| |
|
|
| |
| |
| |
| |
| |
 |
 |
|
 |
|
|
|
|
|
|
 |
|
| |
 |
|
| |
VOLVER A TEMARIO |
|
|
| |
Universidad de Barcelona de Geografía e Historia |
|

|
|
| |
|
|
|
|
| |
 |
|
OCTAVIO AUGUSTO |
|
| |
|
|
|
|
| |
|
|
|
|
| |
 |
|
 |
|
| |
|
|
|
|
Su nombre era Cayo Suetonio Tranquilo (c. 69-140), y su trabajo el de historiador. Este romano realizó en sus escritos una fuente básica de información sobre las vidas de los doce primeros césares y de los hombres de letras romanos. Su obra llegó a ser tan popular que su enfoque biográfico fue el modelo seguido durante mucho tiempo.
Septicio Claro, le ayudó a conseguir el nombramiento de conservador de archivos y, hacia el 121, el de secretario del emperador Adriano , hasta que hacia el 122 cayó en desgracia. Posiblemente desde su posición pudo acceder a documentos que le ayudaron a escribir sus "Doce Césares"
El capítulo que hoy vamos a tratar es un compendió del de Octavio Augusto. También amenizaremos el texto con material fotográfico procedente en su mayor parte de la película 'Cleopatra' (1963) y la serie de la BBC titulada "Yo Claudio", en donde Robert Graves, el autor literario, demostró tener un amplio conocimiento de la obra de Suetonio.
Pasando el cursor por encima de las fotos podrá verse el comentario que las acompaña. |
| |
|
|
Muchos monumentos atestiguan que la familia de Octavio era de las más nobles de Velitris, ciudad de Lacio, en la que se conservó durante mucho tiempo un barrio llamado Octavio, porque en ella había un altar consagrado por uno de sus antepasados que llevaba este mismo nombre. Esta familia fue admitida en el Senado por el rey Tarquino el Antiguo y clasificada después por Servio Tulio entre las patricias. Pero pasó más tarde a la clase plebeya, para lo que bastaba que el primogénito de la familia se hiciese adoptar por un plebeyo, y no volvió al patriciado sino después de un largo intervalo, por voluntad de Julio César. El bisabuelo de Augusto había servido en Sicilia durante la Segunda Guerra Púnica (contra Cartago. N.A.), en calidad de Tribuno Militar, bajo el mando de Emilio Papo. Su abuelo no pasó de las magistraturas municipales y envejeció en la abundancia y la tranquilidad; pero no todos los autores están conformes en esto, y el mismo Augusto escribió que procedía de una familia de simples caballeros, antigua y rica, y que su padre fue el primer senador que llevó su nombre. El padre de Augusto, Cayo Octavio, peleó contra los restos del ejército de Espartaco y Catilina, encargo extraordinario que le confirió el Senado, y se portó muy bien en los mandos de las provincias que le fueron conferidas. Cuando regresó de Macedonia murió repentinamente, dejando dos hijas: Octavia la mayor y Octavia la menor, y un hijo: el pequeño Octavio.
|
| |
 |
|
Marco Antonio, que fue durante mucho tiempo rival de Augusto y acabó por ser vencido a sus manos, tenía interés en denigrar su memoria y decía que sus antepasados habian sido libertos, panaderos, corredores, y desempeñado otros humildes oficios. Pero nada de esto puede probarse, y además aparece contradictorio con la verdad.
Nació Augusto siendo cónsul Marco Tulio Cicerón, el 9 de las calendas de octubre, en el barrio Palatino, en el sitio donde hoy existe un templo construido poco después de su muerte. Hoy todavía pueden ver los visitantes (Los visitantes de la época de Suetonio, naturalmente. N.A.), esta casa donde se desarrolló su infancia, y no se permite a nadie pasar la noche allí, porque se le presentan apariciones, y un audaz que se atrevió a pernoctar en ella se sintió arrebatado de repente por sobrehumana y misteriosa fuerza y fue encontrado medio muerto delante de la puerta, adonde había sido lanzado desde el lecho.
Augusto tenía cuatro años cuando perdió a su padre, y más tarde, aunque todavía era muy joven, recibió condecoraciones militares en el día del triunfo de César en la Guerra de África. César, que después de la guerra civil meditaba una expedición contra los dacios, al norte del Danubio (Dacia era la actual Rumania. N.A.), le mandó a Apolonia, en el Adriático, para que estudiase las letras griegas. Supo allí que César había sido asesinado y que le había instituido heredero. Y estuvo dudando durante algún tiempo si imploraría el socorro de las legiones, pero rechazó al fin este paso como imprudente y precipitado. Regresó a Roma y entró en posesión de la herencia, a pesar de las vacilaciones de su madre y las obstinadas observaciones de su suegro Marcio Filipo, varón consular. En el acto levantó ejércitos y gobernó la República, con Antonio y Lépido, y más tarde con Antonio solo, durante cerca de doce años primero, y después de la guerra con Cleopatra, durante cuarenta y cuatro más.
|
| |
 |
|
Octavio tuvo que sostener cinco guerras civiles: la de Módena, contra Marco Antonio, que no quería compartir con él el mando; la filipense, contra Bruto y Casio, asesinos de César que habían sublevado Grecia y Asia Menor; la de Perusa, en la misma Italia, contra el hermano de Antonio, que hacia la guerra a Octavio mientras el otro triunviro estaba en Egipto; la cuarta, contra Sexto Pompeyo, hijo de Cneo, que dominaba el mar e impedía el abastecimiento de Roma, y la quinta contra Cleopatra y el mismo Marco Antonio, que quería hacerse independiente en Egipto. La causa y principio de todas estas guerras fue la obligación que se impuso de vengar la muerte de su tío y sostener la validez de sus actos. Desde que regresó de Apolonia decidió atacar a Bruto y Casio abiertamente; pero, viéndolos escapar de Roma, armose contra ellos con la autoridad de las leyes y los acusó de asesinos, aunque estaban ausentes. Como el cónsul Marco Antonio había comenzado siendo enemigo suyo, Octavio se pasó de momento al partido de los grandes. Después de las hostilidades, por fin, Octavio, Marco Antonio y Lépido se pusieron de acuerdo para formar un segundo triunvirato y marcharon a combatir contra Bruto y Casio, que estaban en Grecia sosteniendo el partido anticesáreo.
Aquella guerra se terminó en dos batallas, aunque Octavio andaba por entonces débil y enfermo. En la primera los de Bruto asaltaron su campamento, y consiguió escapar con gran trabajo, ganando el ala izquierda que mandaba Antonio. No se mostró moderado en la victoria, y envió a Roma la cabeza de Bruto para que la arrojasen a los pies de la estatua de César, aumentando con sangrientos ultrajes los castigos que impuso a los ciudadanos más ilustres. Se dice que un condenado a muerte que le suplicó que le concediese sepultura, contestó Octavio que 'aquel favor pertenecía a los buitres'. A otros, padre e hijo que le pedían la vida, les mandó que se la jugasen a suertes o combatiesen, prometiendo otorgar gracia al vencedor. Habiéndose arrojado el padre sobre la espada del hijo, éste al verle muerto se quitó la vida, complaciéndose Octavio en verlos morir. Por esta razón, cuando llevaron a los demás cautivos con la cadena al cuello ante los vencedores, todos, y en especial Favonio, el émulo de Catón, convinieron, despues de saludarle con el nombre de 'imperator', en prodigarle crueles injurias.
|
| |
 |
|
En el reparto de territorios que siguió a la victoria quedó encargado Antonio de gobernar las provincias de Oriente, y Octavio de llevar los veteranos de Italia para darles tierras; pero solo consiguió disgustar a la vez a los antiguos dueños y a los mismos veteranos, pues ninguno estaba contento, quejándose unos de que se los despojaba, y los otros de que no se les daban tantas tierras como merecían sus servicios.
Por este tiempo el cónsul Lucio Antonio, hermano de Marco, confiando en el consulado de que estaba investido y en el mando de su hermano, quiso promover disturbios, obligándole Octavio a encerrase en Perusa. Le rindió por hambre, pero sin correr él mismo grandes peligros. Tomada Perusa, fue cruel con sus habitantes, y contestaba a todos cuanto pedían gracia o trataban de justificarse: 'Es necesario vuestra muerte'.
Algunos dicen que hizo inmolar a varios de estos prisioneros, en los idus de marzo, ante el altar de Julio César. Movió después la guerra de Sicilia contra Sexto Pompeyo, que trataba de sitiar por hambre Roma. Octavio hizo reparar su flota y adiestró en la maniobra cerca de trinta mil esclavos, a quienes dio la libertad. Ejercitadas durante el invierno sus tropas, derrotó a Pompeyo. Poco antes del combate le asaltó tan invencible necesidad de dormir, que sus amigos tuvieron que despertarle para que diese la señal. Creo que este hecho dio motivo a los sarcasmos de Antonio cuando le censuraba 'no haber podido mirar de frente una línea de batalla' hasta que Agripa, su ayudante, puso en fuga los barcos enemigos. Después de la victoria se sublevó también Lépido contra él, reclamando más autoridad. Pero Octavio le derrotó y le perdonó la vida, que era lo único que se atrevía a pedir el desdichado.
|
| |
 |
|
Al fin rompió su alianza con Marco Antonio, alianza que siempre había sido incierta y dudosa, mal conservada con frecuentes reconciliaciones; y, para demostrar como traicionaba las costumbres de su patria, mandó leer en público el testamento que Antonio había dejado en Roma. En este testamento Antonio nombraba herederos de su mando a los hijos de Cleopatra, insultando así al pueblo romano. Después de hacerle declarar enemigo de la República, le venció en la batalla naval cerca de Actium, promontorio de Acarnania (batalla dada el año 31 antes de Cristo. N.A.). El combate duró hasta obscurecer, y el vencedor pasó la noche en una nave. De Actium pasó Octavio a tomar sus cuarteles de invierno en la isla de Samos, de donde pasó a Italia para reprimir una sublevación militar de veteranos. Solo permneció en Brindisi veintiséis días, para satisfacer las exigencias de los soldados. Pasó después a Egipto por Asia y Siria, puso sitio a Alejandría, donde se había refugiado Antonio con Cleopatra, y en poco tiempo se hizo dueño de la ciudad. Antonio quiso tratar de paz, pero ya no era tiempo. Octavio le obligó a morir y fue a ver luego su cadáver. Uno de sus deseos mas vehementes era reservar a Cleopatra para que fugyrase, en su desfile de triunfo, entre los cautivos. Y como se creía que había muerto de la mordedura de una vívora, hizo que unos esclavos chupasen el veneno de la herida para ver si conseguian reanimar a la reina. Pero no lo pudo conseguir, y entonces permitió que los dos esposos fuersen enterrados en la tumba que para ellos habían comenzado a construir antes.
Por esta época mando abrir Octavio la tumba de Alejandro Magno; sacose el cuerpo, y después de contemplarlo le puso en la cabeza una corona de oro y le cubrió de flores, en muestra de homenaje. Le consultaron luego si quería ver el panteón de los Ptolomeos, pero respondió que había querido ver un rey y no simples muertos. Convirtió a Egipto en provincia romana, y con objeto de asegurar la fertilidad de la tierra, necesaria para el aprovisionamiento de Roma, mandó a los soldados que limpiasen todos los canales abiertos a las crecidas del Nilo, que con el tiempo estaban cegados por el limo.
|
| |
|
|
|
|
| |
 |
|
 |
|
| |
|
|
|
|
|
|