Universidad de Barcelona de Geografía e Historia  

 

 
 

 

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      ATRÁS.  
 
 
  LOS PROBLEMAS DE CASABLANCA (1907).  
 
Para entender lo que ocurrió en Casablanca en el año 1907 debemos remitirnos a la situación política de Marruecos en ese momento. Aunque la Conferencia de Algeciras de 1906 había dejado claro que no se contemplaba una garantía internacional a favor de la independencia y soberanía marroquí, también señalaba que reconocían la autoridad del Sultán, aunque fuera de una manera un tanto teórica. El problema era que en muchas zonas de Marruecos sus habitantes no lo hacían, por lo que no era extraño que aparecieran cabecillas que dominaban extensas áreas del país, El Raisuni, antiguo colaborador del gobierno imperial, se había convertido en uno de ellos.
     
  SALA DONDE SE PRODUJO LA CONFERENCIA DE ALGECIRAS.  
     

Los franceses estaban dispuestos a aplicar las resoluciones alcanzadas por las potencias extranjeras en Algeciras lo antes posible e incluso ir un poco más allá en cuanto las circunstancias les fueran mínimamente favorables, y ciertamente, estás se le estaban poniendo más idóneas a medida que pasaban los días y crecía en el país una sensación de anarquía difícilmente controlable por el Sultán.

El historiador británico Howard Morgan escribe: "La tan peculiar idiosincrasia del pueblo marroquí era todo lo que los franceses necesitaban para llevar a cabo sus proyectos. El gobierno de París sabía perfectamente la situación del Sultán y su falta de autoridad real ante su pueblo, por lo que tan solo era cuestión de esperar un momento favorable que "obligara" a intervenir a Francia en la zona, un movimiento indígena anti europeo sería la excusa perfecta para que las tropas galas hicieran acto de presencia en Marruecos sin que el resto de potencias europeas pudieran argumentar nada en contra".

En el año 1906 la muerte de un ciudadano francés a manos de una serie de indígenas propició que una delegación española y otra francesa se reunieran con carácter de urgencia y llegaran al acuerdo de situar frente a la costa marroquí de Tánger una serie de buques de guerra que harían la labor de policía en el caso de que volvieran a repetirse los incidentes que acabaron con la vida del súbdito galo (aquí sería interesante hacer un poco de historia ficción y preguntarse como hubiera reaccionado Francia en caso que el ciudadano muerto no hubiera sido súbdito suyo sino español, desde nuestra perspectiva creemos poder apuntar que la reacción hubiera sido muy diferente).

Sea como fuere, ambos países se comprometían a mantener cada uno una dotación en los barcos de 400 hombres listos para entrar en acción cuando fuera necesario. Además, acordaron que otros mil hombres más por cada parte se mantuvieran acuartelados y en permanente estado de alerta en Cádiz y en Orán con el fin de poder ser movilizados inmediatamente si las circunstancias así lo requerían. Los "aliados", y como a nadie se puede escapar, en particular Francia, no estaban dispuestos a consentir que la situación en Marruecos se les fuera de las manos.

Poco después otro ciudadano francés fue asesinado en una localidad del interior marroquí, la respuesta de Francia fue inmediata y un contingente militar desembarcó y ocupó la estratégica localidad de Uxda, próxima a la frontera argelina. La acción francesa desató los recelos de Alemania, que estimaba que la acción francesa sólo había sido un pretexto para desembarcar tropas en el continente africano. España medió entre ambos países asegurando a los alemanes que la ocupación de Uxda era solamente temporal y que Francia estaba dispuesta, en cuanto se normalizara la situación, a embarcar sus tropas de nuevo -tremenda visión de futuro de la delegación española...-

     
  LEGIONARIOS FRANCESES.  
     
Sin embargo, la situación no solo no se normalizó sino que los incidentes se agravaron peligrosamente, convirtiendo Marruecos en un polvorín. En Casablanca, zona mixta de influencia entre España y Francia se estaban comenzando las obras de mejora del puerto, para esto se había decidido crear un ferrocarril que llegara hasta las canteras para poder traer la piedra necesaria, este ferrocarril pasaba demasiado cerca de un cementerio musulmán (tierra sagrada), lo que motivó un levantamiento indígena. Tras el asesinato de 3 ciudadanos españoles, 7 franceses y 2 italianos por parte de marroquíes la situación se precipitó. Las autoridades de Marruecos aseguraron que el orden se había restablecido en la zona y que ya se había reprimido cualquier tipo de movimiento en contra de los occidentales, sin embargo el gobierno francés, sin aguardar la cooperación española, ordenó que su armada comenzara un bombardeo de castigo desde el mar hacia la ciudad de Casablanca (31 de julio- 1 de agosto). El cese del ataque se hizo por la petición de los diferentes cuerpos consulares que temían que sus intereses o sus ciudadanos fuesen heridos por el ataque francés.
     
  PUERTA DE LA MARINA. EN EL SIGLO XIX ERA LA PUERTA AL BARRIO DE LOS CONSULADOS.  
     
Los franceses aprovechan las circunstancias de Casablanca para desembarcar sus tropas  y extienden la acción militar de castigo por el territorio vecino a la llanura de Marruecos -hacia tiempo que los galos esperaban que ocurriera un suceso como este para tener un pretexto-. A su vez, un pequeño destacamento español llevado a toda prisa desde Las Palmas, desembarca en la ciudad de Casablanca, aunque su acción se limita a labores de vigilancia de su consulado.

Poco después se reúnen en la ciudad de San Sebastián una delegación española y otra francesa para mantener la primera de una serie de reuniones que tratan de abordar el problema de Marruecos. La idea de Francia es la de ocupar militar y permanentemente los puertos marroquíes, aunque de cara a las demás potencias solamente sea provisional (para esto debe de contar con la complicidad de España). La política española de Maura es reacia a unirse a esta acción colonialista francesa. Finalmente, viendo el cariz que están tomando los acontecimientos en Marruecos, donde el Sultán esta sufriendo un levantamiento generalizado por parte de su propio pueblo acusándole de colaboracionista con los extranjeros, se acuerda una actuación en las respectivas áreas de influencia no sin antes consultar al resto de países firmantes del Acta de Algeciras para conseguir el respaldo diplomático internacional.

Mientras que Alemania se mostraba reacia a una intervención de Francia y España en la zona, el Reino Unido se mantenía un tanto lejano a la situación de Marruecos. El propio rey Eduardo VII comentó al embajador español: "En Marruecos tienen ustedes que ir con los franceses y entenderse con ellos". Y realmente no estaba muy desencaminado el monarca porque muy pronto una acción conjunta iba a tenerse que poner en marcha, una rebelión indígena amenazaba directamente Tánger. La llegada de dos barcos de guerra franceses y otros dos españoles puso fin a lo que pudo ser un baño de sangre. Con el pretexto de mantener la "legitimad de Algeciras" Francia arrastraba a España a intervenir directamente en Marruecos.

 
 
         
  ATRÁS.   SIGUIENTE.