Universidad de Barcelona de Geografía e Historia  

 

 
 

 

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  HISTORIA DE LA NAVIDAD  
     
 
      ATRAS  
 
EL VILLANCICO "NOCHE DE PAZ".
 
   

El villancico conocido en castellano como "Noche de Paz" (en original "Stille Nacht"), es sin duda la canción más conocida de todas las que se cantan en Navidad. Su letra ha sido traducida a todos los idiomas y se ha convertido en un auténtico referente de las fiestas navideñas, su historia es tremendamente curiosa y diferentes autores de diferentes nacionalidades la han recogido y popularizado en sus libros. Nosotros nos vamos a basar en diferentes escritos de la autora austriaca Herta Pauli para recrear su nacimiento y posterior difusión.

 

Nuestra historia comienza en la lejana Nochebuena del año de 1853, en ella el rey de Prusia después de asistir, como cada año, al oficio religioso nocturno pide el libreto para conocer al autor de una canción que esa noche le ha llamado especialmente la atención. Cuando el soberano lee el libro de cantos queda sorprendido y decepcionado al comprobar que aquella melodia que tanto le había agradado aparece como de "compositor deconocido".

A Federico Guillermo IV, que era el nombre del monarca en cuestión, le parece totalmente inadmisible tal explicación y ordena a su Maestro de Coro que tome las medidas oportunas para que se conozca el nombre o nombres de los autores de esa delicada pieza musical. Las gestiones resultantes no son demasiado satisfactorias; se ha descubierto que la canción procede casi seguramente de la zona de Sajonia, que lleva por título "Canción de Navidad" pero que sigue sin conocerse al autor o autores.

No satisfecho con la explicación el soberano recurre a Ludwig Erk, un auténtico erudito en materias musicales. Pero nuestro hombre solo pudo apuntar que, tras estudiarla detenidamente, la melodía tenía influencias de Mozart sin poder precisar nada más.

Nuevamente el rey de Prusia no se contentó con la explicación y ordenó directamente a Erk que lo averiguase; "[...] esta canción no ha podido caer del cielo."

De manera que nuestro ilustre erudito en música marchó desde Berlín a Viena pues creia que la canción debía de proceder de esa zona, allí fue informado que un hermano de Haydn, de nombre Michael, había compuesto canciones muy similares. Erk se dedicó entonces a viajar por toda Austria intentado encontrar la información que le sirviera para autentificar al autor o autores de la canción pero todos sus esfuerzos fueron esteriles, de manera que se preparó para regresar a Prusia e informar al rey.

Sin embargo, un hecho fortuito puso a Erk de nuevo tras la pista. Hospedado en una venta observó a un pájaro entonar la melodía que estaba persiguiendo. Inmediatamente preguntó al ventero y este le comunicó que el animal procedía de la abadía de San Pedro, de Salzburgo. De alguna manera las pistas parecían ratificar que era Michael Haydn el responsable del Villancico, pues el músico había pasado muchos años viviendo en aquella abadía y convencido de ello Erk escribió al rey comunicándole que pretendía viajar hasta aquel lugar para confirmar lo que sospechaba.

Sin embargo, el estudio de los papeles de la biblioteca del monasterio no aportaban ninguna información precisa sobre esa obra y nadie bajo su techo parecía conocer ni recordar la melodía.

Erk explicó al abad haber escuchado a un pájaro entonar la música pero se le informó que en la abadía no se adiestraba a esos animales para cantar, por lo que era muy improbable que el pájaro procediera de dentro de aquellos muros.

Nuestro erudito no tuvo más remedio que rendirse ante la evidencia y regresar a Berlín sin la certeza de quien habría escrito aquellas notas. Sin embargo, el maestro del coro de la abadía, el padre Ambrosio mantenía sus dudas sobre el relato que Erk había hecho sobre el pájaro y sospechaba que era posible que alguno de los chicos hubiera hecho aprender al animal a entonar la melodía.

Un día en el cual el padre Ambrosio se encontraba dando vueltas al enigma mientras silbaba distraidamente la canción uno de los chicos entró apresuradamente en la estancia, pero al ver al monje frenó su carrera en seco.

- Pensé que mi pájaro había vuelto.

Se trataba de Félix Gruber, un muchacho de nueve años que reconoció haber enseñado a un pajarillo la canción en cuestión. Inmediatamente el padre Ambrosio le preguntó de donde había sacado aquella melodía. La respuesta dejó atónito al maestro del coro, el chico le informó que la canción era de su padre, Franz Xaver Gruber, director del coro de Hallein.

Tras informar al prior se dispuso partir inmediatamente hacia la casa del chico para comprobar lo que este había afirmado. Al llegar a Hallein y entrevistar al padre del muchacho, Franz Xaver Gruber no entendía bien lo que estaba pasando. Reconoció ser el compositor de aquella melodía 35 años atrás, la letra era de su amigo Joseph Mohr, vicario de Wagrain y muerto hacia ya unos años. El bueno de Gruber no tenía ni idea que su obra hubiera sido conocida por el mismo rey de Prusia y que se hubiera hecho toda una operación para identificar a su creador.

   

Gruber explicó entonces como había nacido aquel Villancico . En diciembre de 1808 el padre Mohr estaba en la iglesia de San Nicolás en el pueblo de Obendorf, Gruber era el organista de la parroquia. El padre Mohr había acudido el día 24 por la tarde al nacimiento del hijo de un carbonero en una humilde choza del bosque y de regreso a su casa había sentido la inspiración de escribir seis estrofas que recogieran el acontecimiento. Como pensó que era un buen tema para añadirle música y convertirlo en un Villancico llamó a su amigo Gruber para que pusiera melodía a sus versos.

Franz Xaver Gruber añadió a los versos de su amigo la música, ambos hombres estuvieron de acuerdo en interpretar aquella misma noche la canción después de la Misa del Gallo, aunque debería hacerse con guitarra porque el órgano de la iglesia estaba estropeado.

   

De esta manera tan simple nació "Stille Nacht", el Villancico más popular conocido. El padre Ambrosio comunicó la noticia a Berlín y envió la partitura escrita en su forma original. Pocas semanas después Gruber recibía carta del rey de Prusia reconociéndole su labor.

La vieja iglesia de San Nicolás ya no existe, tuvo que ser derruida cuando amenazaba ruina en 1905. En su lugar se levantó en 1937 una capilla conmemorativa, en sus vidrieras pueden contemplarse los retratos de Mohr y Gruber así como algunas vistas del viejo templo donde sonó por primera vez su Villancico.

Todavía hoy, cada 24 de diciembre por la noche el coro de los niños del pueblo se reune en la capilla para entonar, acompañados como entonces por una guitarra... "Stille Nacht", el Villancico más hermoso jamás compuesto.

     
   
     
     
     
   
     
     
     
     
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