"He aquí una nueva hazaña de Abd-el-Krim. Este jefe rebelde que pretende pasar por diplomático, que manda notas a la prensa extranjera alegando sus derechos de independencia, que contesta a cuantas cartas se le envían y que se apresura a desmentir, muy indignado las informaciones de los corresponsales de guerra cuando no conviene a sus intereses, ha ordenado el fusilamiento del capitán de Estado Mayor don Sigfrido Sainz, del comandante de caballería señor Gómez-Zaragoza y del capitán de artillería señor Correa, prisioneros de la jarka rebelde en el campamento de Aydir.
El capitán don Sigfrido Sainz fue el autor de la carta que dio lugar a los incidentes ocurridos en Melilla, con motivo del rescate de prisioneros.
La noticia del fusilamiento de los tres citados oficiales, no se ha confirmado, pero lo abonan los siguientes datos:
Se sabe que desde hace tiempo estaban separados de los demás prisioneros los comandantes Villar y Gómez-Zaragoza y el capitán Sainz, quienes lo hicieron saber así a sus familias respectivas, no dando noticias más que de ellos tres.
A raiz de la muerte del comandante Villar todos los prisioneros escribieron a sus familias que se hallaban bien, pero los señores Gómez-Zaragoza y Sainz no lo hicieron, lo cual confirma la noticia de su muerte.
Noticias de hoy recibidas por diferentes conductos obligan a ser pesimistas y en algún centro oficial, se daba por cierto el fusilamiento de los tres cautivos.
Un movimiento de indignación popular, lógico y justiciero, ha acogido la noticia, y no hay otra palpitación en toda España en la hora que escribo estas cuartillas que las del odio a Abd-el-Krim.
Es justo.
La cobardía de este caudillo rifeño que a través de toda esta etapa de la guerra, ha sabido dirigir sagazmente no solo la lucha sangrienta, sino la fría y calculada de las oficiosidades y trabajos de zapa, sin dar jamás la cara ni aventurarse a correr al azar de un peligro, ha llegado con estos torpes fusilamientos al límite más inconcebible.
Porque los tres militares que, dignamente, bizarramente -hagámosles el honor que quizás no pudiéramos extender a otros cautivos- cayeron prisioneros en poder del enemigo, tras combatir como valientes y exponer mil veces su vida en ocasiones bien críticas, era algo simbólico en esta guerra donde tanto tenemos todos que aprender. |