En nuestro afán de recorrer los mejores museos del mundo y mostrar sus obras maestras, en este capítulo hacemos un repaso a la Pinacoteca Vaticana.
Durante el pontificado de Pío VI, en la década de 1790, nació una primera Galería de cuadros dentro de los Palacios Vaticanos, ubicada en la que hoy es la Galería de los Tapices. Los tres grandes salones acogieron más de cien pinturas que ilustraban el arte a partir del siglo XVI. Algunos de los cuadros procedían de los altares de San Pedro, reemplazados en la basílica por copias realizadas en mosaico. A finales del siglo XVIII, con la ocupación francesa, muchas obras fueron sacadas de la Pinacoteca y llevadas a París; sólo algunas volvieron a Roma después de la caída de Napoleón, y ello gracias a la mediación de embajadores pontificios, entre ellos el célebre escultor Antonio Canova.
En 1817 el papa Pío VII fundó en los Apartamentos Borgia una nueva Pinacoteca, cuyas obras estaban expuestas al público. Por entonces se adquirieron nuevas pinturas, entre ellas la "Virgen de la Sixtina" y la "Transfiguración" de Rafael. Durante la primera mitad del siglo XIX la Pinacoteca cambió varias veces de ubicación; solamente ya bien entrada la centuria se la colocó en la planta baja del Palacio Apostólico, más accesible para el público y con buena iluminación.. La colección, que comprende también un grupo de obras de los pintores llamados primitivos, está dispuesta siguiendo un orden cronológico y por escuelas. |