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Universidad de Barcelona de Geografía e Historia |
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MARÍA CRISTINA DE AUSTRIA. |
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Presentamos a una de esas figuras desconocidas pero claves dentro de la historia de España, la reina María Cristina de Austria, durante su papel como Regente se produjeron los trágicos acontecimientos de 1898, con la pérdida de las últimas colonias de ultramar.
En junio de 1878 murió María de las Mercedes, primera esposa de Alfonso XII, con quien se había casado ese mismo año. Con dieciocho años de edad y tras cinco meses como reina consorte la hija de uno de los máximos conspiradores del reino, moría tras una corta enfermedad.
La monarquía recién estasblecida en la figura de Alfonso XII necesitaba imperiosamente un herdero, el gobierno, conocedor del problema, se puso manos a la obra y comenzó una minuciosa búsqueda por las cortes europeas, el resultado de la misma fue María Cristina de Habsburgo-Lorena, una joven discreta y solitaria nacida en 1858 fruto de los archiduques Carlos Fernando y María Isabel y sobrina del emperador austriaco Francisco José I. Según Romanones, uno de sus biógrafos, la futura reina: " [...] no se ilusionó acerca de los sentimientos que había despertado en su futuro esposo, aunque renunció a su cargode abadesa del capítulo de Nobles Canonesas de Praga, título que casi comportaba la soltería a perpetuidad."
La boda se celebró el 20 de noviembre de 1879. Durante los seis años de matrimonio -Alfonso XII murió el 25 de noviembre de 1885- ninguno de los miembros fue realmente feliz. El rey la fue infiel, por lo menos y que se sepa, con Elena Sanz y con Adelina Borghi, este segundo personaje fue expulsado de España por orden directa del propio Cánovas, Presidente del Consejo de Ministros en ese momento.
El día 28 de noviembre del año 1885, en el Pardo, María Cristina, recién enviudada del soberano, firma su primer decreto como Reina Regente de España, "[...] durante la menor edad del Príncipe o Princesa que debe ser finalmente [mi] sucesor en el trono..." La Reina había dado en seis años de matrimonio a luz dos niñas (María de las Mercedes y María Teresa) y se hallaba embarazada al morir Alfonso XII.
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Ante la espectativa y el deseo general de todo el país que deseaba la estabilidad y acabar definitivamente con el fantasma de las guerras civiles carlistas, el tercer hijo de los reyes de España nació en Madrid el 17 de mayo de 1886 y fue finalmente un varón, el futuro Alfonso XIII.
María Cristina, como madre del futuro soberano español, ocupó la regencia desde 1886 hasta 1902, fecha en que Alfonso XIII cumplió su mayoría de edad. Su periódo político en el país fue tranquilo gracias al llamado "Pacto de El Pardo", acordado durante la convalecencia del moribundo monarca entre Antonio Cánovas del Castillo y Práxedes Mateo Sagasta, jefes respectivamente de los dos partidos dinásticos principales, el Conservador y el Liberal: el compromiso fijó un pacífico "turnismo" (alternancia en el poder, aunque para eso hubiera que manipular las elecciones) de ambas formaciones para salvaguardar la recien restaurada monarquía española.. |
Durante su "reinado" María Cristina fue un modelo de discreción, saber hacer político y respeto absoluto por la Constitución. Benito Pérez Galdós, un republicano absolutamente convencido y conocido escribió al respecto: "En ningún tiempo estuvieron libres los reyes españoles de las influencias palatinas en combinación con la política de fuera. Ahora si que lo están. La Reina Regente no tiene camarilla ni ese círculo de consejeros privados que a veces hacen llegar a los reyes una expresión falsificada del sentimiento público."
Romanones por su parte señala: "Su divisa fue siempre la lealtad; ningún otro monarca la observó con mayor escrúpulo. Una vez otorgada la confianza a un partido la mantenía hasta que las Cortes y la opinión le indicaban la necesidad de cambiar de rumbo." |
Ella introdujo la costumbre de recibir a los ministros, para despachar, por parejas, con objeto de "evitar que la conversación rebasara los límites de los asuntos propios de cada departamento y de que cada ministro resultara fiscal del otro".
Bajo la Regencia de la viuda de Alfonso XII, el partido liberal gobernó durante largos periodos, y si María Cristina tuvo una figura política en la que confió plenamente, fue Sagasta. La historia quiso que tuviera que ser una de los "protagonista" directos de los trágicos sucesos que ocurrieron en España en 1898, aunque supo mantenerse a la distancia a que su puesto, como "soberana" constitucional, la obligaba. Romanones, su biógrafo personal lo señala como una prueba de su "inteligencia y flexibilidad para adaptarse al medio."
El historiador Abraham Reolid ha apuntado: "Por su prudencia, inteligencia y saber estar ha sido el mejor soberano de España en los últimos 300 años... Una gran dama, una gran reina..." |
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La Infanta Eulalia de Borbón en sus memorias escribió: "[La Reina] fue siempre enemiga de este tipo de Corte inmovilizada y rígida, enemiga, no solo por temperamento, sino por la convicción de que la inmovilidad forma vallas peligrosas por sobre las cuales, al cabo, se desborda el progreso incontenible de las ideas. La Corte no debe ser, y no lo es en ninguna nación moderna, valladar cerrado, sino meta adonde lleguen todos los que tengan algo que decir, que sugerir o que enseñar."
María Cristina supo personificar perfectamente la época de la Restauración y lo que debía ser la futura monarquía española. Es de señalar que durante los tres periodos o etapas de la Restauración -reinado de Alfonso XII, Regencia y Reinado de Alfonso XIII-, fue la suya, la segunda, la que puede señalarse políticamente como la de la "democratización de la Monarquía". Y es curioso, y no nos puede pasar de largo, contemplar como la Reina mantenía una simpatía especial hacia el jefe liberal, Sagasta; mientras se sentía incómoda con el caudillo conservador, Cánovas del Castillo.
Posiblemente el acto más público y conocido de la Regencia de María Cristina fuera la inauguración de la Exposición Universal de 1888, en la ciudad que ella tanto amaba y que tanto la amó; Barcelona. Su paso por la historia ha quedado bien reflejado en la ciudad condal en multitud de lugares que recuerdan su nombre; un simple ejemplo puede resultarnos altamente significativo, los jardines del Palacio de Pedralbes de Barcelona se diseñaron para recordar a la "Regente" los jardines de su patria natal, escapando de los anodinos y geométricos jardines de estilo Borbón, mientras que el interior del Palacio se decoró con obras del pintor catalán Sert, pues este utilizaba para sus creaciones los tonos azul oscuro y plomo, combinación de colores que especialmente eran gratos a la Reina -siempre los utilizaba en su vestimenta-.
Doña María Cristina murió el 5 de febrero de 1929, a los 70 años de edad, durante sus últimos años de vida se dedicó a las obras sociales. |
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