Universidad de Barcelona de Geografía e Historia  

 

 
 

 

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      ATRÁS.  
 
 
  LA ABOLICIÓN DE LA ESCLAVITUD EN ESPAÑA.  
 

La esclavitud era una situación normal y a menudo esencial para la economía y la sociedad de las civilizaciones antiguas. En la antigua Mesopotamia, India y China se utilizaron esclavos en las casas, en el comercio, en la construcción a gran escala y en la agricultura. Los antiguos egipcios también la utilizaron, al igual que Grecia -para Homero , la esclavitud era el destino lógico de los prisioneros de guerra- y Roma. Los antiguos judíos también tuvieron esclavos, pero su religión les obligaba a liberarlos al cumplirse unas determinadas fechas. En las civilizaciones precolombinas ( azteca , inca y maya ) se utilizaban normalmente en la agricultura y en el ejército. Entre los aztecas era algo normal comprar esclavos para ser sacrificados a los dioses y en el  islam del siglo VII esta "costumbre" no era desconocida.

La exploración de las costas del continente africano unido al descubrimiento de América impulsó la esclavitud, se calcula que fueron llevados a las "Indias", desde el siglo XV hasta 1870 unos 13 millones de africanos -entre un 20% murieron en la travesía-.

COMERCIO DE ESCLAVOS

El país europeo que inició el comercio de esclavos, en 1444, fue Portugal, sabemos que anualmente importaba de 700 a 800 para cubrir su demanda de trabajadores agrarios. Muy pronto España imitó la práctica portuguesa, aunque siguió siendo patrimonio de éstos el monopolio del comercio. Este floreciente negocio estaba "apoyado" por los comerciantes árabes del Norte de África, que suministraban de "materia prima" tanto a los portugueses como a otros mercados orientales, los de la India, Arabía o Irán.

Cuando los españoles llegaron a América obligaron a los indígenas a trabajar para ellos en plantaciones, minas o construcciones de todo tipo. Los "indios" que no estaban acostumbrados a esta clase de menesteres morían a centenares fruto del agotamiento, la desnutrición y las enfermedades. Ante el alarmante descenso de la población autóctona los conquistadores solo tenían dos posibles salidas; traer esclavos negros de gran resistencia desde África o ponerse a trabajar ellos...

La opción resuelta por los españoles ante la falta de mano de obra fue muy sencilla de tomar, cientos de esclavos comenzaron a llegar desde el continente negro hasta la América española.

Muy pronto los burócratas peninsulares vieron que debía reglamentarse debidamente el comercio de esclavos y en 1517, bajo el reinado de Carlos I de España y V de Alemania se estableció un sistema de concesiones a particulares para introducir y vender esclavos en el nuevo continente. A mediados del siglo XVI, la esclavitud indígena como institución jurídica desapareció en Nueva España. Surgieron otras modalidades, como el endeudamiento o la encomienda . La esclavitud a partir de entonces afectaría sólo a los negros africanos. La llegada masiva de esclavos africanos a Brasil se inició en la segunda mitad del siglo XVI, pero ya en 1501 se registró su presencia en Santo Domingo, Puerto Rico, Cuba y Jamaica, donde entraban al año unos 4.000 africanos. La concesión de derechos en el tráfico de esclavos fue siempre una prerrogativa real.

A finales del siglo XVI, El Reino Unido viendo el poderoso negocio que era el comercio de esclavos empezó a competir con Portugal por el derecho a abastecer de esclavos a las colonias españolas, detentado hasta entonces por Portugal, Francia, Holanda y Dinamarca.

El Tratado de El Pardo de 1778 por el cual España conseguía las islas de Annobón y Fernando Poo abrió la posibilidad a los hispanos para entrar a formar parte de las potencias esclavistas, un estudio sobre las islas ofrecía grandes posibilidades: "Será dicho establecimiento un depósito y una escala segura que facilitará tres beneficios. [...] Tener a los negros ya comprados, conservando y restaurando la salud de ellos, hasta que se hallen en estado de embarcarse, comprarlos de primera mano de los traficantes a menos precio, porque estos pueden darlos más baratos y dirigirlos a América en navíos españoles, sin peligro de que se hagan los contrabandos" . Sin embargo España llegaba demasiado tarde al negocio y el sueño de convertirse en una potencia esclavista tuvo que desvanecerse una vez más.

Dinamarca fue el primer país europeo que abolió el comercio de esclavos en el año 1792, seguido del Reino Unido en 1807 y de Estados Unidos en 1810, aunque en este último hubo que esperar a que finalizara la Guerra Civil (1865) para que se aboliera definitivamente en todo el país. En el Congreso de Viena de 1814, el Reino Unido intentó convencer a otros países para que adoptaran políticas similares, consiguiendo que casi todos los países europeos aprobaran una normativa al respecto o firmaran un tratado que prohibiera este tipo de tráfico.

El Tratado de Ashburton de 1842 entre el Reino Unido y Estados Unidos estableció el mantenimiento de fuerzas en la costa africana para vigilar el cumplimiento de la ley. En 1845, la colaboración de las fuerzas navales del Reino Unido y Francia fue sustituida por el derecho mutuo de inspección de barcos para vigilar el cumplimiento de la normativa vigente.

CÓDICE DE GOBERNADORES, ALCALDES Y REGIDORES DE MÉXICO (1565).

La limitación del número de esclavos condujo a una cierta mejora de sus condiciones de vida. Los esclavos de las Antillas francesas obtuvieron la libertad en 1848 y en las holandesas en 1863.

¿Y que ocurría por aquel entonces en España? El proceso de la liberación de los esclavos en España es el más complicado y largo del mundo pues se dearrollo, nada menos, que en cuatro fases:

A) En 1541, Carlos I suprimió la esclavitud de los indios americanos (Leyes Nuevas)

B) En 1836, Isabel II abolió la esclavitud en la península.

C) En 1873, la Primera República española suprimió la esclavitud en Puerto Rico.

D) En 1879, Alfonso XII abolió la esclavitud en Cuba, aunque esta se mantuvo en forma de patronato hasta 1886.

Afortunadamente, y gracias a dos Decretos Reales, a finales del siglo XVIII se suprimió en las colonias españolas el llamado CARIMBO y la libertad de venta. El Carimbo era la marca realizada a fuego que los esclavos debían de soportar o bien en su espalda o en cara que demostraba a simple vista que el "sujeto" era legal y que se habían pagado los correspondientes impuestos a la corona. El decreto recogía que: " [Había en España] otros medios de que se usará por los ministros de Real Hacienda para impedir la introducción fraudulenta de los esclavos, sin valerse del violento de la marca, como opuesto a la humanidad [...] por lo que debían recogerse de las Cajas Reales o de cualesquiera otra oficinas donde existieren las marcas llamadas de carimbar y se remitirán al Ministerio de Indias de mi cargo, para inutilizarlas y que nunca puedan usarse en ellas."

COMERCIO DE ESCLAVOS.

El segundo Decreto liberaba el comercio de esclavos del monopolio real, desde ese instante todo aquel que así lo deseara podía dedicarse al tráfico esclavista, pero el Estado no se involucraba directamente en esa práctica de poca catadura moral. Los británicos, como era de esperar, salieron beneficiados de la nueva política española.

En 1807 el Parlamento británico aprobaba por 283 votos a favor y 16 en contra el conocido SLAVE TRADE ACT, una ley para suprimir la esclavitud en sus territorios. Al final resultaba, que los más esclavistas decidieron redimir su pena volviéndose contra ella. Sin embargo España, muy lejos de seguir el ejemplo británico, se alineó con los países más reaccionarios para continuar manteniendo la tradición esclavista.

Tenemos que buscar en las progresistas CORTES DE CÁDIZ (1811) la primera petición formal, por parte de un diputado mexicano, de redactar un proyecto moderado para abolir la esclavitud en España.

Realmente no era una abolición completa del mercado de esclavos en el Imperio, pues se temía el rechazo directo de los diputados esclavistas, se trataba solamente de unos pequeños "retoques"; la supresión de la Trata y en especial la ley de libertad de vientre -por el cual los hijos de una esclava eran libres-. Las Cortes conformaron una Comisión para que realizara un informe sobre la Trata y comenzaron una serie de deliberaciones que finalmente no llevaron a ningún sitio.

En el Congreso de Viena (1814-15) el Reino Unido presionó al resto de los países europeos para que realizaran una recomendación para la supresión definitiva de la Trata, España por medio de su embajador firmó el documento -en nombre del rey Fernando VII- en el que se podía leer: "[Los hombres] justos e ilustrados de todos los siglos han pensado que el comercio conocido con el nombre de Tráfico de negros de África es contrario a los principios de la humanidad y de la moral universal."

Presionada por el Reino Unido España firmó en el año 1817 un tratado que abolía el Tráfico de esclavos a partir de 1820: "No será lícito a ningún vasallo de la Corona de España el comprar esclavos o continuar el tráfico de esclavos en parte alguna de la costa de África, bajo ningún pretexto, ni de ninguna manera que sea."

Los británicos se las prometían muy felices con su recién firmado documento con los penínsulares, desconocían profundamente la intensa y arraigada "picaresca" española. La supresión de la Trata legal motivo a un nuevo negocio de grandes beneficios; la Trata de esclavos ilegal. Nunca hasta entonces España había traficado tanto con esclavos, la isla de Cuba llegó a tener el máximo número de ellos en toda su historia. Datos de algunos estudiosos aseguran que desde 1830 a 1841 entraron más de 217.000 esclavos, otras fuentes aseguran que pasaron ampliamente los 244.000.

De igual manera pasó en Puerto Rico. El historiador Picó escribió al respecto: "Aunque mediante el Tratado con Gran Bretaña, desde el 30 de mayo de 1820 España había prometido suspender la importación legal de esclavos, nunca llegaron tantos esclavos de África y de las Antillas vecinas a Puerto Rico como en los diecisiete años subsiguientes."

España realmente no empezó a tomarse en serio el compromiso firmado con el Reino Unido hasta el año 1866, o lo que es prácticamente lo mismo, cuarenta y seis años después de la fecha por la cual el país se comprometía a no volver a traficar con esclavos.

España era vista por el resto de los países no esclavistas como una potencia tiránica. Es curioso que muchos eruditos hallan protestado por la "leyenda negra" asociada al Imperio hispano, en más de una ocasión estaba plenamente justificada.

Después de la Revolución del año 1868, aquella por la que el general Joan Prim i Prats y un grupo de militares de iguales convicciones políticas, expulsaron del trono español a la reina Isabel II, el tema de la esclavitud se reavivó en el país. Que nadie piense que se trataba de buscar una abolición total de la misma, eso tendría que esperar todavía un tiempo, por el momento tan solo se trataba de maquillarla un poco, así en ese mismo año y calificada como "medida de urgencia" se produjo la "Ley de Libertad de Vientres", por la que los hijos de las esclavas no eran considerados esclavos.

Las Cortes Constituyentes nombraron poco tiempo después como rey de España a don Amadeo de Saboya, el pretendiente italiano apoyado por Prim. Al poco tiempo de iniciar su reinado los liberales llevaron un proyecto de ley que trataba de conseguir la supresión de la esclavitud en la isla de Puerto Rico, aunque tras duros debates el proyecto de ley fue rechazado.

Los abolicionistas no se rendían, necesitaban una victoria moral que sirviera para tranquilizar los ánimos de sus seguidores y reafirmar sus posiciones en la Cámara, por esta razón optaron por tratar un capítulo sencillo y presentaron entonces a las Cortes el proyecto de ley definitiva sobre la "Libertad de vientres" -una especie de ratificación de lo que ya se había aprobado anteriormente por un Gobierno Provisional- y pese a las dificultades pudo salir adelante y ser aprobada -la ley pasará a la historia con el nombre de "Ley Moret", en honor de Segismundo Moret, su valedor-.

La proclamación de la Primera República en España el año 1873 lanzó el tema de la esclavitud a las primeras páginas del debate parlamentario. La polémica entre los partidarios esclavistas y los abolicionistas estaba en las páginas de los periódicos, en las tribunas de los ateneos, en los debates de los cafés... Los defensores de la esclavitud son económicamente fuertes, políticamente organizados y socialmente prestigiosos. Cuentan con el apoyo de los grandes terratenientes y de los poderosos industriales de las Antillas, donde tienen, en Cuba y Puerto Rico, sus bases fundamentales. La esclavitud es básica para la economía de aquellas islas -el cultivo de la caña de azucas sin mano de obra esclava es impensable-.

ALEGORÍA DEL FIN DE LA ESCLAVITUD.

Se trató de hacer prosperar la idea de llevar braceros libres a Cuba e incluso de peones chinos, pero la cosa se demostró que no era económicamente viable. Los esclavistas contaban ahora con un problema añadido, los barcos británicos patrullaban celosamente cerca de las costas africanas buscando barcos esclavistas llenos de "carbón" - de esta manera, con el nombre de "carbón" se designaba a los negros que ocupaban las bodegas de los barcos de esclavos- .

Frente a este poder se levantaban una serie de idealistas, los partidarios de la libertad y de la igualdad de todos los hombres, proclamada desde hacia mucho tiempo pero nunca puesta en práctica. Con una organización muy deficiente, sin prácticamente dinero y sin el apoyo del pueblo los abolicionistas se van abriendo paso poco a poco hasta llegar a las Cortes españolas.

El hombre clave de toda esta campaña es el propietario y diputado portorriqueño Julio Vizcarrondo, que ha sido el primero en emancipar a sus esclavos en Puerto Rico y que ha tenido que abandonar la isla y transladarse a la península por las múltiples amenazas que ha tenido como consecuencias de ese hecho.

Ya en España Vizcarrondo se dedica a hacer una campaña general de concienciación entre la población española -partidaria de la esclavitud, en su mayoría, en aquel momento- . En 1866 convoca un concurso literario en toda la península que gana Concepción Arenal con una "Oda a la abolición de la esclavitud."

Rafael María de Labra, que en 1869 había sido elegido presidente de la Sociedad Abolicionista Española pronuncia un discurso que se hace famoso: "No es más piadoso quien habla más de Dios, sino quien lo ofende menos." Respuesta medida e incluso moderada a ciertas posturas de la iglesia española que se preocupaban más de las crecientes tendencias liberales que postulaban muchos abolicionistas que del problema de los esclavos.

La República era una oportunidad histórica para acabar definitivamente con la esclavitud, pero la Guerra de Cuba que se desencadenó en ese preciso momento puso freno a todo el proyecto. Los terratenientes cubanos, que ya no veían con buenos ojos los movimientos abolicionistas, se radicalizaron más. Por otra parte, los propietarios esclavistas de Puerto Rico formaron una Liga Ultramarina contra la Reforma de Puerto Rico, y publican en octubre de 1872, un "Manifiesto" que aún hoy es considerado como una afrenta al sentido común.

La República se encuentra entre la espada y la pared presa de sus propios deseos y de las circunstancias generales de la época; los abolicionistas, cada vez más fuertes, presionan decididamente por un lado, mientras que por el otro se encuentran los terratenientes antillanos, temerosos a perder sus negocios que se sustentaban en una economía esclavista. Ante la presión ejercida por ambos sectores se busca una salida salomónica y se encuentra en la "abolición parcial", o lo que es lo mismo, una ley emancipadora para los esclavos de Puerto Rico pero no para los de Cuba, la ley apoyada por Emilio Castelar se aprueba en la sesión del 23 de marzo de 1873.

     
  A MENUDO LA MUERTE ESTABA MUY PRESENTE AL PASO DE LOS COLONIZADORES.  
     

La esclavitud desaparecía formalmente en Puerto Rico, los propietarios serían indemnizados con 250 pesos por cada esclavo liberado. La economía de la isla, pese a los que pensaban que se derrumbaría, no se resintió demasiado pero había que tener en cuenta que Puerto Rico distaba mucho de tener el mismo número de esclavos que la isla de Cuba.

Cuando el sueño republicano acabó en 1874, el Gobierno Provisional del General Francisco Serrano frenó las pretensiones abolicionistas. España se había quedado sola, junto con Brasil, en el mantenimiento de la esclavitud dentro de sus territorios. Finalmente el proyecto abolicionista fue aprobado por las Cortes en diciembre de 1879 y sancionado por el rey Alfonso XII como ley para la supresión de la esclavitud en Cuba. Su artículo primero decía: "Cesa el estado de esclavitud en la isla de Cuba, con arreglo a las prescripciones de la presente ley." , aunque hay que señalar que los libertos quedaron bajo libertad vigilada por el Estado durante cuatro años, hasta 1890.

 
 
     
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