| |
|
|
| |
| |
| |
| |
| |
 |
 |
|
 |
|
|
|
|
|
|
 |
|
|
| |
Universidad de Barcelona de Geografía e Historia |
|

|
|
Un destacamento español que construía un fortín en la zona de HIDI GUARIACH es atacado sopresivamente por un numeroso grupo de marroquíes, parece ser que los españoles estaban construyendo, sin tener conocimiento de ello, en territorio considerado sagrado por los rifeños, al pertenecer a una mezquita:, muriendo en el combate el general Margallo y consiguiendo el capitán Picasso y el futuro dictador, entonces teniente de infantería, Miguel Primo de Rivera, la Laureada de San Fernando gracias a la desesperada resistencia que ese pequeño destacamento militar plantó al enemigo. Este incidente es conocido también entre algunos círculos militares como "La Guerra de Margallo" , en reconocimiento del General gobernador de Melilla -en la imagen que se encuentra debajo de estas línes puede contemplarse la capilla ardiente del general español según un grabado de la época-.. |
| |
|
|
|
 |
|
| |
|
|
César González Ruano en su biografía sobre Primo de Rivera -a mayor gloria del dictador y con un lenguaje un tanto rancio- escribe estas palabras sobre el suceso ocurrido en la zona del norte de Marruecos: " [Primo de Rivera] fue trasladado al regimiento de Extremadura de África, y en estos campos africanos recibió el futuro dictador de España el bautismo de fuego en diversos encuentros con las tropas del general Margallo con los moros rebeldes. Su valor y su acometividad estaban ya probados en plurales combates. En lo sucesivo, el "valor, se le supone" sería substituido por el "valor, acreditado". Líneas más adelante César González Ruano continua hablando de esta manera sobre los acontecimientos vividos por el futuro dictador:
[...] En uno de los últimos días de octubre de 1893, el general Ortega, en substitución de Margallo que acababa de morir de un balazo en la frente, ordenaba la recogida de una pieza de artillería emplazada fuera del fuerte, para evitar que cayera en poder del enemigo. Primo de Rivera se ofreció a cumplir esta orden voluntariamente. [...] Salió a rescatar la pieza bajo una lluvia pertinaz de plomo ardiente con cinco soldados. Por primera vez, asumida la responsabilidad integra y directa de la empresa, se iba a poner a prueba el total de las virtudes militares necesarias para el mando: valor, serenidad, inteligencia, dinamismo y prudencia."
González Ruano continua en su exposición: "[...] Fueron unos instantes de extraordinaria dificultad, que él supo vencer con heroísmo. Dos soldados murieron en el empeño y un tercero fue herido. Pero la pieza fue rescatada y el valiente oficial volvió victorioso al fuerte. Este hecho [...] tuvo inmediata repercusión, Primo de Rivera fue calurosamente felicitado por sus jefes y mencionado en el orden del día. Después, tras el correspondiente juicio contradictorio, pudo colgar en su pecho la Cruz de Primera Clase de San Fernando y mandar bordar en las bocamangas de su uniforme las estrellas de capitán."
|
| |
|
|
| |
 |
|
| |
|
|
Al conocerse lo acontecido, en la península se desata una desbordante ola de patrioterismo, una de esas que de tanto en tanto, y de una manera cíclica, recorren España. El arzobispo de Madrid-Alcala llega a decir: "[...] Así pues, hijos carísimos, mientras pelean nuestros hermanos de la parte de allá del Estrecho, entre privaciones y fatigas, y peligros y sobresaltos, y mientras acá suspiran tantas esposas desoladas, tantas hermanas afligidas, tantas madres desconsoladas, corramos todos al templo para rogar con fervor por el triunfo de nuestras armas, para que la media luna caiga una vez más y se rinda ante el lábaro de la Cruz, para que los hijos de Cristo sojuzguen una vez más los sectarios de Mahoma, para que la España de Recaredo, de San Fernando y de Isabel conserve el honor, y el prestigio, y el lugar que le corresponde entre las naciones de Europa" |
| |
|
|
| |
 |
|
| |
|
|
Con el fin de acallar el profundo descontento y las feroces críticas que se habían desatado en España al conocer los sucesos de HIDI GUARIACH -especialmente desde algunos sectores de la prensa- , el gobierno toma la determinación de enviar un cuerpo de reclutas a Melilla e iniciar de inmediato una serie de contactos políticos que culminan con los acuerdos que Martínez Campos concierta con el Sultán. Se firma un convenio de responsabilidades por el que Marruecos pagará a España una indemnización de cuatro millones de duros para reparar los daños causados por el ataque rifeño a la posición hispana, estableciendo definitivamente una zona neutral entre Marruecos y el área de Melilla; los culpables de los incidentes serán castigados duramente por el Sultán y, según lo establecido en el tratado de 1860, habrá una guardia del Majzén (gobierno marroquí) en la zona fronteriza para defender la paz y la seguridad de toda esa área y un caid de la confianza de España. El gobierno español encuentra satisfacción y se siente compensado en las reparaciones que Marruecos se compromete a realizar.
España había evitado esta vez una nueva confrontación con su país vecino, aunque ciertamente la campaña de 1860 había sido catalogada en más de una ocasión como "gran triunfo militar" nadie era ajeno a que el número de bajas había sido excesivo (7,000 muertos, la mayoría de ellos fruto de una epidemia de cólera y de la temible disentería) y que la guerra no había conllevado ninguna expansión territorial importante ya que el Reino Unido presionó diplomáticamente para que esto no ocurriera. Además, aunque de puertas a fuera se vendía al ejercito como una institución moderna, efectiva y acorde a los tiempos, esto distaba mucho de ser cierto, como pocos años después (en 1898), en la guerra que enfrentaría a España contra los Estados Unidos, se pondría claramente de manifiesto.
Un año después que ocurran estos incidentes, en 1894, muere el Sultán marroquí MULEY-AL-HASSAN, un pacífico personaje al que no le importaba declarar públicamente su amistad hacia España. Su sucesor, ABD-EL-AZIZ era un gobernante de carácter demasiado débil -solamente tenía catorce años cuando subió al trono-, lo que motivó que se produjeran escisiones entre sus partidarios (lo que supuso inmediatamente una serie de luchas por el poder y que aparecieran una serie de cabecillas regionales que dominaban zonas del Imperio) y acabara convirtiéndose en un Sultán títere y sin un poder real y efectivo frente a sus súbditos, lo que abrió un periodo de inestabilidad muy peligroso para el país.
|
| |
|
|
| |
 |
|
| |
|
|
La figura de Muley Abd el-Aziz se resentía progresivamente con el aumento de los extranjeros y de su influencia. Los incidentes sangrientos acaecidos en el puerto de Casablanca, en agosto de 1907, en los que murieron varios europeos dieron pretexto para el bombardeo de la ciudad por parte de la Armada francesa, apoyada por el buque español Álvaro de Bazán, seguido por un desembarco de tropas. Con este acontecimiento la figura del Sultán estaba en sus momentos de menos popularidad y propició el levantamiento de su hermano, Muley Hafid (en la foto).
Tan solo once días después del bombardeo y ocupación de Casablanca por los francesas, el 16 de agosto de 1907, Muley Hafid fuera proclamado sultán en Marrakech. El movimiento en favor del pretendiente puede considerarse el primer acto de nacionalismo marroquí en contra del colaboracionismo que representaba el legítimo Sultán .
|
| |
|
|
| |
 |
|
| |
|
|
El analista Bernabé López lo explica de esta manera: " Marruecos quedaba dividido en dos, las ciudades de la costa apoyando a Abd el-Aziz y las del interior, a su hermano Muley Hafiz. Con éste estaban todos los grandes caídes del sur y, también, algunos del norte, e incluso el impostor Roghi Bu Hmara se mostró dispuesto a reconocerlo, a cambio de su designación como representante del nuevo sultán en la zona de Uxda. La batalla final se dirimió en Fez, donde reinó durante casi medio año un clima de protesta a causa de los nuevos impuestos y de intrigas entre partidarios de los sultanes. La balanza se inclinó a favor de Muley Hafiz tras un proceso de deposición de Abd el-Aziz, llevado a término el 4 de enero de 1908. La destitución se hizo de la manera más acorde con la tradición musulmana, tras la consulta de las personas influyentes, la presencia de notarios, y la decisión de los ulemas que consideraron al soberano reinante incapaz de defender el país frente a los extranjeros, cada vez más presentes en la frontera con Argelia, en los confines del Sahara, en la región de Casablanca y en las proximidades de Larache y Alcazarquivir, en donde los españoles tomaban posiciones para evitar que los franceses se instalasen más allá de donde les correspondía en el reparto a que secretamente habían procedido." |
| |
|
|
| |
 |
|
| |
|
|
| |
|
|
| |
 |
|
| |
|
|
| |
|
|
| |
|
|
| |
|
|
|
|
| |
 |
|
 |
|
| |
|
|
|
|
|
|