Universidad de Barcelona de Geografía e Historia  

 

 
 

 

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      ATRÁS.  
 
 
  LAS GUERRAS DE NUESTROS ANTEPASADOS 2.  
 
 

 

 

Dámaso Berenguer fue designado en 1919 alto comisario de Marruecos (la más alta representación española en el Protectorado), pero fue cesado tras el llamado desastre de Annual, de julio de 1921, y afrontó las responsabilidades consiguientes. Apartado del Ejército, fue pronto rehabilitado, al comienzo de la dictadura del general Miguel Primo de Rivera, en 1923. Un año más tarde, pasó a la jefatura de la Casa Militar del rey Alfonso XIII, quien, el 30 de enero de 1930, tras la renuncia de Primo de Rivera y pese a la oposición de amplios sectores, le encargó in extremis la presidencia del gobierno. Ante la fuerte contestación social y política y la negativa coyuntura económica tuvo que abandonar la presidencia el 18 de febrero de 1931, después de actuar con dureza en la represión de la sublevación republicana que tuvo lugar, especialmente en Jaca (Huesca), a finales de 1930.

 

   
   
Los continuos enfrentamientos con los rifeños produjeron una gran cantidad de muertos y heridos entre las tropas hispanas. España, muy lejos de mostrarse como una potencia europea, desplazó a la zona un insignificante número de ambulancias y de hospitales de campaña, lo que provocaba que la más mínima herida se convirtiera en un riesgo de infección y posterior muerte.
   
   
La mayoría de los sellos emitidos por el Protectorado español de Marruecos reproducen pinturas y dibujos de Mariano Bertuchi. Una colección de dichos efectos postales constituye una auténtica pinacoteca del artista granadino. No hace falta ser un gran entendido de la pintura para conocer a Bertuchi. Simplemente bastaría con tener una cierta afición por los sellos para saber quién fue, y es que la práctica totalidad de las emisiones postales del Protectorado Español en Marruecos, así como también algunas de Ifni, Cabo Juby, Sahara Español, e incluso de España, plasmaron dibujos suyos.
   
   

 

Foto que muestra una posición española cerca de Xauen, a los pocos días de la llegada del Tercio a África entra en acción, se le asigna ocupar una línea continua entre Xauen y Uad Lau con el fin de defenderla (la ciudad sagrada de Xauen aunque considerada inexpugnable había sido ocupada por los españoles sin pegar un tiro).

   
   

El general Navarro fue el encargado de ir al encuentro de los hombres que escapaban de Annual e intentar reorganizarlos, mejor les hubiera ido a todos si en vez de un general les hubieran mandado una columna de socorro que tratara de frenar la carnicería que los hombres de Abd-el-Krim estaban haciendo con las tropas españolas. Finalmente Navarro se refugió en Monte Arruit, donde se consumó para España el "Desastre de Annual".

   
   

Foto de los hermanos KRIM, ellos fueron los responsables directos del levantamiento indígena contra los españoles en el área del Rif y, con su innegable capacidad táctica, los llevaron prácticamente a abandonar todos los territorios que habían conquistado desde 1909 hasta tenerse que refugiar en Melilla -que hubiera podido caer a poco que los rifeños se hubieran propuesto-.

   
   

Geoffrey Regan escribe sobre el Desastre de Annual: "Las cifras de bajas oscilan según la fuente, pero incluso las Cortes admitieron más de 13.000 muertos, aunque la cifra más probable sea la de 19.000, ya que los rifeños no hacian prisioneros. Las pérdidas en material incluyen 20.000 fusiles, 400 ametralladoras y 129 cañones; todas las inversiones españolas en el norte de Marruecos -ferrocarriles, minas, equipamiento agrícola, escuelas, puestos militares, etc- se perdieron en cuestión de días."

   
   
Los fuertes y bases españolas a lo largo del Rif cayeron como se derrumba un castillo de naipes, los rifeños llegaron hasta las mismas puertas de Melilla, donde se produjeron algunos combates -la legión llegó a marchas forzadas para defender la ciudad-. Si Melilla hubiera caído en mano de las tropas indígenas, la posibilidad de recuperarla por parte de las tropas españolas hubiera sido casi una misión imposible.
   
   

Geoffrey Regan escribe: "El soldado español medio tenía pocos motivos para enorgullecerse de su profesión. Cobraba menos de una tercera parte de lo que cobraba un rifeño como peón caminero y se veía obligado a subsistir a base de café, judías, arroz y pan. No es, pues, extraño que aprendiera a dar tan poco como recibía. Era diestro en evitar las tareas en el frente, en comer tabaco para aparentar que tenía ictericia o contraer enfermedades venereas a propósito. Aplicaba ortigas a pequeñas heridas para que se ulcerasen o se provocaba llagas ulcerosas en las piernas con monedas al rojo vivo. Si se considera tal desmoralización resulta fácil entender el fracaso de Annual."

   
   
Las tropas REGULARES nacieron como respuesta a las quejas que en España surgieron en relación a la utilización de soldados penínsulares para las campañas de África. Las tropas REGULARES eran indígenas pero no eran ningún concepto nuevo, España siempre había utilizado, para momentos puntuales, este tipo de tropas a las que llamaba "irregulares" pues, cuando acababa la campaña, eran licenciados. Ahora, al formalizarse unas tropas permanentes, fueron llamadas REGULARES en contraposición de las "irregulares".
   
   

Según Geoffrey Regan: "Los soldados españoles conscriptos eran los de más baja categoria de entre todos los soldados europeos. El 80 por ciento eran analfabetos y eran los menos hábiles de todos los conscriptos [...] Estaban poco entrenados y pobremente armados; muchos de sus fusiles ya habían sido utilizados en la guerra de 1898 contra los Estados Unidos y no se habían limpiado ni utilizado desde entonces."

Bajo estas circunstancias demasiado hicieron estos muchachos.

   
   

Los carros de combate -llamados vulgarmente "tanques"- eran un arma normal en los ejércitos europeos durante la Primera Guerra Mundial, no así en el ejército español, donde eran inexistentes en 1921 -aunque hay que apuntar que se habían realizado algunas consultas-. Tuvo que llegar el Desastre de Annual para que estas máquinas militares se incorporaran al frente rifeño.

Si las cargas de caballería para liberar Igueriben se hubieran relizado con carros de combate, hombres preparados y material moderno, los defensores de la posición española probablemente se hubieran salvado y, probablemente si Igueriben no hubiera caído no se hubiera producido el Desastre de Annual.

   
   
La aviación española en la época del Desastre de Annual no dejaba de ser prácticamente una mala broma. Su actuación en el "martirio de Monte Arruit", donde la mayoria de las provisiones y munición que tiraron para ayudar a los sitiados cayeron en las líneas enemigas, demuestra su capacidad y preparación...
   
   
Soldados españoles defendiendo DAR-DRIUS. A Franco, según palabras del historiador Paul Preston: " le indignó la suerte corrida por los soldados españoles exterminados por los moros en Dar Drius en 1921 y le ofendía que no se permitiera a la Legión entrar en el pueblo y vengarse. Sin embargo, al cabo de pocos días tuvo la oportunidad de hacerlo [...]. Los moros atacaron un blocao cercano a Dar Drius y los legionarios que lo defendían se vieron obligados a pedir ayuda. El comandante de las fuerzas españolas del pueblo ordenó que todo el destacamento de la Legión acudiera en su auxilio. Franco dijo que con doce bastaría y pidió voluntarios. Cuando toda la unidad dio un paso al frente, eligió a doce y partió. El ataque al blocao fue rechazado y a la mañana siguiente Franco y sus doce voluntarios regresaron portando como trofeos las cabezas ensangrentadas de doce harqueños" (este dato aparece recogido en El Correo Gallego, 20 de abril de 1922).
   
   
 
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