el que está agitando de una manera terrible el sector republicano del Partido, diciendo que eso nos haría perder la opinión; en fin, una postura demagógica que yo creo infecunda y peligrosa para el futuro." Pese a los esfuerzos del líder socialista fue Indalecio Prieto quien ganó la batalla y no hubo representación del PSOE en la Asamblea.

Y no andaba desencaminado don Julián, en palabras de Carlos Seco Serrano: "[...] la Asamblea, aun no siendo electiva, representaba con bastante autenticidad otro gran sector de la población española, si con estos elementos hubiese logrado una reforma constitucional mediante la cual los coautores de la reforma hubieran colaborado en la vida política del futuro, es evidente que España se habría ahorrado la República, la revolución y la Guerra Civil."

Pero Indalecio Prieto prefirió tomar el camino más sencillo y apoyar el descontento generalizado que el pueblo tenía de la dictadura y de la Asamblea. Sánchez Guerra marchó a Francia dejando un manifiesto que invitaba al ejército a levantarse en contra de Primo de Rivera a la vez que defendía el constitucionalismo de Cánovas y de sus hombres.

Una vez en París el ex presidente aseguró a sus más próximos colaboradores: "jamás volveré a prestar apoyo a esta monarquía." Se estaba produciendo en España una de esas cosas que, por imposibles, tienen que ser ciertas, y era que los monárquicos se estaban convirtiendo en republicanos convencidos, y no solo eso, se estaban preparando para un futuro con ese nuevo sistema político. Ricardo de la Cierva es muy claro: "La caída de Alfonso XIII se inició con la fulminante caída de la Dictadura del general Primo de Rivera a finales de enero del año 1930. El pueblo español, que no adoraba al rey pero lo respetaba, no intervino para nada en esa caída, que fue obra de intelectuales y políticos, sobre todo políticos monárquicos, como había ya sucedido en la caída de las monarquías de doña Isabel II en 1868 y de don Amadeo I en 1873."

La Asamblea Nacional Consultiva registraba durante el año 1928 una serie de discrepancias no demasiado esperanzadoras, en el horizonte resurgian los ecos de un nuevo pronunciamiento militar desde Valencia -alentado por Sánchez Guerra- y "protagonizado" por el arma de artillería, que seguía sin superar sus problemas del pasado. En el año 1929, el pronunciamiento fue frustrado pues no volvió a ser más que una triste repetición de lo que fue la "Sanjuanada" de años atrás.

Otro acontecimiento de carácter luctuoso marcó profundamente el año 29; la muerte el 6 de febrero de la Reina Madre, María Cristina de Austria, que supuso para el soberano una pérdida y irreparable.

Las exposiciones de Sevilla y Barcelona supusieron una reanimación de la dictadura. En ese momento de popularidad de Primo de Rivera el dictador comenzó a acariciar la configuración de una nueva Constitución que proyectara un nuevo giro político al país, giro que comunicó por carta a su amigo, el presidente Carmona de Portugal: "Ya que he tenido en esta carta de referirme al proyecto de nuestra Constitución que la Asamblea Nacional ha de estudiar, para marcar con su implantación el momento de establecer en España una normalidad política, ya que la Dictadura, por beneficiosa que sea al interés del país, nunca podrá considerarse como tal..."

Sin embargo, apenas publicado el proyecto en cuestión, quedó claro que no gustaba a nadie ya que fue rechazado por todos los grupos políticos e incluso el propio dictador no dio su visto bueno. Debían de buscarse nuevas medidas, y debían de buscarse urgentemente, Primo de Rivera llegó a la conclusión que debía de llegarse a , un "periodo de transición" que desembocara en un Parlamento unicameral, para eso debía elegirse una Asamblea Nacional de 500 miembros "mitad con carácter de senadores y mitad de diputados" que apoyara a un nuevo Gobierno, que continuara con la obra de la Dictadura, y redactara una nueva Constitución.

El nuevo plan de Primo de Rivera no entusiamo ni a los ministros ni al propio soberano. Mientras tanto, los problemas seguían creciendo en el país volviendo al régimen cada vez más inestable, hasta tal punto que propiciarían su caída, las razones para que se produjera la misma son muy variadas y complementarias: inseguridad de la propia Dictadura en sí misma por falta de horizonte político, la retirada de algunos de los más importantes colaboradores -como el ministro de Hacienda José Calvo Sotelo-, la ofensiva directa de las multinacionales en represalias por la creación de la CAMPSA, la caída de la moneda española en los mercados monetarios, los primeros efectos de la crisis económica de 1929, la hostilidad de sectores del estamento militar -en especial de los artilleros-, la oposición del mundo intelectual que, si bien habían apoyado a Primo de Rivera en un principio, ahora se enfrentaban abiertamente a él. A esto había que sumar el descontento de los sectores universitarios y la falta de confianza y respaldo por parte de Alfonso XIII.

     
   
     

El 26 de enero de 1930 Primo de Rivera va a cometer uno de sus mayores errores políticos, la prensa de ese día publica una nota del dictador, cursada a las autoridades militares del país, en la cual se ponía en sus manos el destino de su régimen. La nota terminaba así: "El Ejército y la Marina, en primer término, me erigieron dictador, unos con su adhesión, otros con su consentimiento táctico: el Ejército y la Marina son los primeros llamados a manifestar si debo seguir siéndolo o debo resignar mis poderes." El soberano no puede tolerar que se le relegue como Jefe del Estado y Capitán General del Ejército de una decisión tan importante y decide tomar medidas inmediatas.

En muchas ocasiones Primo de Rivera había apuntado a sus más cercanos: "a mi no me borbonea nadie". Ricardo de la Cierva apunta al respecto: "[...] pero le borbonearon inmediatamente. El martes 28 de enero Alfonso XIII pide al nuevo ministro de Hacienda, conde de los Andes, que aconseje perentoriamente a Primo de Rivera la dimisión. Pero no hace falta. El propio dictador se presenta en Palacio mientras el Rey hablaba con Andes y solicita audiencia urgente. Entra y ofrece al Rey su dimisión, por dos razones: su equivocación al enviar la consulta a los altos mandos militares y el estado cada vez más amenazador de su salud, que describía como "desequilibrio nervioso"".

Pronto se arrepintió Primo de Rivera de su decisión, según el propio general Mola: "A los pocos días buscaba colaboradores para llevar a efecto un nuevo golpe de Estado, con ánimo de asaltar el poder, obligar al Rey a abdicar e instituir una regencia para su personal tutela. Como era lógico, sus gestiones fracasaron ruidosamente". Entonces el depuesto dictador salió de España y llegó a París el 12 de febrero aunque, según el mismo testimonio de Mola, continuó desde la capital francesa sus contactos conspiratorios con sus partidarios de España.

La Corona estaba prácticamente aislada en aquellos días finales de enero de 1930. Su movimiento para superar la crisis fue la de llamar al general Berenguer. En palabras de Alfonso XIII en una entrevista realizada tras su exilio: "Cuando nombré sucesor de Primo de Rivera al general Berenguer lo hice por dos razones poderosas. La primera porque consideré prudente elegir otro militar, con prestigio en el Ejército y aun entre los hombres civiles, que, naturalmente, fuera ajeno a las pasiones políticas y a los compromisos de los partidos y que se circunscribiese a la ejecución de un programa nacional que debía incluir la convocatoria de elecciones generales. La segunda razón fue que a Berenguer me lo aconsejaron, como solución prudente, desde el mismo Primo de Rivera hasta Gabriel Maura, Romanones y otros políticos de distintos campos..."

El 16 de marzo falleció Primo de Rivera en su exilio parisiense sin ver culminada su política de conspiración para alcanzar de nuevo el poder, poco tiempo después Alfonso XIII tuvo que abdicar y dar paso a la Segunda República... pero esas son otras historias.

 
 
 
                 
  ATRÁS   LA ASAMBLEA NACIONAL CONSULTIVA.   ALFONSO XIII, EL REY PERJURO.   IMÁGENES