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Universidad de Barcelona de Geografía e Historia |
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Hijo de la reina Isabel II y de Francisco de Asís de Borbón, nació en Madrid el 28 de noviembre de 1857. Cuando contaba con 11 años de edad y debido al destronamiento de su madre, la reina Isabel II, tuvo qu exiliarse a París, posteriormente estudió en París y Viena y, por último, siguiendo instrucciones de Antonio Cánovas del Castillo, quien quería que conociese un país liberal y constitucional, en la Academia Militar británica de Sandhurst, desde donde dirigió el 1 de octubre de 1874 un manifiesto en el que proponía la política de conciliación que sería clave durante su reinado.
En 1870, su madre había abdicado en él desde su exilio en París con la esperanza que ese acto pudiera propiciar algún día el regreso de los Borbones al trono español. Y parece ser que no se encontraba demasiado desencaminada, porque apuradas las opciones de Amadeo I de Saboya y de una efímera Primera República se produjo la llamada Restauración -regreso de un Borbón-. El pronunciamiento del general Arsenio Martínez Campos en Sagunto (29 de diciembre de 1874) precipitó su vuelta a España y su posterior coronación, en enero del año siguiente.
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Raymond Carr escribe: "La monarquía de la Restauración fue la estructura política más estable erigida por el liberalismo español del siglo XIX, aunque tal estabilidad se basaba en un valor en baja: el "ansía de vicir", ese deseo de lograr una vida apacible tras la anrquía que, en 1939 habría de convertirse, nuevamente, en una fuerza poderosa en la política española."
"La Restauración no debía de tener vencedores ni vencidos; debía ser la restauración más clemente y tolerante de la historia."
El primer problema del reinado era la tercera Guerra Carlista, que ya había comenzado en 1872. El rey se trasladó de inmediato a frente. Tras sucesivos desastres carlistas (Olot, Valencia, Estella), Alfonso XII fue reconocido como rey legítimo por el militar carlista Ramón Cabrera en 1875, un año antes de que el conflicto resultara definitivamente concluido. La Paz de Zanjón (10 de febrero de 1878) concluyó por el momento con la guerra de los independentistas cubanos .Se iniciaba una etapa de estabilidad. |
Cánovas era un hombre que se había hecho a sí mismo, un provinciano llegado a la capital con más ilusiones que realidades. Poco a poco fue cimentándose una posición y un nombre entre los políticos del momento. Su visión de la realidad española era muy clara, estaba convencido que: "España estaba atravesando el período más miserable de su larga historia" y que la única solución posible a los males del país era una constitución monárquica pudiera reunir "a todos los españoles sin distinción alguna" y en donde los partidos coexistieran de una manera pacífica. La monarquía debía quedar fuera del debate político
Proclamada la Constitución de 1876, el rey fue presentado como su más fiel cumplidor, había sido elaborada por una comisión que aglutinaba todas las tendencias monárquicas (excepto la carlista). Su alma se basaba en el artículo 18: "El poder legislativo reside en las Cortes como en el Rey" . Para que la idea funcionara debía de tenerse claro la plena colaboración del nuevo monarca, de manera de Cánovas lo instruyó a conciencia. Alfonso XII debía ser un rey constitucional y por eso debía obediencia al presidente del Consejo como representante máximo del poder de las Cortes. Raymond Carr escribe: "Canovas fue más duro con su rey que ningún otro estadista del siglo XIX". Estaba claro que se trataban de enmendar los errores que acabaron con Isabel II en el destierro.
Junto a la nueva constitución era básico la creación de un nuevo partido político que se acoplara al turno pacífico de partidos ideado por Cánovas. Ese turno permitía el reparto del poder y alejaba el fantasma golpista. Frente al Partido Conservador, se potenció la creación del Partido Liberal para aglutinar la fuerzas de centro izquierda, y Práxedes Mateo Sagasta pasó a ser su jefe. A partir de 1881, ambos partidos se turnaron de manera casi matemática. Luis Sánchez Agesta señala en cuanto a la designación de Sagasta. "Parece pretencioso decir que fue el propio Cánovas quien seleccionó el lider de la oposición, pero el hecho real es que por lo menos tuvo alguna intervención negativa en su designación. Cuando Sagasta estaba aún renuente, en varias ocasiones se dirigió a él personalmente como líder de la oposición; cuando más tarde, aún vacilaba Sagasta en aceptar la Constitución de 1876, designó en dos ocasiones por mediación del Rey a otras personas, como Martínez Campos y Posada Herrera, haciendo que le ofrecieran un gobierno. Sagasta, finalmente, dio un paso al frente y se decidió a asumir esta responsabilidad [...] Cánovas dimitió el 7 de febrero y Sagasta presidió el primer gobierno [...] Dimitido Sagasta en octubre de 1883, hubo ahora un gobierno puente de Posada Herrera, después del cual Cánovas volvió a asumir el poder."
Cánovas y su gobierno llegaron en 1877 a la conclusión que era la hora de asegurar un heredero al trono español, o lo que viene a ser lo mismo, el rey debía casarse y asegurar de esta manera la tan complicada Restauración. Pese a las presiones que sufrió el monarca por parte del gobierno para que buscara un buen partido dentro de las princesas casaderas de las Cortes europeas, éste se negó en rotundo argumentando que amaba a su prima María Mercedes y que no estaba dispuesto a casarse en contra de su voluntad con otra que no fuera ella. |
El matrimonio con su prima Mercedes de Orleans (contraído el 18 de enero de 1878), festejado y recordado por la memoria popular (que pasó a conocer a la Reina como María de las Mercedes), duró poco debido al temprano fallecimiento de aquélla. Se volvió a casar por razones de Estado, el 29 de noviembre de 1879, con María Cristina de Habsburgo-Lorena, con quien tuvo dos hijas -María de las Mercedes y María Teresa- y un hijo póstumo, el futuro Alfonso XIII. Enfermo de tuberculosis desde hacía tiempo, sus salidas nocturnas, que a punto estuvieron de costarle el matrimonio, empeoraron la enfermedad. En el otoño de 1885 su salud se encontraba muy agravada, por lo que el monarca decidió retirarse palacio de El Pardo, en las cercanías de Madrid, donde falleció el 25 de noviembre de ese año. Cánovas, preocupado por la estabilidad de la monarquía y para evitar otro pleito dinástico, llegó con Sagasta al conocido como Pacto de El Pardo, cediendo el gobierno a los liberales. De hecho Cánovas temía que la muerte del soberano provocaría inmediatamente alzamientos republicanos y carlistas |
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Luis Sánchez Agesta escribe: "El rasgo dominante de la Monarquía de Alfonso XIII, que deterioró finalmente la Constitución de 1876, fue sobre todo esta crisis del sistema de partidos, unida probablemente a la juventud e inexperencia del Rey, que, por otra parte, por el falseamiento del sufragio se veía investido de un poder decisorio en la designación del jefe del Gobierno..." |
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